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Regulación en movilidad, siempre en versión beta

El gobierno británico y la consultora Deloitte proponen que las leyes que regulen nuevas tecnologías como autos autónomos sean flexibles y adaptables, como el software.
El futuro de la movilidad
Analistas sugieren hacer leyes más flexibles al futuro.

Cuando una tecnológica lanza un nuevo producto o plataforma, generalmente, lo hace en fase ALPHA, que implica un periodo de primera experimentación, para después pasar a una versión BETA y una versión final tiempo después.

Si bien algunos proyectos avanzan fluidamente de una versión BETA hacia un producto que esté listo para uso comercial, algunas empresas como Google, prefieren pensar a sus productos como BETA’s perpetuas, ya que de esta manera están en constante iteración y mejora que les permita, sí operar de cara al público pero con posibilidades de adaptarse al cambio.

Mike Turley, socio global de sector público para Deloitte, propone este mismo modelo de BETA perpetua pero para las futuras regulaciones en torno a nuevas tecnologías, como autos autónomos, híbridos, robótica, entre otros. El analista advirtió que si estas tecnologías se abordarán masivamente, su naturaleza dinámica, requirirá de legislaciones flexibles también.

“Debemos de pasar de una forma de ‘regular y olvidar’ a regulaciones adaptativas.

La regulación debe ser como un software. Tienes un alfa, un BETA y actualizaciones regulares y las evalúas en el tiempo para que éstas vayan cambiando”, dijo Turley en entrevista con Expansión.

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La consultora llevó a cabo un análisis del formato de regulaciones que existen actualmente y cómo están construidas las leyes y registraron que, en el caso de Estados Unidos, una ley tarda en promedio 20 años en modificarse y al estar divididas en leyes y códigos, de acuerdo a cada sector económico, existe entre 30 y 40% de duplicación de artículos.

El directivo narró que el experimento consistió también en aplicar inteligencia artificial para conocer mejor las leyes.

“Usando algoritmos de inteligencia artificial se pueden empezar a analizar y revisar todas las leyes para que se puedan hallar conceptos repetidos, lugares comunes, artículos que no empalmen y esta tecnología también podrá saber cuánto tiempo tienen sin modificarse. Este tipo de tecnologías puedes hacer regulaciones más claras, más enfocadas y adaptables al cambio”, dijo.

Otra de las propuestas que la consultora hizo es incluir modelos de “sandbox”, o cajas de experimentación, en regulaciones de nuevas tecnologías, para que exista un espacio de modificación y experimentación pensando en un objetivo a largo plazo, al contrario que añadir frenos a medida que la tecnología avanza.

“Hay que entender lo que sucede en el ecosistema antes de regular y tener un modelo de pruebas, de sandboxes, para poder experimentar y poder adaptar en el tiempo. De ahí le podemos poner parámetros, como lo que se ha hecho con fintech y otros. (...) La ventaja de tener un sandbox es que si algo sale mal, se pueden poner los parámetros y compensar a los involucrados, no nos interesa porque no funcionó la tecnología si no debemos poder reaccionar a las consecuencias”, dijo.

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Se espera que tecnologías de movilidad, como híbridos, eléctricos, autónomos y otros modelos de economías colaborativas, como Uber, Cabify o DiDi ganen cada vez más terreno en el sector automotriz y de servicios en los próximos cinco años, y no será si no con una regulación flexible que este mercado pueda avanzar de manera dinámica.

Se estima que para 2025, el mercado de autónomos, valga 83,000 millones de dólares, según Frost & Sullivan.

Jensen Huang, CEO global de Nvidia, la firma de microprocesadores que se ha enfocado en el desarrollo de cómputo para autónomos, dijo recientemente a Expansión que el nivel de autonomía tres para los autos, que implica que puedan llevarte sin que tengas las manos en el volante pero que requieren que el humano esté aún alerta de las maniobras, están a un nivel comercial masivo en el mundo en un espacio de cinco años mientras que un coche totalmente autónomo, nivel cinco, se verá tal vez en una década; sin embargo, estos modelos no podrán comercializarse a menos de que se cuente con un marco legal flexible y de actualización contínua, como el software.

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