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Jüsto volvió: así es comprar en la app tras su regreso a México

La app cerró en diciembre y regresó tras una ronda de financiamiento; con algunos productos aún ausentes, esta fue la experiencia de volver a comprar.
jue 12 febrero 2026 05:15 PM
¿Qué cambió para comprar en Jüsto, el supermercado en línea que cerró y reabrió en solo unos meses?
En su momento, la empresa dejó dudas recurrentes entre usuarios, como qué pasaría con los carritos que quedaban por entregar, sus cuentas, los saldos a favor o su información personal vaciada en la app. (Foto: Selene Ramírez)

La última vez que intenté comprar en Jüsto previo a su cierre fue, sin saberlo, un día antes del anuncio. Era 14 de diciembre de 2025 y pretendía usar 400 pesos de cashback que tenía acumulados para mis compras de Navidad. El carrito estaba listo, pero nunca pude concretar mi pedido. En la pasarela de pagos la app me pedía ingresar una dirección de entrega, pese a que ya estaba registrada. Intenté editarla, salir y entrar a la plataforma e incluso borrarla y volverla a ingresar, pero el sistema no me dejó avanzar.

En ese momento pensé que se trataba de un error temporal y que al día siguiente podría resolverlo. Pero ese “mañana” nunca llegó. El 15 de septiembre de 2025, Jüsto anunció de forma abrupta su salida de México, citando factores financieros, operativos y estratégicos, y yo me quedé con la sensación de haber perdido 400 pesos.

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Un mes después, en enero, llegó otro anuncio: la plataforma regresaba. OMNi había adquirido el servicio. La pregunta inevitable era cómo se sentía comprar otra vez.

Mi relación con Jüsto no es esporádica. Antes del cierre, era una compradora frecuente y formaba parte de Club Jüsto, una categoría que se conserva únicamente si se realiza al menos una compra mensual, y en la práctica mi consumo era mayor. De acuerdo con mi historial de pedidos, compraba en promedio dos veces al mes, lo que convirtió a la plataforma en parte de mi rutina de abasto.

Volver a Jüsto, una compra después

Regresé a la tienda en línea este 10 de febrero de 2026. Al entrar a mi cuenta, lo primero que vi fue que ahí seguía ese carrito armado el 14 de diciembre de 2025, como una cápsula del tiempo digital. No estaba completo, faltaban los sopes congelados marca Jüsto que aparecieron como agotados.

Agregué un par de productos más, como carne, limones, jitomates, ajo en polvo, cebolla, endulzante, entre otros. No encontré aumentos de precios en los productos que compro de forma regular. La cartera de 30 huevos San Juan, por ejemplo, costaba lo mismo que antes: 94.40 pesos, y así ocurrió con el resto de la lista. También encontré productos de Costco —en mi caso, wontons congelados— que continúan ofreciéndose dentro de la app.

El envío y la cuota de servicio tampoco variaron, pagué 59.90 pesos por la primera y 39 pesos por la segunda, las mismas tarifas que en mi último pedido concretado en la app antes del cierre, el 5 de diciembre de 2025.

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La sorpresa más grata fue que los 400 pesos de saldo seguían ahí y pude usarlos sin problema.

Elegí la entrega el mismo día, entre las cuatro y seis de la tarde, aunque también tenía la alternativa de programar para días posteriores. El pedido llegó a las 17:05 horas, dentro de la ventana prometida y el vehículo de entrega seguía brandeado con el logo de Jüsto. El resto de la experiencia fue como antes. El repartidor bajó las cajas negras hasta la puerta y me entregó los productos en las bolsas de siempre, selladas con la clásica cinta verde.

En cuanto a la calidad, las verduras se mantuvieron al nivel habitual, pero no así la fruta. Las uvas que pedí llegaron algo marchitas, un detalle menor, pero perceptible para quien compra ahí con regularidad.

Donde sí se notan los cambios es en lo que ya no está. Además de los sopes congelados, no encontré champiñones sin rebanar, pan de masa madre en hogaza, arúgula en manojo —solo había empacada en bolsa— ni la salsa picante Yaya. Es más difícil identificar las ausencias porque la app ya no las señala de forma explícita. Antes, los productos fuera de stock aparecían al final de cada sección con una etiqueta que decía algo como “vuelve pronto”. Ahora, simplemente no están. Hay que buscarlos uno por uno para confirmar que desaparecieron.

En lo demás, la experiencia es similar a la de antes del cierre. La interfaz de la app es la misma, se mantienen los métodos de pago —incluidos los vales de despensa y la opción de pagar contra entrega— y la logística funciona con la puntualidad conocida. Más allá de algunos faltantes, la sensación general es que Jüsto regresó casi a la normalidad.

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En su momento, la empresa dejó dudas recurrentes entre usuarios, como qué pasaría con los carritos que quedaban por entregar, sus cuentas, los saldos a favor o su información personal vaciada en la app. Algunos de esos cuestionamientos la empresa intentó responderlos a través de una página de preguntas frecuentes; otras se despejaron con su regreso.

Sin embargo, para el mercado persisten interrogantes de fondo sobre si este tipo de modelos de supermercado digital son sostenibles a largo plazo.

El regreso de Jüsto ocurre en un contexto más amplio de ajustes en el sector de supermercados digitales y retail tecnológico. Incluso gigantes globales han tenido que replantear sus apuestas. En Estados Unidos, Amazon redujo la ambición de formatos como Amazon Go y Amazon Fresh, y decidió cerrar sus operaciones. Ese entorno añade incertidumbre y presión al regreso de Jüsto, en un mercado que sigue evaluando los límites y viabilidad de estos negocios, ya sin el impulso que les dio la pandemia.

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