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“Si no sabes estructurar un prompt, ya te quedaste atrás”: Marco Casarín de Meta

El director de Meta en México asegura que la capacidad de dar instrucciones claras a la inteligencia artificial ya se valora como una habilidad en el mercado laboral.
mié 18 marzo 2026 11:49 AM
“Si no sabes estructurar un prompt, ya te quedaste atrás”: la nueva brecha laboral que debes tener en la mira
El mercado de la IA en América Latina está valuado en 12,700 millones de dólares y mantiene un crecimiento anual de 28%, según Meta. (Expansión)

Marco Casarín asegura que una nueva brecha en el trabajo se abrió entre quienes saben pedirle resultados a la inteligencia artificial y quienes solo formulan preguntas. El director de Meta en México afirma que esta diferencia no depende del acceso a la tecnología, sino de la forma en que las personas la usan.

El directivo advirtió, durante el inc MTY Festival, que la capacidad de estructurar prompts se convirtió en una habilidad muy valorada en el mercado laboral que influye sobremanera en el desempeño, pues define la calidad de los resultados que se obtienen.

“Los que saben dar instrucciones a la IA hoy son mucho más efectivos. Tienes que entender cómo hacer un prompt, cómo darle contexto, cómo definir el tono en el que quieres que responda, qué nivel de información necesitas, para qué lo vas a usar y en qué formato lo requieres”, explica.

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Cómo se usa la IA en el ámbito laboral, la importancia de un buen prompt

El uso de la IA ya forma parte del día a día en oficinas, escuelas y equipos de trabajo, donde muchas personas escriben instrucciones breves y esperan una respuesta útil sin dedicar tiempo a estructurar lo que necesitan.

Sin embargo, Marco Casarín puntualiza que esa forma de uso limita los resultados, porque una instrucción incompleta produce respuestas genéricas, mientras que una instrucción bien construida permite obtener información útil y aplicable.

El directivo señala que esta diferencia tiene efectos directos en el trabajo, ya que la inteligencia artificial no sustituye empleos, pero sí potencia el rendimiento de quienes saben utilizarla con mayor precisión.

“Esta ansiedad por ser reemplazados por la inteligencia artificial tiene que ver más con tu capacidad de apalancar la herramienta que con la tecnología en sí. Una persona más competente en el uso de la herramienta probablemente te reemplace”, dice.

Casarín indica que el valor de la nueva habilidad se observa con mayor claridad en la productividad, ya que el uso de inteligencia artificial permite que una persona realice más trabajo en el mismo tiempo cuando sabe cómo utilizarla.

“Hoy tú ya podrías armar 100 apps en seis meses. Tenemos ejemplos de ingenieros que pasaron de hacer 25 optimizaciones de código a la semana a más de 800 con apoyo de la IA”, afirma.

El crecimiento en la productividad impulsa el interés empresarial por la inteligencia artificial, cuyo mercado en América Latina está valuado en 12,700 millones de dólares y mantiene un crecimiento anual de 28%.

El impacto en México es palpable, según Casarín, pues 83% de los negocios que han incorporado inteligencia artificial reporta crecimientos a doble dígito, mientras que 94% de las pymes obtiene mejoras en su eficiencia operativa.

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No obstante, el directivo afirma que aprender a usar inteligencia artificial no se resuelve con cursos ni con certificaciones puntuales, sino con práctica constante en tareas reales.

“Hacer consultas en IA no es suficiente, hacer un diplomado en prompting tampoco es suficiente. El reto es cómo convertirse en AI natives, en personas que piensan primero en cómo usar la herramienta antes de ejecutar cualquier tarea”, comenta.

Para el director de Meta en México, hoy el avance de la inteligencia artificial introduce una siguiente etapa basada en sistemas agénticos, que pueden ejecutar tareas completas sin depender de instrucciones paso a paso.

Casarín refiere que un agente de inteligencia artificial recibe un objetivo, busca información, toma decisiones dentro de ciertos parámetros y regresa con un resultado, a fin de organizar procesos completos sin intervención.

“Un agente de IA es como un intern. Le das contexto, le das tareas, le das instrucciones y aprende. No solo ejecuta, también regresa contigo cuando necesita información o cuando ya resolvió el problema”, señala.

El uso de estos sistemas amplía el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo cotidiano, porque la herramienta empieza a encargarse de procesos completos en áreas como marketing, comercio o atención al cliente.

Pero el directivo reiteró que este cambio exige que las personas integren la IA en su hoja de vida y en su forma de trabajar, dado que la decisión ya no es si usarla o no, sino cómo utilizarla. “Si hoy no sabes estructurar un prompt, ya te quedaste atrás”, advierte.

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