Durante años, el Consumer Electronics Show parecía buscar un nuevo centro de gravedad. Coqueteó con el automóvil eléctrico, con la movilidad autónoma y con el hogar conectado, pero en esta edición conectó chips, pantallas, robots, laptops y plataformas de consumo.
Nvidia aprovechó para presentar la arquitectura Vera Rubin, sucesora de Blackwell, diseñada para cargas de trabajo de IA de alto rendimiento, su enfoque, en palabras del propio Jensen Huang es entrar de lleno a la era de IA física, con el fin de que la empresa siga marcando el ritmo de la economía de esta tecnología y, con ello, el de buena parte de la inversión tecnológica global.
Pero ya no está sola, AMD e Intel llegaron con una ofensiva clara, llevar la IA al dispositivo personal. Los Ryzen AI Serie 400, los Core Ultra Series 3 y el debut de Panther Lake AI apuntan a un mismo objetivo, que la inteligencia artificial deje de depender exclusivamente de la nube y se convierta en una función nativa del hardware de consumo.
Para el consumidor final esto significa que el procesamiento local, la privacidad y la eficiencia energética de los dispositivos que se verán en 2026 será una regla.
Por su parte, Lenovo, históricamente asociada al negocio de PCs, utilizó su keynote para presentarse como una empresa de IA, con agentes personalizados, soluciones on-device y hasta promesas tan grandilocuentes como “el primer Mundial de futbol impulsado por IA”.
En cuanto a dónde se verá el Mundial, TCL y Hisense apostaron por los espacios más visibles del show, con televisores gigantes, tecnologías optimizadas para streaming y una clara mira en este evento deportivo como catalizador de ventas globales.
LG apostó por OLED más brillantes, pantallas ultradelgadas e integración con gaming en la nube; TCL y Hisense empujaron pantallas comerciales de hasta 98 pulgadas.
El CES de esta edición también evidenció cómo el llamado “soft power” tecnológico chino se filtra cada vez más en el consumo occidental, pues va desde plataformas de comercio electrónico hasta aplicaciones sociales y modelos de IA que compiten directamente con los gigantes estadounidenses. Que Meta Platforms haya adquirido Manus AI, una startup de agentes con raíces chinas, es una validación silenciosa pero contundente de esa innovación.
Esta edición además contó con muchos robots en el piso de exhibición. LG presentó CLOiD, un robot doméstico pensado para tareas cotidianas, mientras Hyundai Motor Group y Boston Dynamics mostraron avances en robots humanoides orientados a fábricas y servicios.
Todo esto ocurre bajo la mirada de la Consumer Technology Association (CTA), organizadora del evento. Su CEO, Gary Shapiro, dijo que el debate sobre aranceles no desaparecerá, pero la prioridad debe ser fortalecer capacidades productivas, alianzas estratégicas y talento local.
“Sin embargo, el impacto de la incertidumbre económica se hace más visible a medida que las empresas agotan sus inventarios previos a los aranceles y se enfrentan a decisiones de costos más complejas de cara a 2026”, señaló Shapiro.
El pronóstico de la CTA muestra que, si bien el crecimiento general se mantiene estable, la carga de los costos crecientes recae de manera desigual en toda la industria y es más probable que las empresas más pequeñas enfrenten presión sobre los márgenes o interrupciones en la cadena de suministro.
A pesar de los desafíos, los segmentos clave continúan expandiéndose. Se espera que los ingresos por hardware crezcan un 3.4%, mientras que el gasto de los consumidores en software y servicios aumentará un 4.2%, alcanzando casi los 194,000 millones de dólares.