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La llegada del COVID-19 también nos enseña que la microgestión debe acabar

El control de cada actividad, llamadas insistentes y juntas sorpresa son actividades que los líderes que realizan este tipo de management ejercen en sus equipos de trabajo.
mié 17 junio 2020 05:00 AM
Microgestión
La flexibilidad y comunicación son las competencias indispensables para el desapego de la microgestión.

Llamadas insistentes fuera de planeación, juntas sorpresa, reportes de horarios y control absoluto de cada actividad son actos que algunos líderes de equipo han ejercido con sus colaboradores durante años. La microgestión al interior de las empresas ha funcionado para crear engranajes perfectos al interior de las empresas, pero ahora es tan dañina que la llegada del COVID-19 abre la oportunidad de erradicarla.

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La microgestión parte de la idea de que la empresa es un mecanismo y cada colaborador una pieza concreta con información clara y precisa sobre sus responsabilidades, cumplir con ellas y no salir de su estatus. Lo anterior nace de la desconfianza que tienen las cabezas de grupo hacia los trabajadores al considerar que no van a hacer su trabajo como se supone, asegura Jorge Melero, cofundador de la plataforma de formación online Empresa y Propósito.

"La desconfianza suele ser inconsciente y (estos jefes) consideran que si no les ponen objetivos específicos (los trabajadores) no los van a cumplir. Si no les dices qué curso deben tomar, no se van a preparar; si no controlas sus recursos los van a despilfarrar. Eso genera desconfianza de ambas partes. Los gerentes controlan cada detalle de las personas porque 'si no te lo digo, no lo vas a hacer', pero las personas se robotizan", afirma.

Eso sucede cuando el trabajo se da en condiciones tradicionales de oficina. La pregunta es cómo ha sido elcomportamiento ahora que el trabajo es vía remota y no hay una vigilancia presencial. Las conductas anteriores se multiplican, la gente espera que le digan qué debe hacer sin tomar iniciativa, los líderes no tienen tiempo para explicar las actividades a detalle y todo se descontrola, asegura el especialista.

"No hay otras manera de combatir mas que erradicando el problema de raíz, que es la desconfianza. Sobre todo, cuando ya se lleva a un mismo equipo durante años y se ha enraizado a todos los niveles. No se trata solo de decir a los colaboradores que hagan lo que quieran, hay que saber cómo recuperar la confianza", afirma.

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¿Cómo lograrlo?

Hay quienes continúan con este estilo de microgestión, pero con los modelos de trabajo nacidos a raíz del COVID-19 puede crear ineficiencia, ser poco efectiva, incrementar los gastos y generar estrés. "Por más perfecta que haya sido antes de la contingencia, si no hay sensibilidad de cambio van a dejar de conseguir resultados sin saber porqué", opina Jesús Loya, consultor empresarial.

La flexibilidad es la principal competencia que ayuda a los líderes de equipo para abandonar la microgestión y a desapegarlos de aquellas ideas de lo que siempre se ha hecho, dice el especialista. "Es cuestionarnos qué es lo que nos impide cambiar las metodologías", dice. Esto también involucra permitir que las personas tomen decisiones, a fin de que se vuelvan autónomas y responsables de cada acción o consecuencia.

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Jorge Melero menciona que la comunicación es el arma de la que deben valerse para lograr el desapego a la microgestión. "Parece una locura, pero es como un partido de futbol: un entrenador no puede decirle a cada jugador qué hacer, deben dejar que ellos hagan estrategia para meter goles. En una empresa con equipos comprometidos con los objetivos la gente va a salir a meter goles".

Es importante destacar que hay actividades que requieren de procesos minuciosos, sobre todo en empresas que utilizan procesos mineros, cementeros, de construcción o de salud, por ejemplo, por lo que la vigilancia y estructura de actividades debe estar completamente planeada y sumamente observada. "En la parte administrativa es más sencillo desapegar la microgestión que en la parte de operaciones delicadas", puntualiza Loya.

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