El Tecnológico de Monterrey ha comenzado a empujar carreras y programas enfocados en investigación aplicada, como la licenciatura en biociencias, mientras integra actividades de investigación en carreras tradicionales como medicina, nutrición y psicología.
“Estos proyectos no se construyen de manera individual, por eso necesitamos equipos, no personas independientes”, enfatiza Gabriela Livas, codirectora de Origen Health Research Center.
El reto, sin embargo, está en la escala. México cuenta con talento capaz de responder a esta demanda en universidades como el Tec, la UNAM o la Universidad Autónoma de Nuevo León. El problema tiene que ver con el número de personas que logran acceder a este nivel de educación profesional.
Cada año, más de 200,000 jóvenes presentan el examen de admisión a la UNAM, en un proceso donde uno de cada 10 obtiene un lugar en el aula. Y las carreras más solicitadas, según el IMCO, siguen siendo medicina, derecho, psicología, arquitectura y cirujano dentista.
Impacto sectorial
El desarrollo de proyectos como oriGen abre oportunidades en otras áreas como la biotecnología, farmacéutica, inteligencia artificial y desarrollo de aplicaciones. También puede influir en políticas públicas, donde el uso de datos permite diseñar intervenciones más atinadas y personalizadas en salud.
Pero el efecto no es inmediato, advierte el rector de TecSalud. A medida que estos proyectos maduran, se generan nuevas necesidades de talento y se modifica el rol del médico. Algunas ramas, como la radiología o la patología, ya enfrentan una transformación con el auge de la tecnología.
“Los radiólogos y patólogos no desaparecen, pero cambiarán sus funciones, porque ya se requiere menos intervención manual y más capacidad de interpretación. Lo que vemos es que el futuro es una medicina predictiva, personalizada y preventiva”, afirma Guillermo Torre.
En cuanto al uso de datos personales, el rector señala que se deben replantear los límites de la privacidad. “El valor de estos repositorios es alto, pero su uso requiere separar la identidad de la información y fortalecer los mecanismos de protección”, puntualiza. El reto, a su parecer, es encontrar el equilibrio y proteger los datos sin frenar la investigación.