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Nuestras Historias

Los países pobres son arrasados por el cambio climático

Más de 4,000 millones de personas han sido afectadas por desastres relacionados con el clima, y los países de bajos ingresos son los que sufren las mayores pérdidas, advierte la ONU.
Cambio climático
La exigencia social de medidas para detener el cambio climático ha ido en aumento en las naciones desarrolladas.

“De cabeza” son las únicas palabras que Manush Albert Alben tiene para describir la vida después del poderoso ciclón Idai.

Casi dos semanas después de que el poderoso ciclón destruyera la mayor parte de la ciudad de Beira, Mozambique, todo está muy lejos de la normalidad. “No hay dinero, ni comestibles”, dijo Alben, un pescador, sentado en su piragua de madera en una playa local. “Estamos sufriendo, pero tratando de resistir”.

Conocida por su puerto siempre lleno y sus vistas del Océano Índico, la ciudad del siglo XIX solía ser la cuarta más grande del país. Ahora, Beira pasará a la historia como “eliminada en un 90% por el calentamiento global”, dijo Graça Machel, exluchadora por la libertad de Mozambique, política y vicepresidenta de The Elders, quien habló a CNN por teléfono después de visitar la ciudad.

“Este es uno de los lugares más pobres del mundo, que está pagando el precio del cambio climático provocado principalmente, no solo pero principalmente, por el mundo desarrollado”, agregó Machel, de 73 años.

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Cientos de kilómetros cuadrados están cubiertos por agua, inundando un área tan vasta que se puede ver desde el espacio. Solo cuando el agua se retire completamente, dice Machel, Mozambique podrá contar los cuerpos.

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El ciclón Idai es el más reciente evento meteorológico extremo en asolar la región, y afectó a más de medio millón de personas y llenó los campamentos humanitarios con decenas de miles de afectados.

El ciclo climático El Niño de 2015-16, considerado el más fuerte en 50 años, afectó gravemente la seguridad alimentaria del sur de África, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Las condiciones climáticas secas en grandes franjas de Zimbabue, Malaui, Zambia, Sudáfrica, Mozambique, Botsuana, Lesoto, Suazilandia y Madagascar causaron que aproximadamente 32 millones de personas no pudieran pagar o tener recursos para adquirir alimentos en 2016.

En 2018, la sequía, el crecimiento de la población y el cambio climático casi hicieron de Ciudad del Cabo la primera ciudad del mundo que se quedara sin agua.
“[El ciclón Idai] es un ejemplo trágico de lo que puede suceder en muchos otros pueblos y ciudades en situación similar en países de ingresos bajos y medios”, dijo a CNN Denis McClean, portavoz de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR). “Son vulnerables y están expuestos”.

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La desigualdad del cambio climático

El cambio climático a menudo se describe como un problema que afectará a las generaciones futuras. Pero los más vulnerables del mundo ya están enfrentando sus efectos devastadores.

Las Naciones Unidas estiman que 4,200 millones de personas han sido afectadas por desastres relacionados con el clima en las últimas dos décadas, y los países de bajos ingresos son los que sufren las mayores pérdidas.

Muchos de los más pobres del mundo viven en regiones ecuatoriales, que ya tienen temperaturas promedio altas. Esto significa que un pequeño aumento puede sentirse fuertemente y provocar impactos más severos, según un estudio de 2018 en Geophysical Research Letter.

Mientras tanto, la mayoría de las naciones más ricas del mundo son los mayores productores de emisiones, al quemar combustibles fósiles y realizar prácticas agrícolas modernas que producen emisiones que provocan el cambio climático.

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Utilizando proyecciones de modelos climáticos, el estudio halló que si las temperaturas medias globales de la superficie alcanzaran el límite de 1.5 o 2 grados Celsius (3.6 grados Fahrenheit) —establecido por el Acuerdo de París— países como Indonesia o la República Democrática del Congo resentirían los cambios provocados por el calentamiento global más agudamente que los países de latitudes más altas como el Reino Unido.

“Los resultados son un claro ejemplo de las desigualdades que conlleva el calentamiento global”, escribió el autor principal del estudio, Andrew King, investigador del clima para el ARC Centre of Excellence for Climate Extremes y la Universidad de Melbourne, Australia.

Eso no quiere decir que los países desarrollados sean inmunes a sus efectos.

El huracán Harvey, una tormenta cuya intensidad fue vinculada al cambio climático, causó inundaciones bíblicas en el verano de 2017 alrededor de Houston y los condados circundantes. Más de 120,000 personas tuvieron que ser evacuadas o rescatadas, y alrededor de 80 personas murieron.

