Tu cuerpo contraataca cuando haces dieta

Hacer dieta causa cambios neurológicos que te hacen más propenso a notar alimentos que no notabas antes de la dieta.
Estilo de vida  Para quienes nunca han hecho dieta es difícil creer que las dietas no funcionan porque no cuadra con sus propias experiencias alimenticias, señalan expertos.  (Foto: iStock)
Traci Mann y A. Janet Tomiyama, The Conversation

Nota del editor: Traci Mann es profesora de psicología en la Universidad de Minnesota y autora de "Secrets from the Eating Lab". Ella ha recibido subvenciones de los Institutos Nacionales de Salud, la NASA y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos. A. Janet Tomiyama es profesora asociada de psicología en la Universidad de California, Los Ángeles. Ella recibe fondos de la National Science Foundation y la Robert Wood Johnson Foundation.

(CNN) – Las dietas no funcionan.

La evidencia científica es clara, reducir la ingesta de calorías simplemente no conduce a una pérdida de peso a largo plazo ni se traduce en beneficios para la salud.

Sospechamos que la mayoría de las personas que hacen dieta ya se han dado cuenta de esto. Pero vuelven a intentarlo, fijándose este 2018 el mismo objetivo de perder peso que se fijaron el año pasado.

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Las únicas personas que no parecen comprender esto son las personas que nunca han hecho dieta. Para ellas es particularmente difícil creer que las dietas no funcionan porque no cuadra con sus propias experiencias alimenticias.

Tomemos el ejemplo de Nicky. Ella come la mayor parte del tiempo, incluso comida chatarra aquí y allá, pero en realidad no parece afectar su peso. Ella nunca ha hecho dieta, es por naturaleza delgada, y no nos extraña que crea lo que ve con sus propios ojos y siente en su propio cuerpo. Sin embargo, Nicky se equivoca.

Somos investigadoras que hemos estudiado por largo tiempo por qué fallan las dietas. Hemos visto que el fracaso de la dieta es la norma. También hemos estudiado el estigma que enfrentan las personas con sobrepeso, y hemos sido testigos del juego de culpa que se produce cuando las personas que hacen dieta no pueden mantener su peso.

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Desde una perspectiva científica, entendemos que las dietas libran una batalla injusta. Pero muchas Nickys con las que nos hemos cruzado, en la calle, en la audiencia cuando damos charlas, e incluso colegas científicos, se confunden cuando decimos que la dieta no funciona, porque no cuadra con sus propias observaciones.

Una batalla injusta

Nicky cree que es delgada por la forma en que come, pero en realidad, la genética juega un papel muy importante en su delgadez. Nicky se lleva todo el crédito, porque la gente ve la forma en que come pero no pueden ver sus genes.

Muchas personas con sobrepeso no serían delgadas como Nicky aun si comieran los mismos alimentos en las mismas cantidades. Sus cuerpos son capaces de funcionar con menos calorías que las de Nicky, lo que suena como algo bueno.

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Sin embargo, en realidad significa que después de comer los mismos alimentos y usar esa energía para hacer funcionar los sistemas de su cuerpo, tienen más calorías sobrantes para almacenar grasa, como Nicky.

Entonces, para perder efectivamente peso, tienen que comer menos que Nicky. Y luego, cuando han estado haciendo dieta durante un tiempo, su metabolismo cambia, por lo que necesitan comer incluso menos para seguir perdiendo peso.

No es solo el metabolismo genéticamente heredado de Nicky lo que la hace creer que la dieta debe funcionar. A Nicky, que nunca ha hecho dieta, le resulta muy fácil ignorar ese cuenco de chocolates en el escritorio de su compañero de trabajo.

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Pero para las personas que están a dieta, es como si esos chocolatitos brincaran y gritaran "¡cómeme!".

Hacer dieta causa cambios neurológicos que te hacen más propenso a notar alimentos que no notabas antes de la dieta, y una vez que los notas, estos cambios hacen que sea difícil dejar de pensar en ellos. Nicky, por ejemplo, podría olvidar que esos chocolates están ahí, pero las personas a dieta no.

De hecho, a las personas que hacen dieta les gustan aún más que antes. Esto se debe a que otros cambios neurológicos inducidos por la dieta hacen que la comida no solo tenga un mejor sabor, también provocan que la comida produzca una mayor cantidad de dopamina, la hormona de la recompensa y el placer.

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Esa es la misma hormona que se libera cuando los adictos consumen su droga. Nicky no obtiene ese tipo de subidón de la comida.

Y además, Nicky sigue saciada y llena del almuerzo. Aquí nuevamente, las personas que hacen dieta enfrentan una batalla cuesta arriba porque la dieta también ha cambiado sus hormonas. Sus niveles de la hormona de la saciedad, la leptina, disminuyen, lo que significa que ahora necesitan más comida que antes para sentirse llenos.

Todo el tiempo que hicieron dieta sintieron hambre, pero ahora se sienten aún más hambrientos que antes. Incluso el almuerzo regular sin dieta de Nicky no sacia a las personas que pasaron por una dieta.

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¿Dónde está tu fuerza de voluntad?

La gente ve a Nicky y queda impresionada por su gran autocontrol o fuerza de voluntad. Pero, ¿realmente debe considerarse autocontrol evitar comer un alimento cuando no tienes hambre?, ¿es autocontrol cuando no comes un alimento porque ni siquiera lo notaste ni recibes de él una inyección de recompensa?

Cualquiera podría resistir la comida bajo esas circunstancias. Y a pesar de que Nicky realmente no necesita fuerza de voluntad en esta situación, si la necesitara, funcionaría bastante bien porque no está a dieta.

Aparte de todo lo demás, la dieta afecta la cognición, especialmente la función ejecutiva, que es el proceso que ayuda con el autocontrol.

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De manera que las personas que hacen dieta tienen menos fuerza de voluntad cuando lo que necesitan es más fuerza de voluntad. Y las personas que no hacen dieta tienen mucha, a pesar de que no la necesitan.

Y, por supuesto, aun cuando Nicky comiera esos tentadores chocolates, su metabolismo quemaría más de esas calorías que el metabolismo de una persona a dieta.

Por lo tanto, a Nicky se le da todo el crédito por haber tenido éxito en una misión que no solo es fácil para ella, sino más fácil que para las personas que llevan tiempo a dieta.

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La cruel ironía es que después de que alguien ha estado haciendo dieta durante algún tiempo, ocurren cambios que dificultan el éxito en la dieta a largo plazo. Es físicamente posible, y una pequeña minoría de personas que hacen dieta logran mantener el peso durante varios años, pero no sin una permanente batalla desmoralizadora y global con su fisiología.

Es fácil ver por qué las personas que hicieron dieta generalmente recuperan el peso que perdieron tras su resolución de Año Nuevo, y tenemos las siguientes sugerencias para cuando eso suceda: si eres como Nicky, recuerda el sacrificio que hicieron estas personas y lo poco que comían mientras tú te hinchabas de postres. Admira sus esfuerzos, y agradece que no tengas que pasar por eso.

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Si eres alguien que hizo dieta, recuerda que no eres débil, pero estabas en una batalla injusta que muy pocos ganan.

Cambia tu enfoque para mejorar tu salud con el ejercicio (que no requiere pérdida de peso) y proponte una resolución de Año Nuevo diferente.

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