“Al ser fintech, tienes que saber de temas tecnológicos y no eran mi expertise, entonces lo que hice fue crear redes de expertos. Muchos de ellos me dijeron que sí podían ser mis advisors. Por eso yo siempre les digo que no tengan miedo a pedir ayuda, porque lo primero que les puede pasar es que la gente esté ocupada y no nos pueda atender, pero en algún punto las personas te dan el tiempo”, explica Garayzar.
Las redes de apoyo dejaron de ser un elemento accesorio para convertirse en una herramienta estratégica de liderazgo femenino, especialmente en industrias donde las mujeres siguen siendo minoría. Desde el ecosistema emprendedor hasta sectores como minería, energía y tecnología financiera, directivas y fundadoras coinciden en un punto: avanzar en entornos históricamente masculinizados requiere construir alianzas, pedir ayuda y abrir espacio para que otras mujeres también lleguen.
Las redes como acelerador profesional
La necesidad de construir redes también aparece en industrias donde la participación femenina continúa rezagada. En minería, por ejemplo, la representación femenina sigue siendo reducida frente al tamaño del sector. Actualmente trabajan cerca de 70,000 mujeres frente a alrededor de 400,000 hombres.
Karen Flores, directora de la Cámara Minera de México, reconoce que abrirse camino en ese entorno significó acostumbrarse a ser la excepción.
“He sido la única mujer en la mesa”, comenta Flores.
Sin embargo, lejos de convertirse en una barrera, esa condición la llevó a fortalecer sus conexiones profesionales y apoyarse en personas con mayor experiencia.
“Cuando volteaba para querer consultar con alguien, a veces veía gente muy experimentada, tal vez con mucha más experiencia que la que en ese momento yo tenía, pero creo que algo que en lo personal fue muy importante es justamente la red de apoyo que puedes ir tejiendo y construyendo. Y nunca me dio miedo preguntar”, afirma Karen Flores, directora de la Cámara Minera de México.
En el emprendimiento, las cifras muestran que el acceso sigue siendo desigual. Mariana Castillo, cofundadora y presidenta del consejo de administración de Ben & Frank, señala que tanto en México como en Estados Unidos las startups fundadas por mujeres continúan enfrentando obstáculos para acceder a financiamiento.
De acuerdo con los datos que compartió, solo 2% de las startups que consiguen financiamiento corresponden a empresas creadas exclusivamente por mujeres, mientras que apenas 20% lo logra cuando una mujer forma parte del grupo fundador.
Para Castillo, revertir esa realidad pasa por generar más referentes visibles y reducir el temor a salir de la zona de confort.
“Nada me gustaría más que ver más mujeres emprendiendo, emprendiendo en negocios de alto impacto, que estén buscando levantar capital, hacer startups, con una ambición gigantesca y desafortunadamente no las veo tanto. Creo que poner casos de éxito ayuda a inspirar. Me incomoda ser yo ese caso de éxito, pero lo veo como algo que tengo que hacer, porque ojalá, si de esta sala salen dos personas diciendo ‘voy a emprender’, para mí es un logro”, sostiene Mariana Castillo, cofundadora y presidenta del consejo de administración de Ben & Frank.