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Los 11 mejores lugares para visitar en Serbia

El legado de los antiguos gobernantes Habsburgo y de los turcos otomanos puede verse en todas partes: en la arquitectura y hasta en la cocina, en donde Oriente realmente se encuentra con Occidente.
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Parque Nacional de Kopaonik: La montaña más alta de Serbia se catalogó como parque nacional en 1981; atrae a esquiadores y snowboarders en invierno, y a senderistas y ciclistas el resto del año.

(CNN) — Serbia es un destino que suele pasar desapercibido para muchos viajeros.

Quienes se han aventurado a este país del sureste de Europa seguramente descubrieron la legendaria vida nocturna de Belgrado, la capital, mientras que otros probablemente se sumaron a la fiesta en el Festival Exit en Novi Sad. También está la locura estruendosa que llega cada agosto al pueblito de Guča, cuyo festival de trompeta se ha hecho de la reputación de ser uno de los eventos más alocados de Europa.

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Pero esa es solo una parte de la historia.

Los paisajes de Serbia van de las planicies interminables de Nojovdina, en el norte (el granero y la cava del país), hasta las montañas y cañadas dramáticas de los parques nacionales del sur, este y oeste de esta antigua república yugoslava.

El legado de los antiguos gobernantes Habsburgo y de los turcos otomanos puede verse en todas partes: en la arquitectura y hasta en la cocina, en donde Oriente realmente se encuentra con Occidente.

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A continuación, 11 lugares que te abrirán el apetito para descubrir este rincón subvalorado del este de Europa:

1. Belgrado

La dinámica capital de Serbia se extiende en donde confluyen los ríos Danubio y Sava; aquí, el vasto Parque de Kalemegdan ofrece una fortaleza con paisajes fantásticos.

Belgrado tiene una energía inconfundible, especialmente en su animada cultura del café. Si paseas por la calle peatonal Knez Mihailova, pasarás por elegantes edificios neoclásicos del siglo XIX, tiendas, bares y restaurantes.

Dorćol es uno de los barrios más atractivos de la ciudad y tiene docenas de bares y restaurantes, muchos de ellos en Strahinjića Bana.

Puedes echarle un vistazo a la animada vida nocturna a lo largo de los ríos Danubio y Sava: las márgenes están cuajadas de clubes y bares flotantes. En el camino pasarás por los bullentes centros nocturnos de Savamala.

Por otro lado está el Sakadarlija, lo más cercano que hay en Belgrado a un distrito turístico. Tiene calles empedradas que datan del siglo XIX, llenas de restaurantes animados por los sonidos de la música tradicional.

Consejo: La cadena de restaurantes Smokvica tiene varias sucursales encantadoramente rústicas en jardines, entre ellas una cerca de Kalemegdan y otra al sur de la ciudad vieja, en Vračar. Ambos tienen una carta innovadora que incluye platillos eslavos y mediterráneos.

Smokvica Kralja Petra, Ul. Kralja Petra 73, Dorćol; +381 69 44 64 056
Smokvica Molerova, Molerova 33, Vračar; +381 63 608 446

2. Zemun

Hasta 1918, este suburbio de Belgrado fue parte del Imperio Austrohúngaro.

Esto se vuelve evidente cuando caminas junto al Danubio y ves la arquitectura estilo barroco típica de Budapest, aunque los letreros en alfabeto cirílico revelan la verdad.

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Zemun: Este hermoso suburbio de Belgrado, que fue parte del Imperio Austrohúngaro hasta 1918, cuenta con la arquitectura barroca muy similar a la de Budapest.

Tras visitar el mercado de comida de Masarikov Trg, en la mañana, vale la pena caminar a la cima de la ciudad, a la torre Gardoš, que los húngaros construyeron en 1896.

Sube a la torre para que admires los paisajes de Zemun, Belgrado y el Danubio.

Consejo: El barrio de Kej Oslobođenja está junto al río y tiene montones de restaurantes y bares junto al agua. El supermercado Talas es una buena parada gracias a su menú ecléctico que te lleva a recorrer el Mediterráneo y el interior de Serbia.

De finales de junio a septiembre hay un puente flotante que conecta Zemun con Veliko Ratno Ostrvo (la isla de la Gran Guerra), una reserva natural con una playa de arena en el extremo noroeste.
Supermercado Talas, Kej Oslobođenja 37, Zemun

3. Novi Sad

Llamada la "Atenas de Serbia" por su larga historia como centro de cultura y estudio, Novi Sad revela su legado Habsburgo a través de sus finos edificios neoclásicos y sus plazas llenas de cafés.

Trg Slobode (Plaza de la Libertad) es uno de los sitios más importantes: el Ayuntamiento, de impresionante estilo neorrenacentista, llama la atención junto a la catedral católica y los cafés de la agradable zona peatonal.

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Sigue la calle peatonal Dunavska y pasa sus casas barrocas color pastel hacia la frescura verde del Parque Dunavksi. En los días cálidos, no hay nada mejor que tomar el sol en una tumbona en la playa del Danubio, junto al Most Soblode (Puente de la Libertad).

