DramaBox, por ejemplo, permite descargar la app sin costo, pero cobra por desbloquear episodios mediante monedas virtuales o anuncios. Los paquetes van de tres a 25 dólares. ReelShort opera con una lógica similar, aunque el costo total por serie puede superar los 20 dólares.
Es decir que, en lugar de pagar una mensualidad fija, el usuario desembolsa pequeñas cantidades de forma constante. Para mercados como México, donde la conversión a suscripción es menor, esta estrategia amplía la base de ingresos.
AppsFlyer detectó que los modelos que combinan suscripción y publicidad crecieron hasta representar 7.4% de las apps de short drama, cuando antes eran casi inexistentes. La tendencia apunta a monetizar tanto a quienes pagan como a quienes solo consumen contenido gratuito.
De acuerdo con Sensor Tower, en 2025, los usuarios en México dedicaron más de 3,010 millones de horas a apps de streaming, un crecimiento anual de 2%. Sin embargo, el verdadero gigante sigue en redes sociales, con 116,000 millones de horas, seguido por gaming con 16,780 millones.
Esto sugiere que el microdrama no necesariamente reemplaza al streaming tradicional, más bien amplía el mercado de video móvil y ocupa espacios de consumo que antes pertenecían a redes sociales o momentos muertos del día.
Este avance llevó a las apps de microdrama a posicionarse como las más descargadas en la categoría de streaming en México durante 2025, con DramaBox y ReelShort en los primeros dos puestos junto a plataformas tradicionales.
IA, gaming y TikTok: la fórmula del crecimiento
Para Natalia Scalia, ex SVP y GM de Disney+ Latinoamérica y hoy fundadora de Acenza, empresa dedicada a crear estrategia de negocios, posicionamiento de marca y ejecución creativa, el microdrama surge de la convergencia de tres fuerzas. La primera es la lógica del gaming, con sistemas de recompensa que empujan al usuario a seguir consumiendo. La segunda es la inteligencia artificial, que acelera la producción y reduce costos. Y la tercera es el celular como pantalla principal, con TikTok como “escuela de consumo”.