El grupo sostiene que las bonificaciones vinculadas a los beneficios operativos no fueron aprobadas mediante un acuerdo de los accionistas y, por lo tanto, carecían de validez jurídica. Si Samsung Electronics y su sindicato ratifican el acuerdo "eludiendo" los procedimientos requeridos, el grupo advierte que recurrirá "a todos los medios legales a su alcance" para "bloquear cualquier desembolso de fondos".
Los chips de memoria de Samsung se encuentran en todo tipo de dispositivos, desde la electrónica de consumo hasta los procesadores de ordenador, y sus modelos de última generación se utilizan para ampliar los centros de datos de inteligencia artificial.
En abril, Samsung anunció que su beneficio operativo del primer trimestre se había disparado aproximadamente un 750% con respecto al año anterior, mientras que su capitalización bursátil superó el billón de dólares por primera vez este mes.
El impacto económico de una huelga podría haber sido importante: solo Samsung Electronics, mayor proveedor mundial de chips de memoria, genera el 12.5% del PIB de Corea del Sur y este producto representa el 35% de las exportaciones del país.
El riesgo de huelga no termina
Por otra parte, el sindicato informó de que la huelga prevista "queda aplazada hasta nuevo aviso" y añadió que someterá a votación un acuerdo salarial provisional.
Todos los afiliados participarán en la votación, que se celebrará entre el 23 y el 28 de mayo, indicó el sindicato. El ministro de Trabajo, Kim Young hoon, agradeció a ambas por el acuerdo provisional y "mantener vivo el diálogo hasta el final".
Asimismo, la dirección de Samsung pidió disculpas por la "preocupación causada" por el conflicto y prometió "construir una relación laboral más madura y constructiva para que una situación así no vuelva a producirse".