La labor de Google se debería centrar en invertir en convertir esos trackers en relojes inteligentes más sofisticados que puedan competir con Apple Watch, Galaxy Gear, las ofertas de Huawei o Xiaomi, y así consolidar su estrategia de cómputo ambiental.
“Google puede invertir en investigación y desarrollo para elevar la barra y calidad de los smartwatches de Fitbit y mantener también sus trackers. Tienen la cultura tecnológica para crear un reloj competitivo con el mercado si lo deciden”, dice Gillet.
A la fecha Apple cuenta con 26.8% del mercado global de wearables, seguido de Xiaomi con 13.5% y Fitbit en tercero con 8%, según datos de la consultora IDC.
“Competir con Apple, Samsung, Huawei y otros a este nivel eleva la base tecnológica de Alphabet como empresa así como sus recursos financieros”, advierte Julie Ask, también analista de Forrester.
En años anteriores Google ha logrado aceptar que si alguno de sus productos no funciona en el mercado puede cancelarlo y optar por adquirir activos de otras firmas o hacer alianzas para fortalecerlos, como cuando adquirió la operación de HTC en 2017 por 1,100 millones de dólares, para nutrir desde casa el desarrollo de su smartphone Pixel, del cual recientemente se lanzó la cuarta generación.
En su más reciente reporte de resultados, dichas estrategias han reflejado sus frutos pues actualmente, la división de “otras apuestas” que incluye a Pixel, fue una de las que mostró más crecimiento; pasando de 146 millones de dólares en ingresos a 155 millones de dólares, entre el tercer trimestre de 2018 y el mismo periodo de 2019.