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Mediocridad, la falla invisible que sabotea a las empresas

Los clientes mediocres no se definen por su presupuesto, sino por su mentalidad. Son aquellos que regatean el valor del trabajo porque no entienden el impacto del conocimiento, experiencia y criterio profesional.
mar 10 febrero 2026 06:00 AM
Los grandes negociadores no nacen, se hacen
Elegir bien a los clientes también es parte del trabajo. Porque los buenos resultados no dependen solo del talento, sino de la calidad de la colaboración, considera Sara Cuéllar. (iStock)

Durante 25 años en el mercado de la consultoría de comunicación y gestión de relaciones públicas he tenido la fortuna de trabajar con marcas exitosas y participar con mi estrategia para lograr su crecimiento, reputación, proyección y respeto.

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Sin embargo, nunca falta el negrito en el arroz.

Una buena parte de la industria tropieza sin reflexión.

En mi camino profesional he aprendido a renunciar a proyectos que no valen la pena y solo desgastan. Y es que me ha tocado trabajar (por poco tiempo) con aquellos empresarios que piden asesoría experta, pero luego ignoran las recomendaciones. No por falta de información, sino por inseguridad, ego o miedo al cambio. En el fondo, buscan validación, no dirección. El resultado suele ser predecible: decisiones tibias, resultados pobres y, paradójicamente, frustración compartida.

A esto se suma la ineficiencia interna. Procesos lentos, responsabilidades difusas y una cadena de acción fragmentada que termina diluyendo cualquier buen trabajo. No importa cuán sólida sea la propuesta externa si por dentro no hay claridad, compromiso ni capacidad de ejecución.

Trabajar con este tipo de clientes desgasta más de lo que aporta. Consumen tiempo, energía y motivación, y suelen culpar al proveedor por problemas que nacen en su propia estructura. Por eso, aprender a identificarlos —y, cuando es posible, evitarlos— es un acto de madurez profesional.

Elegir bien a los clientes también es parte del trabajo. Porque los buenos resultados no dependen solo del talento, sino de la calidad de la colaboración.

La mediocridad también contrata servicios

Hay un tipo de cliente del que casi nadie habla en público, pero todos los profesionales conocen en privado.

No es el cliente difícil.

No es el cliente exigente.

No es el cliente que cuestiona.

Es el cliente mediocre.

Ese que regatea honorarios pero exige resultados premium.

Ese que pide estrategia pero no respeta los tiempos.

Ese que solicita asesoría profesional pero decide con intuición.

Ese que quiere comunicación de alto nivel… con operación de bajo nivel. Y no, no es un tema de presupuesto.

Es un tema de mentalidad.

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Porque la mediocridad no está en lo que se tiene, sino en lo que se valora. Un cliente mediocre no entiende que contratar a un profesional no es comprar horas, sino adquirir criterio, experiencia, método y visión. Cree que está pagando por “hacer cosas”, cuando en realidad está accediendo a años de construcción invisible. La mediocridad se nota cuando:

- se responde tarde pero se exige urgencia,
- se ignoran recomendaciones pero se piden resultados,
- se cuestiona el costo pero no el desperdicio,
- se pide excelencia sin ofrecer estructura.

Y aquí viene lo más interesante: la mediocridad del cliente no daña al profesional.

Daña al propio proyecto.

Porque ningún plan de comunicación, ninguna estrategia, ningún talento puede prosperar en un entorno donde no hay respeto por los procesos, los tiempos y el conocimiento.

La excelencia necesita contexto.

Y la mediocridad lo sabotea.

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Por eso, aprender a identificar a estos clientes no es arrogancia profesional. Es higiene profesional.

Es entender que no todos los proyectos necesitan un buen consultor. Algunos necesitan primero una transformación interna.

Y eso, ningún contrato lo puede garantizar.

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Nota del editor: Sara Cuéllar es Consultora Senior en Comunicación y Directora General de su propia agencia de RP y columnista. Síguela en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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