En un mismo salón, un niño con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) necesita actividades que le ayuden a mantener la atención, mientras otro alumno requiere reforzar contenidos de segundo grado y uno más está listo para avanzar a cuarto. Atender estas diferencias, que también pueden presentarse entre estudiantes neurodivergentes, representa un reto para los maestros, que deben mantener al grupo trabajando sin dejar de responder a las necesidades individuales.
La inteligencia artificial (IA) abre una alternativa para resolver esta tensión. La empresa mexicana de tecnología educativa Emmi desarrolló una plataforma que utiliza información sobre el desempeño de los alumnos para ajustar sus actividades, reforzar los conocimientos que todavía no dominan y proponer nuevos retos a quienes avanzan más rápido.
El desafío adquiere relevancia ante la percepción de una mayor identificación de estudiantes neurodivergentes en las escuelas. En un estudio realizado por Emmi entre 316 docentes, directivos y coordinadores escolares, tres de cada cuatro participantes señalaron que esta identificación ha aumentado considerablemente. Al mismo tiempo, más de la mitad no considera que tenga un nivel alto de preparación para adaptar sus clases a estos estudiantes.