La representante de Laboratoria alertó sobre el riesgo de automatización en sectores donde trabajan más mujeres. Según explicó, ellas tienen hasta tres veces más probabilidades de perder su empleo frente al avance de la inteligencia artificial, particularmente en áreas administrativas, atención al cliente o labores repetitivas.
Frente a este escenario, defendió la necesidad de impulsar programas de reskilling y upskilling que permitan a más personas adquirir habilidades relacionadas con datos, IA y ciberseguridad.
Quijano también destacó que uno de los mayores retos es lograr que más mujeres pasen de ser usuarias de herramientas de IA a convertirse en creadoras de tecnología. Para ello, dijo, es necesario generar espacios donde puedan experimentar, equivocarse y desarrollar confianza.
“Nos damos cuenta de que también somos creadoras y que podemos ampliar las posibilidades de las cosas que podemos construir”, comentó.
Otro de los conceptos centrales del panel fue el de “human in the loop”, una práctica que busca mantener siempre a una persona supervisando decisiones tomadas por sistemas automatizados. Para Quijano, aunque la inteligencia artificial puede ayudar a automatizar procesos, nunca debe eliminar completamente la intervención humana en decisiones sensibles.
“No olvidar nunca que debe haber una persona siempre presente ante una decisión importante de la IA”, explicó.
Puso como ejemplo herramientas automatizadas capaces de responder correos o interactuar con clientes, pero cuestionó hasta qué punto las personas estarían dispuestas a dejar completamente esas decisiones en manos de un sistema.
El concepto, dijo, cobra todavía más relevancia en áreas sensibles como diagnósticos médicos, seguridad o procesos judiciales, donde los errores de un algoritmo pueden tener consecuencias graves.
Como coincidieron las especialistas, el éxito de la inteligencia artificial no dependerá únicamente de qué tan avanzada sea la tecnología, sino de qué tan útil, confiable e inclusiva pueda convertirse para las personas y las empresas.
Además, Úrsula Quijano advirtió que, aunque la demanda de talento especializado en inteligencia artificial está creciendo aceleradamente, muchas mujeres todavía enfrentan barreras para incorporarse a esos puestos.
Citó un estudio de Get on Board que analizó 15,000 vacantes entre 2023 y 2025 y encontró un incremento de 50% en la demanda de puestos senior de AI Engineer. El problema, explicó, es que muchas mujeres que ya trabajan en áreas tecnológicas todavía no logran dar el salto hacia posiciones especializadas en inteligencia artificial.
“Tenemos talento impresionante (...) pero muchas estaban en siete, ocho o nueve años de experiencia sin poder hacer ese brinco”, comentó.