Las marcas ya no solo compiten por aparecer cuando una persona escribe algunas palabras en Google, ahora también buscan entrar en las conversaciones de la inteligencia artificial (IA) , donde los usuarios explican qué automóvil necesitan, comparan seguros, planean un viaje o evalúan la contratación de un programa.
La publicidad migra a la IA: Más de 900 marcas ya pagan por patrocinar respuestas y conversaciones en ChatGPT
CreceRank, empresa dedicada a medir la visibilidad de marcas en plataformas de inteligencia artificial (IA), recopiló más de 900 anuncios mostrados dentro de ChatGPT en México. Los sectores automotriz, turístico y tecnológico concentraron algunas de las apariciones más frecuentes de su muestra.
De acuerdo con Sebastián Álvarez, fundador de CreceRank, los sectores de viajes, automotriz y software están entre los primeros compradores de este espacio publicitario. Durante sus pruebas más recientes, Trivago y Booking destacaron por el número de apariciones registradas en México.
La participación temprana de estas industrias responde al tipo de decisiones que los usuarios consultan con una IA. Elegir un automóvil, comparar un seguro o planear un viaje requiere considerar precios, características y necesidades personales. Por ello, una conversación puede revelar más contexto comercial que una búsqueda de dos o tres palabras.
La cifra ofrece una primera fotografía del nuevo sector publicitario. De acuerdo con la firma global de investigación de mercado y consultoría, The Business Research , el valor de la industria publicitaria se sitúa en 14,120 millones de dólares a nivel global en 2026, lo que representa un crecimiento del 26.4% en un año comparados a los 11,170 millones durante 2025.
Pero el crecimiento del mercado no solo se explica por cuanto se invierte en publicidad, sino también por cómo las empresas están utilizando la IA para hacerla más eficiente. Google junto con Advertiser Perceptions, reporta que la IA está modificando la operación de las PyMes.
En su estudio documentan que entre 175 MiPyMEs y 101 grandes anunciantes encontraron que el 82% de los pequeños negocios consultados perciben un impacto positivo en ventas y rentabilidad mientras que el 78% reportó un ahorro de tiempo y recursos.
Para OpenAI, este negocio ya representa una fuente relevante de ingresos. La empresa informó que ChatGPT Ads alcanzó una tasa anualizada de 1,000 millones de dólares y reunió a decenas de miles de anunciantes en más de 40 países. Sin embargo, no reveló cuántas marcas compran publicidad ni cuánto factura por este concepto en México.
México se incorporó en agosto a la expansión internacional de ChatGPT Ads . La plataforma puede mostrar publicidad a usuarios adultos de los planes gratuitos y Go, mientras que las cuentas Plus, Pro, Business, Enterprise y Education permanecen sin anuncios.
Sin embargo, la publicidad aún presenta errores de correspondencia. En una prueba, CreceRank preguntó por la contratación de un sistema de gestión de clientes o CRM, pero recibió un anuncio de renta de automóviles. El ejemplo muestra uno de los desafíos para OpenAI: relacionar una promoción con el contexto de la conversación sin interrumpir al usuario con productos que no necesita.
ChatGPT no vende un lugar dentro de sus respuestas
OpenAI sostiene que su sistema publicitario no influye en las respuestas. Por ello, una empresa puede comprar un anuncio sin aparecer entre las recomendaciones orgánicas, mientras que otra marca puede aparecer en una respuesta del modelo sin haber pagado publicidad.
Los anuncios aparecen identificados como contenido patrocinado y separados de la respuesta que genera ChatGPT. Por lo tanto, pagar una campaña no significa que una empresa aparezca como recomendación dentro del texto.
A pesar de ello, OpenAI Ads ofrece un píxel de medición y una interfaz de conversiones. Estas herramientas permiten atribuir acciones posteriores al anuncio, como una compra, un registro o una solicitud de información.
CreceRank calcula que alrededor de 2.5% de las personas expuestas a los anuncios de sus pruebas hace clic. Sin embargo, la propia empresa señala que la estimación requiere conocer el número de impresiones, clics y consultas que utilizó para calcularla. “Con la publicidad aún no tenemos un dato certero porque es muy nueva”, reconoció Álvarez.
Por ahora, las estimaciones señalan que un clic puede costar menos de un dólar en México y alcanzar cinco dólares en Estados Unidos. Estas cantidades varían según la competencia, el sector y el objetivo de la campaña, por lo que no representan una tarifa general.
Para las pequeñas empresas, la falta de resultados históricos también aumenta el riesgo. Hay menos anunciantes que compiten por el espacio, pero también existe menos evidencia para saber qué consultas producen ventas y cuánto conviene invertir.
La publicidad abre otra discusión sobre privacidad
A diferencia de una consulta breve en un buscador, una conversación con IA puede incluir presupuesto, ubicación, preferencias y circunstancias personales. Ese contexto aumenta su valor comercial, pero también plantea dudas sobre los datos que utiliza la plataforma para seleccionar un anuncio.
OpenAI afirma que los anunciantes no reciben acceso a las conversaciones ni pueden consultar el historial, las memorias, el nombre o la ubicación precisa del usuario. Las empresas reciben resultados agregados, como impresiones, clics y conversiones.
La discusión no se limita a quién recibe la información, sino también a cuánto comprende el usuario sobre ese intercambio. Durante el encuentro “¿Ha cambiado internet el significado de la privacidad?”, organizado por Fundación Telefónica, la filósofa Adela Cortina advirtió que las personas deben saber que entregan datos a cambio de servicios e información.
A su vez, Santiago Liniers, subdirector general de Aspen Institute España, agregó que existe una asimetría entre lo que las plataformas conocen de sus usuarios y lo que estos saben sobre la forma en que las empresas los clasifican.
La discusión no se limita a quién recibe la información, sino también a cuánto comprende el usuario sobre ese intercambio. Durante el encuentro “¿Ha cambiado internet el significado de la privacidad?”, organizado por Fundación Telefónica, la filósofa Adela Cortina advirtió que las personas deben saber que entregan datos a cambio de servicios e información.