Sin duda, estos factores generan una presión constante sobre la Alta Dirección y los consejos de administración. En este contexto, el informe destaca ocho temas prioritarios para la agenda del Consejo de Administración en 2026:
1. Reforzar el papel del Consejo en la definición y ejecución de la estrategia
Desde el Consejo de Administración es esencial apoyar a las empresas para enfrentar un entorno cada vez más disruptivo, ya que estos eventos evolucionan y conllevan crisis simultáneas. La perspectiva independiente de quienes integran este órgano de gobierno resulta invaluable, por lo que se espera su participación frecuente en la toma de decisiones y que fomente el pensamiento crítico. Resulta relevante que las organizaciones se pregunten ¿qué procesos existen para monitorear los cambios? ¿Qué alertas tempranas se han identificado? ¿Qué tan sólidos son los planes de respuesta?
2. Evaluar el impacto de las regulaciones, las políticas públicas y los cambios fiscales
Los cambios regulatorios representan uno de los principales desafíos para las empresas, particularmente en un año en el que la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ocupa un lugar relevante en las agendas. Por ello, el monitoreo regulatorio dentro de los consejos cobra cada vez mayor importancia. En México, también será fundamental considerar los efectos de las políticas de fiscalización de las autoridades, así como los planes de automatización de las áreas fiscales para hacer frente a estos retos.
3. Comprender y supervisar la estrategia de IA
Las tecnologías emergentes continúan ganando relevancia en un contexto en el que la adopción de agentes de inteligencia artificial (IA) evoluciona rápidamente. Si bien los beneficios son evidentes, los riesgos también pueden ser significativos. Por tanto, es esencial familiarizarse con los programas de adopción de estas tecnologías; una pregunta clave para orientar esta conversación es: ¿qué necesidad, reto u oportunidad busca atender la organización mediante esta tecnología? Asimismo, resulta importante evaluar el enfoque de inversión en estas herramientas y los retornos esperados de su implementación.
4. Evaluar la solidez de la gestión de la gobernanza de datos
La recopilación y el uso de datos son cada vez más comunes, pero también implican una responsabilidad creciente en materia de custodia y gestión de la información. Es cada vez más frecuente observar casos relacionados con un manejo inadecuado de datos, por lo que el reto no solo es financiero, sino también reputacional. Desde el Consejo, es importante evaluar los alcances de la gestión de datos y comprender: i) cómo se recopilan, almacenan y utilizan; ii) quiénes son responsables de su gestión, y iii) qué terceros tienen acceso a esta información y qué obligaciones asumen frente a la organización.
5. Asegurar la actualización de los marcos de ciberseguridad
Los riesgos de ciberseguridad continúan intensificándose e incrementándose de manera más sofisticada, a medida que el uso de herramientas basadas en IA o en computación cuántica comienza a ganar relevancia. Dado que los ataques cibernéticos buscan, con mayor frecuencia, comprometer o retener información confidencial, es importante que el Consejo desempeñe un papel activo al cuestionar a la Administración sobre el establecimiento de protocolos claros de ciberresiliencia y respuesta ante incidentes, con especialistas en la materia y protocolos de respuesta que contemplen investigaciones forenses y la posibilidad de que ciertos ciberataques involucren apoyo interno.