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Una diversidad de la que poco se habla en el trabajo: la talla

Las personas con obesidad o sobrepeso a menudo son vistas como carentes de autocontrol, lo que luego se traduce en una falta de habilidades de liderazgo deseables.

(CNN Business) – Como una mujer de talla grande que trabaja en oficinas llenas de pasteles de cumpleaños y bocadillos gratis, Laura Bogart estaba muy consciente de su apariencia y de las miradas.

"Se me antojaban pero no los comía, pensaba: ‘¿Cómo me voy a ver, la única persona gordita y comiéndome el pastel?’"

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Bogart, ahora escritora independiente, ha aprendido a permanecer en silencio durante las discusiones sobre dietas y desintoxicaciones.

"No es la respuesta más empoderada, pero me pongo los auriculares y simplemente no presto atención", dice.

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Lo de Bogart no es paranoia. Los estudios revelan que en el trabajo, los empleados obesos son estereotipados como "perezosos, desmotivados, poco inteligentes, descuidados y sin fuerza de voluntad". Estos estereotipos no solo son perjudiciales, sino que también pueden tener un impacto directo en la percepción que un empleador tiene de un empleado.

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La sombra del estigma

Los estudios demuestran que la discriminación es mayor cuanto más alto es el índice de masa corporal de una persona. Las personas con obesidad o sobrepeso a menudo son vistas como carentes de autocontrol, lo que luego se traduce en una falta de habilidades de liderazgo deseables. Como resultado, no se les toma en cuenta en los ascensos o, en algunos casos, ni siquiera se les contrata para empezar.

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Las mujeres tienen mayores probabilidades que los hombres de sufrir las consecuencias de tales estereotipos, dice Rebecca Pearl, psicóloga y profesora asistente en el departamento de psiquiatría de la Universidad de Pennsylvania. Las mujeres suelen experimentar discriminación partiendo de un índice de masa corporal más bajo que los hombres, en parte porque el grado de atractivo de una mujer puede tener un mayor impacto en su carrera.

Las personas de talla grande no son las únicas que sufren, agrega Pearl. En una oficina obsesionada con la apariencia y el peso, por ejemplo, el prejuicio interiorizado respecto al peso puede incluso afectar la forma en que las personas se perciben a sí mismas y sus capacidades.

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"El estigma del peso afecta a todos", dice. "Así que incluso las personas delgadas pueden verse afectadas".

Luchar contra el estigma

Con la excepción de Michigan y ciudades como San Francisco y Washington, DC, las personas con sobrepeso no son un colectivo protegido en Estados Unidos, lo que significa que es técnicamente legal discriminar a alguien por su peso.

"Ese es el problema más grande: si alguien es discriminado abiertamente, no hay un recurso legal", dice Pearl. "Parece de sentido común, pero no está incluido en las protecciones de los derechos civiles".

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Debido a esto, continúa Pearl, con frecuencia hay un punto flaco en las capacitaciones sobre diversidad que se dan en las empresas. Las compañías pueden abordar las microagresiones y el comportamiento hostil relacionado con la raza, el género y la religión, pero pocas atienden la manera en que esa conducta se relaciona con la talla o el peso de las personas.

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"Cuando vemos capacitaciones sobre diversidad, no escuchamos hablar del ‘tamaño corporal’ y la ‘forma corporal’, a pesar de que es un problema de diversidad", señala. "Un problema importante con la obesidad es que es vista como algo controlable. Como depende de ti, tienes más culpa; en cambio algo como la raza, es claro que alguien no puede elegir o cambiar su raza".

Pearl recomienda que las empresas incluyan la diversidad de cuerpos y tallas en sus capacitaciones, teniendo especial cuidado de incluir ejemplos de comportamientos microagresivos que puedan propagar el prejuicio o sesgo.

"Incluso si no va dirigido a ellos, si escuchan a alguien comentar sobre el peso de otra persona, un comentario negativo acerca de cómo se ve su cuerpo y la ropa que lleva… mis pacientes me dicen que es difícil no ponerse el saco si uno tiene el mismo peso ", dice Pearl. "No es infrecuente en nuestra cultura. Se habla mucho sobre el peso y las dietas y, por alguna razón, las personas se sienten más inclinadas a hablar sobre el peso que sobre otras cosas".

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Bogart señala que, hasta cierto punto, ella ha renunciado a tratar de encajar en el molde de la oficina.

"Cuando era más joven, escuchaba esas cosas y me decía: ‘Oh, Dios mío, tu pesadilla se ve como yo me veo’", cuenta. "Es interesante porque, hasta cierto punto, nos inculcan a mirar de forma diferente a las personas de talla grande. Es un profundo sesgo cultural. Las cosas mejorarán, pero nunca cambiarán por completo".

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