Durante los años noventa, la apertura comercial permitió una mayor presencia de fabricantes internacionales en el país, lo que e levó la competencia para los productores nacionales. Mientras algunas empresas locales desaparecieron, Lanix continuó operando y diversificó su oferta.
Más de tres décadas después, en el mercado en el que compite las ventas minoristas de computadoras en México alcanzaron 7.6 millones de unidades en 2025, un crecimiento anual de 1%, de acuerdo con la firma de investigación de mercado Euromonitor International. La categoría de computadoras y periféricos, considerada en conjunto, sumó 11 millones de unidades vendidas.
Lanix es la prueba de que en México también se hace tecnología de primer nivel
En 1993 inició operaciones comerciales en Chile y, tres años después, inauguró su parque industrial. En 1997 obtuvo la certificación ISO 9000, de acuerdo con la cronología de la compañía. Posteriormente, en 2005, incorporó líneas de fabricación automatizadas en sus instalaciones de Hermosillo y renovó su imagen corporativa.
En 2007, Lanix colocó su portátil Neuron LX4U en tiendas Telmex, en una estrategia que vinculaba la venta de computadoras con el acceso a internet. La intención era acercar los equipos a consumidores que buscaban una opción tecnológica accesible.
En 2010, la empresa dio otro paso al entrar al mercado de telefonía móvil mediante una alianza con Telcel. Dos años después amplió esa oferta con el smartphone Ilium S100. La diversificación le permitió participar en una categoría distinta a la de las computadoras personales, en un momento en que el teléfono comenzaba a convertirse en uno de los principales dispositivos de acceso a internet.
Otro hito llegó en 2014, cuando Lanix informó que ganó un proyecto nacional para suministrar 17,000 servidores a la Secretaría de Educación Pública, destinados a una solución para aulas de educación básica.
La empresa continuó actualizando su portafolio y hoy comercializa computadoras portátiles, equipos de escritorio, mini PC, tabletas y monitores. Su oferta incluye productos dirigidos a estudiantes y usuarios domésticos, así como configuraciones destinadas a oficinas y organizaciones.
La trayectoria de Lanix muestra que una marca nacional puede mantenerse en una industria internacionalizada y cambiar su oferta conforme evoluciona la tecnología.