Publicidad
Revista Digital
Publicidad

La plata, un recurso estratégico desperdiciado

Con la política fiscal concentrada en el gasto corriente y la monetaria encareciendo el crédito, México ha dejado de lado la política industrial.
La plata, un recurso estratégico desperdiciado
La falta de una política industrial afecta a todos los sectores, pero hay ejemplos muy representativos. México es el principal productor de plata del mundo por 16 años consecutivos, con 6,300 toneladas anuales, una cuarta parte de la oferta global, apunta Ismael Plascencia López. (Foto: Justin Sullivan/Getty Images)

México lleva cuatro décadas intentando crecer con tres políticas macroeconómicas y ha renunciado a la cuarta, la única que históricamente ha producido crecimiento sostenido de largo plazo: la política industrial. El resultado está a la vista: un incremento promedio del Producto Interno Bruto (PIB) de apenas 1.5% anual en los últimos 25 años.

El problema de la primera palanca, la política fiscal no es solo el tamaño del gasto, sino su composición: cada vez más recursos a gasto corriente y cada vez menos a inversión pública, que es la que detona rendimientos en la inversión privada. Para 2026, la inversión total representa 3.2% del PIB, mientras el déficit presupuestario asciende a 3.6%: el endeudamiento supera a toda la inversión y rebasa el límite de la Ley de Responsabilidad Fiscal.

Publicidad

El costo financiero de la deuda equivaldrá al endeudamiento mismo —ambos en 4.1% del PIB—. La deuda per cápita alcanza 151,000 pesos por mexicano. Esta trayectoria presiona la calificación crediticia del país y encarece el crédito para gobierno y empresas por igual.

Respecto de la segunda palanca, la política monetaria, Banxico concluyó en mayo su ciclo de recortes, con la tasa de referencia en 6.50%, una de las tasas reales más altas entre economías comparables, cercana al 3%. Una tasa elevada encarece el crédito productivo y, al atraer capitales de corto plazo, aprecia el tipo de cambio. Eso traslada el costo a la tercera palanca, la comercial: exportar se encarece e importar se abarata.

En cuanto al comercio, México registró en 2025 un superávit con Estados Unidos de 196,913 millones de dólares. Con el resto del mundo, en cambio, es deficitario: el déficit con China alcanzó un récord de 123,053 millones de dólares —exportaciones por 10,215 millones contra importaciones por 133,271—. El país, en gran medida, importa componentes de Asia, ensambla y exporta al norte: captura salarios, no valor. La cuarta palanca abandonada

Japón ejerció una política industrial desde 1949 a través del MITI, el Ministerio de Comercio Internacional e Industria, que coordinaba crédito dirigido, licencias tecnológicas, divisas y protección selectiva para construir sectores estratégicos: primero acero y astilleros, después automóviles y electrónica. El MITI no sustituyó al mercado; lo orientó. Corea del Sur replicó el modelo con sus chaebols y China lo amplió con zonas económicas especiales y planes industriales decenales.

En la región, Chile nacionalizó el cobre en 1971 y creó Codelco —hoy la mayor productora mundial del metal y fuente permanente de ingresos fiscales—, con la Comisión Chilena del Cobre como órgano técnico especializado. Todos estos casos comparten un Estado que define en qué sectores compite y alinea sus instrumentos para lograrlo. México abandonó esa función desde los años 90.

La falta de una política industrial afecta a todos los sectores, pero hay ejemplos muy representativos. México es el principal productor de plata del mundo por 16 años consecutivos, con 6,300 toneladas anuales, una cuarta parte de la oferta global. El mercado refleja el nuevo papel de la plata como insumo crítico en celdas solares, semiconductores y vehículos eléctricos: la onza pasó de 21 dólares en junio de 2022 a alrededor de 64 dólares hoy, un alza de casi 200% en cuatro años.

Debido a ello, Estados Unidos la incorporó a su lista de minerales críticos. China ya la elevó a material estratégico: colocó sus exportaciones bajo el mismo régimen de control que las tierras raras, con solo 44 empresas autorizadas para exportar en 2026-2027. Rusia prepara restricciones similares para sus metales refinados. México, en contraste, no cuenta con una política nacional de la plata ni un instituto de valor agregado: exporta el mineral en bruto e importa los paneles, chips y componentes que lo contienen.

Publicidad

Tres acciones para empezar

Hacer política industrial no es una tarea imposible. Por ejemplo, podrían tomarse estas tres acciones para mejorar el valor que nos ofrece la plata. Primera: crear un Instituto Nacional de la Plata y Minerales Estratégicos —el equivalente mexicano de Cochilco— que articule investigación, certificación y manufactura de valor agregado con universidades, clusters e industria. Segunda: condicionar concesiones mineras a compromisos de procesamiento nacional, como hacen Indonesia con el níquel y Chile con el litio. Tercera: reorientar gradualmente el presupuesto del gasto corriente hacia inversión pública en sectores con ventaja revelada: minerales estratégicos, electromovilidad y manufactura avanzada de la frontera norte.

La ventana está abierta: el mundo busca proveedores confiables fuera de China en los materiales donde México es potencia natural. Japón tardó 20 años en cosechar su política industrial; Corea, 25; China, 30. La cuarta palanca está disponible. Solo falta la voluntad estratégica y política de usarla.

_____

Nota del editor: Ismael Plascencia López es profesor-investigador en CETYS Universidad. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

Publicidad

Newsletter

Únete a nuestra comunidad. Te mandaremos una selección de nuestras historias.

Publicidad

Publicidad