“Si bien los modelos Galaxy de gama alta tienen precios que oscilan entre los 1,300 y los 1,800 dólares, lo que los sitúa al mismo nivel que los modelos iPhone Pro y Pro Max, que parten de entre los 1,000 y los 1,200 dólares, los usuarios de Samsung acaban pagando mucho más por las reparaciones aseguradas cuando algo sale mal”, señala el trabajo.
El análisis con alcance internacional tomó como base las tarifas públicas de AppleCare y Samsung Care+, y construyó escenarios de daño para una pantalla rota, daño por accidente mayor (estructural severo) y reemplazo total del dispositivo. En dos de los tres escenarios, el costo de bolsillo para el usuario de Samsung resultó superior al de Apple.
La tabla muestra que esto no implica que todos los usuarios de Samsung paguen 60% más por una reparación, sino que la marca maneja costos más variables, lo que puede empujar hacia arriba el promedio general.
Cabe aclarar que Samsung tiene un portafolio de dispositivos considerablemente más amplio y heterogéneo que Apple. Mientras que Cupertino concentra su línea en la familia iPhone con variaciones de tamaño y capacidad, pero bajo una misma arquitectura de pantalla, Samsung ofrece desde teléfonos de gama de entrada hasta los Galaxy Z Fold y Galaxy Z Flip, dispositivos con pantallas plegables que representan una categoría técnica propia.
“Durante años, Samsung se labró una reputación como la alternativa más asequible a Apple (...) Pero alrededor de 2020, la compañía comenzó a orientarse hacia el segmento de gama alta, centrándose más en modelos premium y plegables como el Galaxy S Ultra, el Z Fold y el Z Flip, mientras que sus competidores chinos Xiaomi, Oppo y Vivo se hicieron con el control del segmento de precios más bajos”, refiere el análisis de Insuranceopedia.
Reparar una pantalla plegable no es lo mismo que reparar una pantalla convencional. La tecnología UTG (Ultra Thin Glass) que Samsung emplea en sus dispositivos plegables, combinada con la bisagra de precisión y los mecanismos internos que hacen posible el plegado, eleva los costos de servicio, incluso dentro de la misma marca. Un Galaxy Z Fold6, por ejemplo, puede alcanzar un costo de reparación mayor que un Galaxy S25.