De acuerdo con investigadores en seguridad informática, como Mario Micucci, de ESET, estas gafas le dan a cualquiera la capacidad de grabar o tomar fotos de desconocidos de forma discreta. “Un accesorio aparentemente inofensivo, puede transformarse en un dispositivo de vigilancia portátil con el potencial de facilitar actividades de acoso, intimidación o fraude”, comenta el especialista.
En respuesta, Meta explica que eligió la luz blanca encendida en los lentes para indicar que un usuario está grabando con sus lentes, debido a que “ofrece la mejor combinación de visibilidad y experiencia” para que los demás sepan que un usuario los está utilizando e incluso lanzó una versión sin cámara la semana pasada.
Asimismo, resalta que la cámara se desactiva cuando alguien intenta cubrir la luz LED y que los lentes no pueden tomar fotografías ni videos hasta que la luz queda descubierta. “Desde la presentación de esta medida de seguridad, hemos visto que algunas personas van más allá de usar cinta adhesiva y recurren a esfuerzos sofisticados para modificar o destruir el LED de captura. Estamos mejorando continuamente nuestra capacidad para detectar manipulaciones”, afirma la empresa.
Incluso Andrew Bosworth, director de tecnología de Meta, dijo en un video en Instagram que sí tienen en cuenta las preocupaciones de seguridad, pero aseguró que ese aspecto no detendrá su desarrollo dentro de esa industria.
“No quiero que el debate quede totalmente condicionado por este número relativamente pequeño de personas malintencionadas”, dijo. “La mayoría de las personas que usan las gafas las usan de forma totalmente normal”.
A pesar de este contexto de seguridad y privacidad, comenta Peter Richardson, vicepresidente de investigación de Counterpoint, tras tres año del lanzamiento de las primeras Ray-Ban Meta AI, la empresa sigue consolidando su dominio en el sector, en el cual existen otros competidores, como TCL, Rokid, Google, Samsung o Huawei.