Consejo: Los húngaros también dejaron su huella en la comida, particularmente en el uso indiscriminado de la páprika. En el Café Veliki se sirven suculentos platillos tradicionales en un entorno cómodo estilo shabby-chic. Al otro lado del Danubio está la imponente fortaleza del siglo XVII de Petrovaradin, que alberga el Museo de la Ciudad, una iglesia y a Exit, el festival anual de música.

Café Veliki, Nikole Pašića 24, Novi Sad 21104; +381 21 553420

4. Subotica

Es fácil creer que has cruzado la frontera hacia Hungría cuando llegas a Subotica.

El sabor húngaro de esta ciudad puede sentirse en todo, desde los letreros bilingües (serbio y húngaro) hasta la comida cargada de páprika; esto no sorprende considerando el tamaño de la población húngara de la ciudad.

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Parque Nacional de Kopaonik: La montaña más alta de Serbia se catalogó como parque nacional en 1981; atrae a esquiadores y snowboarders en invierno, y a senderistas y ciclistas el resto del año.

Sin embargo, es la arquitectura de Subotica la que de verdad sorprende. Los sublimes edificios art nouveau (conocido en Serbia como estilo secesionista) parecen salidos de un cuento de hadas gracias a sus coloridas torres, a sus gabletes, a sus tejas y a sus ladrillos.

Uno de los mejores ejemplos es el Ayuntamiento; vale la pena entrar a conocer su opulento interior. Los visitantes pueden hacer un recorrido de la torre del reloj, que ofrece vistas amplias de la ciudad y la campiña.

Consejo: Hay trenes y autobuses que conectan con el cercano lago Palić, un centro vacacional popular que también tiene varios edificios art nouveau.

5. Parque Nacional Kopaonik

Durante el invierno, los serbios suelen viajar al sur a la cadena montañosa más grande y al centro de esquí más grande para disfrutar de los deportes de invierno.

El principal centro de esquí, Ravni Kopaonik, tiene una elevación de 1,700 metros y la estación más alta, la de Pančićev vrh, tiene poco más de 2,000. También hay once kilómetros de rutas de esquí a campo traviesa.

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Aunque hay varios hoteles en Ravni Kopaonik, muchas personas optan por quedarse en el pueblo de Brzeće, que se conecta con las a través de un teleférico. Las telesillas siguen funcionando después de que la nieve se derrite porque el parque nacional sigue muy concurrido gracias a los entusiastas de las actividades al aire libre, que exploran las montañas a pie o en bicicleta. También es popular el avistamiento de aves.

Consejo: Puedes disfrutar de las vistas de las pendientes desde el restaurante y jardín À la carte del Grand Hotel, en el centro de esquí.

6. Zlatibor

El patio de juegos de todas las estaciones en Serbia es un conjunto de montañas y pueblos en la parte occidental del país, a 238 kilómetros de Belgrado. Es famoso por sus gloriosas rutas de senderismo y por el mini centro de esquí de Tornik.

Si quieres echarle un vistazo al pasado de Serbia, está el museo al aire libre de Sirogojno (Etno Vilage Sirogojno). Aquí se reconstruyó una aldea del siglo XIX (Staro Selo), que revela en gran detalle cómo era la vida rural en esa época.

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Zlatibor: El patio de juegos de todas las estaciones en Serbia es un conjunto de montañas y pueblos a 238 kilómetros de Belgrado. Cuenta con impresionantes rutas de senderismo y dos lagos artificiales.

En el subsuelo, en la cueva de Stopića, te puedes maravillar con las cascadas, las estalactitas y las terrazas de travertino. Cerca de ahí está la majestuosa cascada de Gostije, con una caída de 20 metros desde un acantilado de piedra caliza. El camino rocoso río abajo lleva a más cascadas y a múltiples sitios ideales para un picnic.

Consejo: En Restoran Mačkat, un acogedor restaurante en el pueblito de Mačkat, sirven un plato generoso de cordero a las brasas.
Restoran Mačkat, 31312, +381 31 3834195

7. Parque Nacional de Tara

Si quieres conocer sitios silvestres verdaderamente dramáticos, puedes explorar las montañas y las cañadas del Parque Nacional de Tara, en donde el río Drina forma la frontera natural con Bosnia y Herzegovina.

Este paisaje inmaculado de rocas kársticas y bosques de abetos, abedules, pinos y enebros cubre las montañas que se elevan hasta casi 1,500 metros.

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También es el hogar de 53 especies de mamíferos y de 153 especies de aves; osos, gamuzas y corzos viven en esta reserva natural y están protegidos por la ley.

Puedes rentar una bicicleta en las oficinas de turismo de Mitrovac y Bajina Bašta para recorrer los más de 200 kilómetros de rutas de ciclismo y senderismo. Vale la pena que no te desvíes de las rutas marcadas porque en el bosque viven osos y linces, entre otros seres.

