El nuevo rol de las funerarias
En este proceso de transformación tecnológica, las funerarias también han comenzado a ocupar un papel distinto al tradicional, pues demás de organizar los servicios funerarios, muchas empresas del sector se han convertido en intermediarias administrativas que ayudan a las familias a navegar los distintos trámites que se activan tras una defunción.
“El problema es que la mayoría de las personas no sabe qué trámites hay que hacer cuando fallece un ser querido”, señala Ramírez.
Para responder a esa necesidad, algunas empresas han incorporado herramientas digitales que permiten centralizar información, dar seguimiento al servicio funerario y ofrecer asesoría administrativa desde las primeras horas posteriores al fallecimiento.
En el caso de J. García López, por ejemplo, existe Sofi, una aplicación que permite a las familias conocer quiénes realizarán la recuperación del cuerpo, qué vehículo será utilizado y seguir su traslado mediante geolocalización. La plataforma también funciona como un canal para gestionar servicios adicionales y orientar sobre los trámites que deben realizarse en las primeras 24 horas después del fallecimiento.
De acuerdo con Ramírez, la modernización tecnológica también busca responder a la informalidad que existe en el sector funerario. Según estimaciones de la industria, en México existen alrededor de 6,000 establecimientos funerarios, pero aproximadamente 75% opera en algún grado de informalidad.
El director general de J. García López considera que para las empresas formales, la digitalización (entendida desde buscadores en línea hasta plataformas de atención y aplicaciones móviles) también funciona como una herramienta para mejorar la transparencia del sector y facilitar el acceso a información confiable.
“La tecnología no sustituye el duelo, pero sí puede evitar que las familias enfrenten un laberinto de trámites en el momento más difícil”, concluye Ramírez.