OPINIÓN: Una oportunidad de oro para Trump y el Partido Republicano

Las victorias generalizadas del Partido Republicano le dan la oportunidad de hacer grandes cambios políticos; Trump puede revigorizar la posición de poder en los medios de comunicación modernos.
Apoyo  Después de las elecciones, los republicanos han hecho fila para manifestar su apoyo a Donald Trump, nuevo comandante en jefe de Estados Unidos.  (Foto: Reuters/Archivo)
Por: JULIAN ZELIZER

Nota del editor: Julian Zelizer es profesor de Historia y Asuntos Públicos en la Universidad de Princeton e investigador de New America. Escribió los libros Jimmy Carter y The Fierce Urgency of Now: Lyndon Johnson, Congress, and the Battle for the Great Society. Es uno de los conductores del podcast Politics & Polls. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) — Poco antes de las elecciones, escribí una columna en la que planteé algunas de las grandes preguntas que se responderían el día de las elecciones en Estados Unidos. Una de las principales era si habría un momento de gobierno (un periodo inusual como los que ocurrieron en 1965-1966, 1981-1982 o 2009-2010) en el que sea posible un gran cambio en las políticas. La respuesta es un rotundo sí.

El día de las elecciones fuimos testigos del triunfo de un próximo presidente que muy probablemente podrá hacer mucho en sus primeros años en la Casa Blanca. Su partido controla ambas cámaras del Congreso y estará en una posición fuerte para designar al presidente de la Suprema Corte, quien podría restaurar la mayoría conservadora de 5 a 4 que existía antes de la muerte del ministro Antonin Scalia.

Aunque el sistema político estadounidense cuenta con varios frenos y contrapesos, el presidente electo Donald Trump tiene el potencial de hacer grandes cambios antes de las elecciones intermedias en esta circunstancia en particular. Los próximos años podrían ser una montaña rusa desestabilizadora para el Partido Demócrata y una fiesta legislativa para el Partido Republicano.

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¿Qué puede hacer Trump?

1. Legislar

La legislación será la herramienta más poderosa al alcance del presidente Trump. Nada da a los presidentes la clase de victorias creadoras de legados como las leyes aprobadas en el Congreso. La impronta del poder legislativo le da mucho más peso a cualquier programa que el poder de emitir decretos. Aunque unos cuantos estadounidenses recuerdan las declaraciones o los cambios en las reglas que han formado parte de una presidencia, la huella que el Congreso deja en las políticas a través de la legislación perdura.

Esta fue la gran historia de las elecciones: no solo que Trump haya ganado, sino que los republicanos conservaron el control del Congreso. Es usual que los nuevos presidentes se den cuenta pronto que su poder para moldear las deliberaciones en el Capitolio está bastante limitado. En una era de polarización intensa, a menudo es imposible lograr una legislación significativa si el gobierno no está unido.

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Aunque se ha hablado mucho de las divisiones dentro del Partido Republicano, lo que se dejó ver en las elecciones y en el periodo posterior es que los republicanos no están tan divididos como la gente cree. Los republicanos tendieron a votar por republicanos en la mayoría de los estados mayormente republicanos. Después de las elecciones, los republicanos (incluidos los Bush) han hecho fila para manifestar su apoyo al nuevo comandante en jefe de Estados Unidos.

Es muy probable que Trump cuente con un apoyo sólido y unificado en muchos temas que surgieron en la campaña.

Lo más importante será la desregulación económica, particularmente en los mercados energéticos. En el Partido Republicano hay un firme consenso respecto a las reducciones de impuestos, tema prioritario en la agenda de Trump. Avanzar en estos temas pronto consolidaría su apoyo político en sectores esenciales del partido.

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Incluso hay algo de apoyo a la propuesta de Trump de invertir medio billón de dólares en infraestructura, lo que podría ayudarle a expandir y a consolidar el apoyo en estados como Michigan. Algunos republicanos, como Paul Ryan, están dispuestos a considerar dicho plan, mismo que no tuvo éxito con Barack Obama. Claro que el diablo está en los detalles… particularmente en cómo se pagaría.