Consejo: Uno de los paisajes más asombrosos del parque es el de Kućica na Drini, una cabaña de pescadores que se aferra precariamente a una roca en medio del río Drina. Puedes rentar un kayak para verla de cerca.

8. Fruška Gora

Las lomas de Fruška Gora, al sur de Novi Sad, no son particularmente altas (cuando mucho 540 metros de elevación), pero ofrecen una distracción verde de las planicies de la región autónoma de Vojvodina.

Dentro del Parque Nacional de Fruška Gora hay una ruta con 17 monasterios construidos a partir del siglo XVII. Uno de los más populares es el de Krušedol, que se fundó en el siglo XVI, mientras que el de Grgetreg data de finales del siglo XV y cuenta con un hermoso iconostasio de mármol.

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Un paraíso para la fauna: Los bosques de Fruška Gora albergan a martas, ciervos y jabalíes. También hay una abundante población de aves tales como águilas imperiales.

Unas rutas de ciclismo y senderismo cruzan los densos bosques de Fruška Gora. Busca a las martas, a los ciervos y a los jabalíes, así como a la inusualmente abundante población de aves como las águilas imperiales. La zona también es una de las principales regiones vinícolas de Serbia y hay más de 60 bodegas.

Consejo: Puedes descubrir algunos de los mejores vinos de Fruška Gora en una visita a Atelije Vina Šapat, una bodega boutique que cuenta con un restaurante de alta cocina.
Atelje vina Šapat, Počenta bb, Novi Slankamen 22323; +381 69 607079

9. El pueblo del diablo (Đavolja Varoš)

Situado en lo profundo del sur de Serbia está uno de los fenómenos naturales más inusuales que verás en el país.

En Đavolja Varoš hay 202 formaciones rocosas notorias, creadas naturalmente por la erosión; algunas tienen hasta 20 metros de alto y la mayoría tiene en la punta una roca en forma de hongo.

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Đavolja Varoš está situado en una pendiente arbolada del monte Radan, en el municipio de Kuršumlija, y se puede ver desde una serie de miradores de madera. En el camino a las torres hay unos manantiales de agua mineral y una mina de oro del siglo XIII.

Un toque serbio adicional: El restaurante de Đavolja Varoš se especializa en platillos cocidos lentamente estilo ispod sača, bajo una campana de hierro fundido (sač o peka) cubierta de cenizas calientes. Este proceso lento de cocción hace que la carne sea increíblemente jugosa.

10. Drvengrad y el Ocho de Šargan

El director de cine Emir Kusturica construyó Drvengrad (pueblo de madera) originalmente para su película La vida es un milagro, de 2004.

Ahora, es una "etnoaldea" excéntrica estilo siglo XIX con tiendas, restaurantes, galerías y departamentos en renta. En enero, el pueblo es la sede del Festival de Cine y Música de Küstendorf, organizado por Kusturica y financiado en parte por el Ministerio de Cultura de Serbia.

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Drvengrad y el Ocho de Šargan: El director de cine Emir Kusturica construyó Drvengrad (pueblo de madera) originalmente para su película La vida es un milagro, de 2004. Ahora, es un pueblo étnico excéntrico situado cerca del tren de vía angosta conocido como el Ocho de Šargan, construido en 1925.

A casi dos kilómetros de ahí hay una atracción igualmente extraña: el Ocho de Šargan. Este tren tradicional de vía angosta se construyó en 1925 y es una hazaña de la ingeniería: su recorrido en forma de ocho atraviesa 22 túneles y cruza 10 puentes en su camino de Mokra Gora a Šargan-Vitasi. El viaje completo dura dos horas y es una de las principales atracciones del oeste de Serbia, además de que no tienes que ser un aficionado a los trenes para disfrutar del paisaje maravilloso.

Consejo: Puedes alquilar el tren completo si quieres un recorrido a la medida. Más información en serbianrailways.com.

11. Monasterio de Studenica

El gobernante medieval serbio, Stefan Nemanja, fundó el monasterio de Studenica en el siglo XII y se lo considera el más magnífico de Serbia. Esto se debe en parte a que está en un lugar sensacional, entre las montañas boscosas sobre el río Studenica, en el centro de Serbia.

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Dentro del complejo, catalogado como patrimonio de la humanidad de la Unesco, quedan tres iglesias de las nueve que había originalmente. La Iglesia de Nuestra Señora, de estilo bizantino y romanesco, es la más grande y es famosa por sus frescos. También contiene la tumba de Stefan Nemanja.

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El Ocho de Šargan: Este tren tradicional de vía angosta se construyó en 1925 y es una hazaña de la ingeniería: su recorrido en forma de ocho atraviesa 22 túneles y cruza 10 puentes en su camino de Mokra Gora a Šargan-Vitasi.

Si quieres quedarte en un retiro, el monasterio tiene habitaciones sencillas en la Casa de Huéspedes de Studenica.

Consejo: Programa tu visita para el 24 de mayo para que puedas participar en las festividades del día de Stefan Nemanja.

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