Una implementación forzada de procesos puede derivar en relaciones laborales nocivas dentro de las organizaciones, incluso difíciles de anticipar mediante IA.
Un estudio realizado por Writer, una consultora de trabajo, afirma que 29% de los empleados admitió sabotear la estrategia de IA de su empresa, cifra que sube a 44% entre la Generación Z.
El sabotaje no se plantea solo como una oposición ideológica, aparece en prácticas muy concretas como ingresar información propietaria de la empresa en herramientas públicas, usar aplicaciones no aprobadas, negarse a usar outputs generados por IA, ignorar lineamientos internos, producir deliberadamente resultados de baja calidad para hacer que la IA parezca ineficiente, rechazar capacitaciones o manipular métricas de desempeño.
El reporte no interpreta este sabotaje únicamente como mala fe, sino como resultado de factores estructurales. De acuerdo a Writer, 30% dice que no quiere que la IA le quite su trabajo, 28% cree que la IA tiene demasiados problemas de seguridad, 26% considera que la estrategia de IA de su empresa está mal ejecutada y otro 26% siente que la IA disminuye su valor o creatividad.