El tamaño no lo es todo cuando se habla de IMAX
La sala IMAX del complejo Traumpalast Leonberg, ubicada cerca de Stuttgart, Alemania, presume una pantalla de 38.8 metros de ancho por 21 metros de alto, equivalente a más de 814 metros cuadrados de superficie.
Por sus dimensiones obtuvo el reconocimiento de Guinness World Records como la pantalla IMAX permanente más grande del mundo y se convirtió en un destino para los aficionados al cine de gran formato.
Con el estreno de La Odisea, esa enorme pantalla no podrá ofrecer exactamente la experiencia que Christopher Nolan buscó durante el rodaje. El motivo no tiene relación con el tamaño del recinto, sino con el sistema de proyección instalado.
El formato de 70 mm y la era digital
La nueva producción del cineasta fue filmada utilizando cámaras IMAX Film Cameras con negativo de 70 milímetros, un formato que registra mucha más información visual que las cámaras digitales tradicionales.
Con esa resolución se permite apreciar mayor detalle, colores más naturales y una profundidad de imagen difícil de replicar en otros formatos.
Para reproducir esa película tal como fue capturada es necesario contar con un proyector IMAX 70 mm de película, un equipo especializado que funciona con enormes rollos físicos de celuloide y que requiere instalaciones, mantenimiento y operadores altamente capacitados.
La megapantalla alemana, pese a su tamaño récord, utiliza un moderno sistema IMAX Dual Laser, considerado uno de los mejores formatos digitales disponibles actualmente.
Esta tecnología ofrece imágenes en 4K, alto contraste, mejor brillo y sonido envolvente, pero no proyecta directamente la cinta de 70 milímetros.