La medida forma parte de una propuesta de reforma al reglamento de derechos de autor, por lo que todavía no es un hecho, pero busca compensar económicamente a creadores y titulares de derechos por la reproducción de sus obras, aun cuando estas se realizan para consumo privado y sin fines de lucro.
De acuerdo con el diario El País, que tuvo acceso al proyecto de decreto de la presidenta, “la obligación de pago de la remuneración compensatoria corresponde a la persona que comercialice e importe los dispositivos tecnológicos (...) El cobro se efectuará por dispositivos, al primer acto de comercio o importación que tenga lugar en territorio nacional. La remuneración se pagará una sola vez por cada unidad”.
Otro de los elementos importantes de este proyecto es que se crearía una comisión de supervisión para “garantizar la transparencia en el cobro y la distribución de los recursos ”, conformada, según el medio que consultó el documento, por organismos como la Secretaría de Cultura, el Instituto Nacional del Derecho de Autor y cámaras representantes de la industria.
Rescatar el "moche digital" de 2021
En el 2021, el Congreso, incluida la bancada del partido oficialista, rechazó el llamado “moche digital”, que en ese entonces también proponía cobrar un pago a fabricantes e importadores de dispositivos de almacenamiento digital.
Desde entonces, el argumento era el mismo: que estos aparatos son utilizados, entre otras cosas, para la realización y almacenamiento de copias privadas de obras protegidas que generan daños a los titulares de derechos de autor y que podría generar una recaudación de entre 4,000 y 6,000 millones de pesos.
La medida ya generó reacciones. Alonso Tamez, secretario técnico de la Comisión de Inteligencia Artificial del Senado, dijo al diario El Economista que crear, subir o reactivar impuestos debería ser, por regla general, la última opción del Estado, especialmente en un contexto en que el costo de vida se mantiene en ascenso.
Asimismo, pidió que se agoten otras vías de recaudación, como corregir subejercicios, detectar excedentes o eliminar malos usos del gasto. Solo entonces, “si los recursos siguen sin alcanzar, entonces sí, discutamos nuevos impuestos, pero que no sea la postura de saque”.