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Y el análisis preliminar realizado por investigadores del Environmental Change Institute (ECI) en la Escuela de Geografía y Medio Ambiente de la Universidad de Oxford, encontró que el verano inusualmente caluroso y seco de Europa en 2018 probablemente estuvo vinculado al cambio climático.

“Los países ricos como Estados Unidos [son] capaces de prepararse y lidiar con problemas como el cambio climático mejor que los países más pobres”, dijo a Christiane Amanpour de CNN Michael Oppenheimer, profesor de Geociencia y Asuntos Internacionales de Princeton.

En 2016, el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos otorgó 48.3 millones al estado de Luisiana para ayudar a la reubicación climática de toda la comunidad en la Isla de Jean Charles, que perdió más del 97% de sus tierras ante mar en los últimos 60 años.

“Pero, en algunos lugares, los países más pobres de hecho se han preparado mejor que Estados Unidos. Debido a nuestro valor —o nuestra riqueza—, nos hemos quedado dormidos al volante y eso se debe a un mal liderazgo en el gobierno federal”, dijo Oppenheimer. dijo.

Infraestructura destrozada

Países como Mozambique y Bangladesh, cuyas ciudades costeras de baja altitud y densamente pobladas se encuentran en la primera línea del cambio climático, han reflexionado ampliamente sobre el tema del calentamiento global.

“Es bastante claro que el aumento del nivel del mar y su calentamiento contribuyen a la intensificación de estos eventos climáticos”, dijo McClean a CNN.

Bangladesh, que registró al menos 1,200 muertos y más de 41 millones de personas afectadas por las lluvias monzónicas e inundaciones en 2017, se está preparando para una batalla contra el cambio climático, dijo a CNN Ricardo Safra de Campos, investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas y del Medio Ambiente de Universidad de Exeter.

El país ha construido refugios anticiclones, terraplenes costeros e invirtió en sistemas de predicción de alerta de inundaciones y ciclones. Sin embargo, sus esfuerzos son limitados financieramente, agrega Safra de Campos.

Beira, que se encuentra debajo del nivel del mar, no es ajena a las inundaciones. Los funcionarios están preocupados por la ciudad de altitud baja, que está llena de asentamientos mal planificados. Ya tenía defensas contra inundaciones antes del golpe del ciclón Idai.

Según el Banco Mundial, en 2012 se proporcionaron fondos para ayudar a la ciudad a construir estaciones de control de inundaciones, una gran cuenca de retención de agua y para la restauración de un sistema de drenaje pluvial y canales.

Sin embargo, los vientos de 175 kilómetros por hora (110 mph) del ciclón y las lluvias conjuntas arrasaron las defensas de Beira, rompiendo los cimientos de los puentes, destruyendo las orillas de los ríos y arrasando casas.

Tormentas más fuertes

“Las altas tasas de pobreza, la falta de infraestructura resistente, los barrios marginales y la desaparición de la infraestructura protegida en los países de ingresos bajos y medios” crean un cóctel de riesgos, dijo McClean de la ONU.

Pero es posible que las ciudades, pueblos y aldeas no tengan la oportunidad de soportar la escala y la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, que “se han duplicado más o menos en los últimos 40 años”, dijo.

Cuando el supertifón Haiyan —que se convirtió en un huracán de categoría 5 de las cálidas aguas del océano— azotó las Filipinas en 2013, se convirtió en una de las tormentas tropicales más fuertes de la historia.

Los filipinos nunca habían visto algo así, dijo McClean. La gente en la ciudad costera de Tacloban ni siquiera pudo describir la marea de siete metros que trajo la tormenta.
“Simplemente no tenían palabras para explicar lo que les estaba pasando”, dijo.

Aunque es demasiado pronto para medir la magnitud del Ciclón Idai, la Organización Meteorológica Mundial de las Naciones Unidas estima que podría ser uno de los desastres más graves relacionados con el clima en el hemisferio sur.

La Comisión Económica para África de la ONU estima que Mozambique, Zimbabue y Malawi podrían haber perdido 1,000 millones de dólares de infraestructura en el ciclón.
“Lo perdieron todo, incluidas las referencias de su pasado y su patrimonio cultural”, agregó Machel. “Todo fue arrasado... [pero] el tejido social es el que será extremadamente difícil de reconstruir”, incluso cuando las carreteras están pavimentadas nuevamente, dijo.

Como lo han demostrado los acontecimientos en Mozambique, Bangladesh y Filipinas, el cambio climático es un problema del presente. No solo del futuro.

Con reportes de Anna Cardovillis en Mozambique y Duarte Mendonca en Londres para CNN.

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