“Dado el ritmo vertiginoso de los cambios tecnológicos, consideramos que la necesidad es urgente. El congreso debería actuar en esta sesión y aplaudimos las iniciativas legislativas en curso”, se puede leer.
La misiva es relevante, ya que entre sus firmantes se encuentran ejecutivos cuyas visiones de la IA suelen chocar, especialmente la de Sam Altman, de OpenAI, con la de Dario Amodei, de Anthropic, quien fundó su empresa debido a fuertes diferencias en la forma en que Altman veía la tecnología.
De hecho, en la carta también se resalta el hecho de que esta solicitud no depende de ninguna visión particular de la IA, y entre los participantes se encuentra Hassabis, reconocido con el Premio Nobel de Química en 2024, así como otros personajes del mundo tech, entre quienes destacan Alexandr Wang, director de IA en Meta; Martín E. Hellman, profesor emérito de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Stanford y galardonado con el Premio Turing de la ACM en 2015; o Sayash Kapoor, investigador de la Universidad de Princeton.
Además, participan especialistas de la industria de la síntesis de ácidos nucleicos, como Emily Leproust, directora ejecutiva y cofundadora de Twist Bioscience; Piers Millet, director de la Iniciativa Internacional de Bioseguridad y Bioprotección para la Ciencia (IBBIS); o científicos como David Baker, director del Instituto de Diseño de Proteínas de la Universidad de Washington y también Premio Nobel de Química 2024.
La IA ya guió a científicos a fabricar armas biológicas
Aunque pueda parecer un escenario de una película apocalíptica, ya se registraron casos donde la IA tiene alguna relación con armas biológicas. En abril, el New York Times reportó el caso del doctor David Relman, un microbiólogo experto en bioseguridad de la Universidad de Stanford, quien fue contratado por una empresa de IA para someter a pruebas a su producto antes de su lanzamiento público.