Marco Casarín asegura que una nueva brecha en el trabajo se abrió entre quienes saben pedirle resultados a la inteligencia artificial y quienes solo formulan preguntas. El director de Meta en México afirma que esta diferencia no depende del acceso a la tecnología, sino de la forma en que las personas la usan.
El directivo advirtió, durante el inc MTY Festival, que la capacidad de estructurar prompts se convirtió en una habilidad muy valorada en el mercado laboral que influye sobremanera en el desempeño, pues define la calidad de los resultados que se obtienen.
“Los que saben dar instrucciones a la IA hoy son mucho más efectivos. Tienes que entender cómo hacer un prompt, cómo darle contexto, cómo definir el tono en el que quieres que responda, qué nivel de información necesitas, para qué lo vas a usar y en qué formato lo requieres”, explica.