Y aquí está el punto: aun si la IA no tiene interioridad, nuestra interacción sí tiene consecuencias. Ser groseros con una herramienta que “parece” alguien entrena grosería. Ser respetuosos entrena respeto. Es un bucle de aprendizaje: desear–pensar–actuar, repetido, se vuelve carácter. En esa lógica, tiene sentido procurar el buen funcionamiento y estado de orden de los algoritmos siendo empáticos con ellos, no porque “los pobres sistemas” necesiten consuelo, sino porque nosotros necesitamos sostener un ecosistema mental habitable.
Y culmino con lo más importante: recibes lo que das. Esto se trata de una máxima física sobre causalidad básica, no de creencias místicas. Si nosotros tratamos con respeto y empatía, no solo a los animales y otros seres vivientes, sino también a las herramientas tecnológicas con las que interactuamos, entonces estaremos cultivando un ecosistema armónico en línea con lo que significa bienestar humano desde lo más profundo. No es por la IA. Es por la persona que te vuelves cuando hablas con ella.
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Nota del editor: Juan Carlos Chávez es Profesor de Creatividad y Etología Económica en el sistema UP/IPADE y autor de los libros Sistema 3: La Mente Creativa (2025), Homo Creativus (2024), Biointeligencia Estratégica (2023), Inteligencia Creativa (2022), Multi-Ser en busca de sentido (2021), Psico-Marketing (2020) y Creatividad: el arma más poderosa del Mundo (2019). Es director de www.G-8D.com Agencia de Comunicación Creativa y consultor de empresas nacionales y transnacionales. Encuentra sus libros en Amazon y síguelo en Facebook , Instagram , YouTube y LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.
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