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Las jubilaciones están dejando huecos difíciles de llenar en las empresas

Las jubilaciones de baby boomers y generación X exponen un reto estructural para las compañías, que enfrentan la pérdida de experiencia acumulada y menor interés de jóvenes por posiciones directivas.
(Trabajadores de la tercera edad)
Las empresas enfrentan dificultades para transferir experiencia y conocimiento conforme más empleados senior se acercan al retiro. (©iStock
)

La jubilación dejó de ser un asunto de edad y empezó a convertirse en un problema operativo para las empresas. Mientras miles de trabajadores de las generaciones baby boomer y generación X se acercan al retiro, las organizaciones enfrentan el reto de encontrar a quién heredará el conocimiento, las relaciones y la capacidad de decisión que hoy sostienen gran parte de las posiciones estratégicas.

La preocupación no es nueva, pero sí cada vez más visible. Empresarios como Carlos Slim Helú han advertido públicamente sobre el impacto económico y operativo de las jubilaciones masivas. El empresario ha señalado que compañías como Telmex enfrentan presiones derivadas de esquemas de retiro tempranos, un fenómeno que, aseguró, también afecta a empresas públicas como Pemex, donde históricamente parte de la plantilla se jubila antes de los 50 años.

El problema trasciende la salida de empleados. Las empresas están perdiendo perfiles que concentran conocimiento técnico, liderazgo operativo y redes de relaciones construidas durante décadas, justo en un entorno marcado por mayor incertidumbre económica, automatización acelerada y cambios constantes en tecnología.

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En primera línea aparecen los baby boomers, cuya edad promedio ronda los 70 años, pero detrás avanza rápidamente la generación X, integrada por personas nacidas entre 1965 y 1980. El relevo, sin embargo, no luce sencillo.

En su estudio Tendencias Laborales 2026: El Valor Humano , la firma de reclutamiento ManpowerGroup identificó que el 57% de los empleadores a nivel global reconoce que el envejecimiento de la fuerza laboral ya está impactando su estrategia de recursos humanos.

La preocupación, según el informe, no pasa nada más por las jubilaciones aceleradas, sino por la dificultad que tienen los que se quedan para preservar el conocimiento de los que salen antes de que dejen su puesto.

“El verdadero reto no es la falta de talento senior, es la falta de rediseño organizacional. Todavía persiste un sesgo que asocia edad con pérdida de vigencia, cuando en realidad hablamos de perfiles con capacidad de toma de decisiones, gestión de riesgo y lectura de contexto”, señala Oscar Berumen, CEO de Grupo Viraal.

El cambio demográfico ya se refleja en el mercado laboral mexicano. La población mayor de 60 años pasará de representar 12.8% en 2025 a 14.9% en 2030 y, en entidades como la Ciudad de México, la proporción superará 20%, según estimaciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO).

El envejecimiento de la fuerza laboral también está alterando las reglas tradicionales del retiro. Actualmente, 47.8% de las personas entre 60 y 64 años continúa trabajando, una señal de que los modelos laborales diseñados bajo esquemas de salida automática comienzan a perder vigencia.

La experiencia se volvió un activo escaso

La tensión crece cuando las empresas enfrentan mercados más inciertos, automatización acelerada y cambios constantes en tecnología y modelos de negocio. Los especialistas en talento refieren que la salida de perfiles senior equivale a una fuga silenciosa de conocimiento y experiencia.

“Cuando una empresa deja ir estos perfiles pierde conocimiento técnico, memoria estratégica, y una forma profunda de entender el negocio”, asegura Berumen.

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El estudio de Manpower advierte que las políticas rígidas de regreso a la oficina y la disminución de confianza en los liderazgos están empujando a más profesionales experimentados a jubilarse y a buscar nuevas oportunidades o esquemas laborales más flexibles.

La firma comparte que en el mercado laboral varias compañías todavía operan con estructuras diseñadas para trayectorias laborales lineales, aunque el mercado actual combina empleados que también retrasan el retiro, generaciones jóvenes que exigen flexibilidad y organizaciones que necesitan conservar experiencia sin frenar renovación.

Pero la principal barrera no está en las personas, dice Berumen. “Está en la manera en la que estamos acostumbrados a hacer negocios. Todavía existen filtros de edad en procesos de contratación, esquemas laborales poco flexibles y se sigue asociando juventud con innovación, cuando la realidad demuestra que la experiencia impulsa la transformación”.

El retiro no significa salir del mercado laboral

Para los especialistas en talento, el dilema no se resuelve reteniendo empleados senior más tiempo, pero sí es necesario replantear cómo conviven distintas generaciones en una misma empresa.

“El punto de partida es entender que no hay que sustituir generaciones, sino diseñar sistemas donde convivan. El talento senior aporta profundidad analítica y lectura de riesgo; el joven, velocidad y adaptación tecnológica”.

De ahí que muchas organizaciones prueben mentorías, trabajo por proyecto, esquemas híbridos y participación en consejos consultivos a fin de mantener activa la experiencia acumulada sin depender solo de modelos tradicionales de tiempo completo.

“Las empresas necesitan evitar que décadas de experiencia salgan de golpe justo cuando los negocios enfrentan enfrentan cambios tecnológicos acelerados, automatización y mercados más inciertos”, apunta Berumen.

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