El resultado es un aumento sostenido de precios. Francisco Jeronimo, vicepresidente de dispositivos a nivel mundial en IDC, señaló que la DRAM podría encarecerse hasta 40% en 2026, tras incrementos ya observados el año pasado, lo que además tendrá un impacto en la industria de teléfonos inteligentes.
“Lo que estamos presenciando no es una restricción temporal, sino una conmoción similar a un tsunami que se origina en la cadena de suministro de memorias, con efectos dominó que se extienden a toda la industria de la electrónica de consumo”, precisó Jeronimo en el reporte de la consultora.
Además, la memoria, que hace algunos años representaba cerca de 10% del costo de un dispositivo, ahora puede alcanzar hasta 30% en modelos avanzados por la misma razón, la IA. Mientras que hace pocos años un equipo promedio funcionaba con 4 o 6 GB, hoy los modelos integran entre 8 y 12 GB para soportar funciones de inteligencia artificial en el dispositivo, desde asistentes contextuales hasta procesamiento de imagen y traducción en tiempo real.
“Cuando hablamos con nuestros clientes, la IA sigue siendo un elemento clave, pero el desempeño, la cámara y la batería siguen siendo prioridades. Por eso seguimos invirtiendo en hardware para sostener esas capacidades”, señaló Woon-Jooi Choi, director de operaciones de la división Mobile eXperience (MX) y presidente en Samsung Electronics.
De acuerdo con el reporte de IDC, el segmento premium tiene mayor margen para absorber el incremento de costos, pero en la gama media y de entrada el golpe será más evidente.
En mercados emergentes, como América Latina, donde el precio es un factor decisivo, la presión es doble.
“No vemos la inteligencia artificial como una función premium, sino como una infraestructura disponible para todos, como la electricidad”, señaló HS Joo, presidente y CEO de Samsung Electronics Latinoamérica.