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“El hype no construye negocios”: Uri Levi, cofundador de Waze

El creador de la aplicación de movilidad advirtió que el éxito de una empresa depende de la retención de usuarios y de la capacidad de ejecutar decisiones difíciles, más que del entusiasmo tecnológico actual.
vie 17 abril 2026 10:00 AM
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Durante su participación en el Yucatech 2026, Levine insistió en que el punto de partida de cualquier empresa debe ser el problema, no la solución. (Foto: Selene Ramírez)

Mérida, Yucatán. En medio del entusiasmo por la inteligencia artificial, Uri Levi, cofundador de Waze, lanzó una advertencia al ecosistema emprendedor: el hype no construye negocios. El ejecutivo sostiene que las startups que sobreviven no son las más innovadoras en discurso, sino las que resuelven problemas reales y encuentran cómo monetizarlos.

La industria tecnológica atraviesa una nueva ola de sobreexpectativas. La IA generativa detonó inversión, pero también elevó la presión sobre las startups para demostrar tracción, ingresos y viabilidad más allá de la narrativa.

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De cara a este escenario, Levine propone volver a lo que él considera básico, es decir, identificar una necesidad concreta y construir a partir de ahí.

El problema como punto de partida del negocio

Durante su participación en el Yucatech 2026, Levine insistió en que el punto de partida de cualquier empresa debe ser el problema, no la solución. A su juicio, muchos fundadores fallan porque priorizan la tecnología o la novedad, sin validar si alguien necesita lo que desarrollan.

"Si empiezas con la solución, podrías estar construyendo algo que a nadie le importa, y eso es frustrante", advirtió. El emprendedor explicó que el problema actúa como una "Estrella del Norte" que reduce las desviaciones y aumenta las probabilidades de éxito.

Como ejemplo expuso el caso de Waze. En 2006, Levine y su equipo detectaron que la falta de información confiable sobre el tráfico en tiempo real era una falla cotidiana en la movilidad urbana. En ese momento, los sistemas de navegación dependían de mapas estáticos y actualizaciones poco frecuentes, lo que dejaba a los conductores sin herramientas para reaccionar ante accidentes, cierres o congestión.

Frente a ese vacío, optaron por una solución en la que lugar de invertir en infraestructura propia o bases de datos cerradas, se enfocará en un modelo colaborativo en el que los propios usuarios alimentan la plataforma.

Según Levine, esa decisión definió el rumbo del negocio, pues en el modelo actual cada interacción aporta información que mejora el servicio y refuerza su utilidad para otros usuarios, lo que genera un ciclo continuo de valor.

Este enfoque no resulta exclusivo de Waze, sino que forma parte de una lógica que otros gigantes tecnológicos han aplicado en distintos sectores, como Amazon, que construyó su valor a partir de la interacción entre compradores y vendedores, o Facebook, donde el contenido depende de la actividad de sus usuarios.

Para Waze, ese enfoque permitió escalar sin los costos tradicionales de la industria y, al mismo tiempo, generar una experiencia diferenciada frente a otros servicios de navegación.

Con esa base, la plataforma desarrolló un modelo de negocio que combina datos y publicidad. Aunque es gratis para los usuarios, Waze genera ingresos mediante anuncios geolocalizados que aparecen durante la navegación, así como por la comercialización de información agregada sobre movilidad.

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El valor de fallar rápido y la toma de decisiones

Sin embargo, identificar el problema es solo el inicio de lo que él denomina el "desierto de la falta de tracción". Este es el periodo donde el producto no funciona, los usuarios no llegan o, si llegan, no lo usan. Según Levine, la única forma de salir de este desierto es alcanzar el product-market fit, cuya métrica definitiva es la retención.

"Si creas valor, volverán. Si no vuelven, no estás creando valor", sentenció.

Colocando esa realidad en un entorno tan dinámico como el de la IA en 2026, la velocidad es una ventaja competitiva. Levine enfatizó que el camino al éxito está pavimentado de fracasos, su recomendación es cometer errores rápidamente.

"Si tienes miedo a fallar, en realidad ya fallaste porque no lo vas a intentar", señaló, citando a Einstein para recordar que el fracaso es prueba de que se está intentando algo nuevo.

Además de la resiliencia, destacó tres comportamientos críticos para un CEO:

Decisiones con convicción: No existen decisiones correctas o incorrectas en el momento, solo decisiones y sus consecuencias con las que hay que saber vivir.

Enfoque radical: El éxito depende más de a qué se le dice "no" que a qué se le dice "sí". En Waze, por ejemplo, rechazaron durante años atender a peatones o camiones para concentrarse solo en conductores particulares.

Gestión del equipo: La incapacidad de despedir a quien no encaja es una de las principales causas de muerte de las startups.

Finalmente, ante la complejidad técnica de la inteligencia artificial, Levine abogó por la simplicidad. Recordó que productos como Google, WhatsApp o el propio iPhone triunfaron porque no requirieron un manual de usuario.

"Construir algo simple es difícil; construir algo complejo es fácil", concluyó, instando a los emprendedores a no esperar la perfección para lanzar sus proyectos, pues el mayor enemigo de lo "suficientemente bueno" es, precisamente, lo perfecto.

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