Los demócratas del Senado tendrán el poder de obstruir las propuestas, pero los republicanos tienen el proceso de reconciliación y prometieron que lo usarían agresivamente. Los temas incluidos en el proceso de reconciliación solo necesitan de una votación por mayoría relativa y no la mayoría absoluta del 60% que se necesita para superar una táctica obstruccionista.

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El principal riesgo con la legislación cuyo objetivo es desmantelar programas existentes es que podría haber más disenso político del que los republicanos esperan.

Obamacare es impopular hasta cierto grado, pero más de 20 millones de estadounidenses dependen de los beneficios que ofrece. Quitar esos beneficios fácilmente podría generar apoyos para los demócratas en las elecciones intermedias y el que Trump haya dicho que está dispuesto a conservar ciertas partes de Obamacare indica que reconoce ese riesgo.

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2. Usar sus facultades para emitir decretos

Los decretos son una herramienta que los presidentes han usado cada vez más, particularmente porque se ha vuelto más difícil que el Congreso actúe. Barack Obama comenzó como guerrero renuente, pero dependió cada vez más de decretos conforme se enfrentó a la inmensa oposición republicana a casi todas sus propuestas de ley. Parece que Trump estará dispuesto a usar esta facultad agresivamente. Él piensa como ejecutivo y es de las personas que sentirá que el proceso político es engorroso.

Además, con la facultad de decretar puede llegar muy lejos para cumplir sus promesas. Podrá actuar aún más agresivamente que Obama en cuanto a las políticas de deportación e incrementar considerablemente los recursos para la aplicación de las leyes. También puede derribar sistemáticamente las regulaciones ambientales y revivir la propuesta del oleoducto Keystone XL, cosa que prometió hacer. También podría intentar renegociar el Acuerdo de París sobre el cambio climático y el acuerdo de armas nucleares con Irán.

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La tentación de ejercitar sus músculos ejecutivos será enorme y casi no hay dudas de que no titubeará en hacerlo.

Claro que usar la facultad de emitir decretos también conlleva el riesgo de que el próximo presidente llegue y derribe las órdenes de Trump el primer día. Esta es la situación a la que Obama se enfrenta hoy. Durante la presidencia de Obama, los conservadores también han demostrado que los tribunales pueden ser un medio efectivo de obstaculizar los actos ejecutivos.

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Además, Trump se enfrenta a otro desafío político. Cada vez que use su facultad para emitir decretos, surgirán los temores sobre su sed de poder (algunos detractores lo han tildado de autoritarito).

3. Aprovechar la posición de poder

Esta es una herramienta de poder presidencial que suele sacarse de proporción. Aunque nos gusta pensar que los presidentes pueden tener un efecto enorme en la opinión pública, los sociólogos han demostrado que el presidente en realidad no tiene la capacidad de modificar mucho la opinión pública.

Hoy en día, los estadounidenses tienen muchas formas de entretenimiento en televisión que compiten por llamar su atención, a diferencia de lo que ocurría hace 50 años, cuando solo había un puñado de canales que en su mayoría habrían transmitido un mensaje del presidente a la nación. Los presidentes han luchado por librar este desafío de comunicación en la era de la televisión y el Internet.

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La prensa, que cada vez es más partidista, también les dificulta a los presidentes el transmitir su mensaje sin que la información se moldee instantáneamente a través de una lente muy estrecha.

Sin embargo, Trump podría hacer más desde esta posición de poder que otros que lo precedieron. Durante la campaña presidencial, demostró su dominio del entorno mediático moderno al usar herramientas nuevas, como Twitter, en formas nunca antes vistas. Entendió la dinámica de la televisión por cable y de los medios noticiosos en línea, además de que encontró formas de moldear sus declaraciones y de construir narrativas que los reporteros y los analistas difícilmente podían resistir.

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Trump puede revigorizar la posición de poder en los medios de comunicación modernos. Podría ser el presidente que use las redes sociales con el mismo impacto con el que Franklin Delano Roosevelt usó la radio y con que Reagan usó la televisión. Si lo hace, podría ser una herramienta importantísima para combatir a sus oponentes y para usar a favor de los cambios legislativos que pretende hacer.

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Así que aférrense a su butaca. Las condiciones son adecuadas para el cambio, siempre y cuando Trump aproveche este momento para transformar las políticas estadounidenses de formas imposibles para muchos de sus predecesores.

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