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El déficit comercial que no es lo que parece

El T-MEC no es un acuerdo donde México le saca ventaja a EU. El T-MEC es el andamiaje sobre el que se sostiene la competitividad de toda la región. Y ese andamiaje está por negociarse en serio.
México es líder en en exportaciones a Estados Unidos a pesar de la incertidumbre por el T-MEC con 242,903 mdd
México se mantiene como el principal socio comercial de Estados Unidos, mientras que China cayó al cuarto lugar, por debajo de Taiwán y Vietnam. (Foto: Héctor Vivas/Getty Images)

Desde Washington hay una narrativa que empieza a dominar la conversación en el T-MEC: Estados Unidos tiene un déficit comercial de casi 197,000 millones de dólares con México, haciendo alusión a que México gana y Estados Unidos pierde. Es una lectura intuitiva, políticamente poderosa y fundamentalmente incorrecta.

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Un déficit no es un marcador de ganadores y perdedores, es un registro contable sobre cuánto valor cruza una frontera en cada dirección sin decir quién capturó el valor, quién asumió el costo, ni qué empleos sostiene esa relación a cada lado de la frontera. Entender eso es clave para captar por qué el T-MEC le conviene a México tanto como a Estados Unidos… y por qué desmantelarlo dañaría a ambos.

Veamos los números con más detalle: México exportó a Estados Unidos 534,314 millones de dólares e importó 337,281 millones en 2025. Los 197,033 millones es el saldo neto que tanto preocupa a Washington.

Esa brecha no es nueva ni accidental: ha crecido de forma sostenida desde que entró en vigor el T-MEC (de 105,000 millones en 2021 a casi 200,000 millones en 2025) precisamente porque la integración productiva entre ambos países también creció. En los primeros cinco meses de 2026, ese déficit comercial acumulado ya supera los 80,000 millones, en línea con la tendencia.

Sin embargo, esos 337,281 millones de dólares que México compró a Estados Unidos representan más del triple de los 105,977 millones de exportaciones estadounidenses hacia China el año pasado. La brecha se sigue ampliando: en los primeros meses de 2026, con los aranceles adicionales ya en vigor, Estados Unidos exportó a México casi cuatro veces lo que exportó a China.

El mercado mexicano es destino del 15.9% de todas las exportaciones que salen de las fábricas estadounidenses en mayo de este año, además es su mayor comprador de productos agrícolas y de energéticos. Con todo eso, México se mantiene como el principal socio comercial de Estados Unidos, mientras que China cayó al cuarto lugar, por debajo de Taiwán y Vietnam.

En industrias como la automotriz, los componentes pueden cruzar la frontera hasta 17 veces antes de convertirse en un vehículo terminado. Un auto "mexicano" que llega a Detroit tiene dentro tornillos de Michigan, software de California, acero de Indiana y ensamble en Monterrey. Desenredar esa integración no produce empleos en Ohio, produce costos más altos para el consumidor estadounidense y pérdida de competitividad para toda la región frente a Asia.

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Lo que el gobierno estadounidense llama déficit, los economistas lo definen como integración productiva y es, en buena medida, el resultado deliberado de tres décadas de política comercial norteamericana, primero con el TLCAN y luego con el T-MEC, que apostó por construir una cadena de valor regional en lugar de competir de forma aislada contra manufacturas asiáticas de bajo costo.

Me parece que las propuestas que México ha llevado a las mesas de negociación lo dicen con claridad: la vía para reducir la brecha que preocupa a Washington no pasa por restringir el comercio dentro del T-MEC, sino por incrementar la producción regional de insumos estratégicos en Norteamérica: semiconductores y electrónica de alto valor agregado, también farmacéuticos. Es decir, más integración y no menos.

Creo que esa es la conversación correcta, no la de quién gana y quién pierde en una balanza, sino la de cómo los tres países de América del Norte construyen juntos una plataforma productiva que compita con el resto del mundo.

El T-MEC no es un acuerdo donde México le saca ventaja a Estados Unidos. El T-MEC es el andamiaje sobre el que se sostiene la competitividad de toda la región. Y ese andamiaje está por negociarse en serio.

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Nota del editor: Martín Pustilnick es Co-Founder y CEO de MUNDI , la compañía de servicios de financiamiento especializados en comercio internacional para todo tipo de exportadores mexicanos. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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