Tras un año de tratamiento, una muestra de 3,000 pacientes en Clivi registró un promedio de 6.8, lo que refleja un mejor control metabólico y una reducción del riesgo de complicaciones a largo plazo. En términos de peso, la población atendida alcanza una disminución promedio de 12% en el índice de masa corporal en las primeras 20 semanas y cerca del 20% al cumplir un año.
La diferencia también aparece en la permanencia de los pacientes. Mientras que en el sector privado la duración promedio de un tratamiento para obesidad o diabetes ronda los 90 días, Clivi reporta una retención del 71% al año, es decir, siete de cada diez pacientes continúan en seguimiento después de 12 meses. Moguel atribuyó esta cifra al acompañamiento continuo y a la personalización.
“Cuando el paciente avanza y se siente mejor, se queda. La atención por episodios no permite eso”, afirmó.
El modelo también impacta en los costos. Mientras que en farmacias el tratamiento mensual para atender la diabetes con semaglutida suele oscilar entre 5,100 y 5,700 pesos, y la liraglutida entre 3,500 y 4,000 pesos. En contraste, el programa de Clivi ofrece estos tratamientos desde 4,999 pesos en el caso de la semaglutida y desde 3,499 pesos mensuales para la liraglutida,lo que implica un ahorro mensual de hasta 700 pesos en el primer caso y de alrededor de 500 pesos en el segundo. Estos montos contemplan el medicamento, consultas médicas, seguimiento nutricional, acompañamiento psicológico, estudios de laboratorio periódicos y dispositivos de monitoreo.
“Lo que nos permitió bajar el costo de la atención médica fue la eficiencia con la que atendemos al paciente. Al usar tecnología para acompañar de forma continua y ayudar al médico a concentrarse sólo en los casos que necesitan intervención, podemos ofrecer un programa completo a un precio menor que el tratamiento aislado en farmacia”, explicó Moguel.