Cómo empezar cuando hablar de salud mental sigue siendo un tabú
El reencuadre no exige una política nueva, sino conductas que el equipo pueda ver. Propongo cuatro prácticas para quien reconoce el problema pero no sabe por dónde empezar; sirven para construir ese músculo poco a poco.
Primero, hay que impulsar el descanso, no solo autorizarlo y verlo como “excepción”. Programar los correos para que salgan en horario laboral y tomar las vacaciones completas, dicho sin vergüenza, enseña más que cualquier política, porque el equipo imita lo que ve, no lo que lee en un folleto.
Segundo, sugiero empezar por un dato, no por una confesión. Si hablar de emociones resulta ajeno, una frase concreta basta para abrir la puerta: “estoy cuidando mi descanso porque así rindo mejor”. A mi juicio, nombrar el límite es un acto de salud, no una flaqueza.
Tercero, es indispensable un canal real de apoyo. Donde exponer una situación resulta difícil, hacen falta vías concretas —programas de asistencia, acompañamiento psicológico, un responsable de bienestar— mencionadas con la misma naturalidad que cualquier otro recurso de trabajo.
Cuarto, insisto en cuidar la propia red. Un mentor, un terapeuta o un par de confianza fuera de la cadena de mando sostienen a quien dirige. Un líder que no tiene con quién hablar de lo que pesa difícilmente podrá sostener a otros; cuidar esa red no es egoísmo, es la condición para liderar sin quebrarse.
Sostener el mito del líder indestructible que no descansa dejó de ser una postura cultural para convertirse en una decisión de riesgo. Penalizar el presentismo, garantizar la desconexión digital y exigir a los mandos medios que modelen límites no son concesiones al bienestar: son medidas de protección del valor. El 3.89 de los hombres mexicanos no mejora con una conferencia de junio. Mejora cuando se entiende que un colaborador que no puede hablar es, antes que un problema humano, una pérdida.
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Nota del editor: Ivonne Vargas es Directora del Observatorio de Bienestar del Instituto del Propósito y Bienestar Integral de Tecmilenio, cofundadora del Instituto Internacional de Desarrollo Organizacional con sede en Barcelona. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora.
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