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Nuestras Historias

La industria manufacturera de EU resiente la guerra arancelaria con China

La guerra comercial ha provocado que los dueños de los negocios reduzcan el gasto y realicen una revisión en las cadenas de suministro, dicen expertos.
vie 04 octubre 2019 01:49 PM
Donald Trump
El presidente Trump ha culpado a la Fed de la desaceleración económica que enfrenta Estados Unidos.

La guerra comercial está causando un daño real a la economía estadounidense, y está notándose en la industria manufacturera. Las fábricas de una amplia gama de empresas, desde ropa hasta maquinaria, están sufriendo descensos en las exportaciones.

La desaceleración en la manufactura —a menudo un indicador temprano de problemas en la economía en general— se mostró claramente en un pésimo informe publicado el martes. La actividad manufacturera se contrajo en septiembre por segundo mes consecutivo; según algunas medidas, fue el peor mes en una década. Las malas noticias asustaron a los inversores.

El presidente estadounidense, Donald Trump, no tardó mucho en hallar a alguien a quien culpar por la sombría actividad fabril.

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“Como predije, Jay Powell y la Reserva Federal han permitido que el dólar se vuelva tan fuerte, especialmente en relación con TODAS las demás monedas, que nuestros fabricantes se ven afectados negativamente”, tuiteó Trump minutos después de la publicación del informe.

El presidente continuó criticando a su seleccionado a la presidencia de jefe de la Fed, llamando al banco central “patético”. La narrativa de culpar a la Fed de Trump no está respaldada por la evidencia.

El informe de fabricación del Institute for Supply Management no mencionó la política de la Fed. Tampoco citó los costos de los préstamos, a Powell o el fuerte dólar estadounidense. Ninguno de los ejecutivos de negocios que fueron citados en la encuesta lo atribuyó a esos asuntos.
Muchos de ellos se quejan de otra cosa: la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

“Los aranceles han causado mucha confusión en la industria”, dijo un fabricante de equipos eléctricos, electrodomésticos y componentes.

Un ejecutivo de alimentos, bebidas y productos de tabaco dijo: “El aumento de los aranceles chinos está perjudicando nuestro negocio. La mayoría de los materiales no se fabrican en Estados Unidos y son hechos solo en China”.

Culpar a la Reserva Federal es 'completamente erróneo'

La guerra comercial entre las dos economías más grandes del mundo está frenando el comercio mundial y elevando el costo de los bienes. Eso, a su vez, está minando la demanda de productos manufacturados.

La naturaleza intermitente y recurrente de la batalla comercial también está generando una profunda incertidumbre. Al no tener claridad sobre cuánto durarán los aranceles o cuán altos serán, los dueños de negocios han reducido el gasto y han hecho una revisión las cadenas de suministro. Ese impacto por la incertidumbre está erosionando aún más la demanda de bienes manufacturados.

No es sorprendente que los economistas y analistas del mercado hayan atribuido la mayor parte de la culpa a la guerra comercial, y no a la Fed.

“Ahora hemos arancelizado nuestro camino hacia una recesión manufacturera en Estados Unidos y en todo el mundo”, escribió Peter Boockvar, director de inversiones de Bleakely Advisory Group, en una nota a los clientes el martes.

“¿Cuál es la causa última de todo esto? Es la guerra comercial”, dijo a CNN Business Ethan Harris, director de economía global de Bank of America.

“Toda esta narrativa sobre que la Fed es demasiado lenta es completamente errónea. La Fed nunca se ha movido más rápido”.

El informe del ISM proporciona una clara evidencia de las consecuencias de la guerra comercial. No solo la actividad manufacturera se hundió aún más en el territorio de contracción en septiembre, sino que fue el mes más débil desde junio de 2009, el último mes de la Gran Recesión.

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Quince industrias manufactureras se contrajeron en septiembre, incluidas las prendas de vestir, el cuero y productos relacionados, actividades de impresión y relacionadas, y los productos de madera. Los nuevos pedidos de exportación, un componente del informe sensible al comercio, tuvieron su lectura más débil desde marzo de 2009.

Eso no quiere decir que no haya quejas legítimas sobre la política comercial de China. Los líderes empresariales se han quejado durante mucho tiempo sobre el robo de propiedad intelectual y las barreras comerciales no arancelarias que, según dicen, producen un daño real a las empresas estadounidenses. Pero la guerra comercial claramente está perjudicando a la economía.

Los fabricantes estadounidenses también se ven afectados por la desaceleración económica mundial. Las principales economías, como China, India, Corea del Sur y Alemania, han trastabillado en los últimos trimestres. Esa desaceleración global está siendo amplificada por la guerra comercial.

“Todo es un círculo vicioso”, dijo Alec Young, director gerente de investigación de mercados globales en FTSE Russell.

Un dólar fuerte no está ayudando, pero no es el problema principal

Trump tiene razón al decir que el dólar es fuerte. El índice del dólar estadounidense, que mide el dólar frente a una canasta de monedas, no ha estado tan alto desde la primavera de 2017.

Pero, aunque un dólar fuerte es excelente para los estadounidenses que viajan al extranjero, dificulta que las empresas estadounidenses exporten sus productos. Todos los productos, desde los iPhones hasta los tractores y automóviles, se vuelven más caros para los compradores extranjeros.
Y luego las empresas multinacionales se ven afectadas cuando convierten sus ventas extranjeras nuevamente a dólares.

“El dólar fuerte es un viento en contra. Pero no es el fin del mundo”, dijo Young.

Trump argumentó que la Fed es culpable del dólar fuerte porque Estados Unidos tiene tasas de interés más altas que muchas otras economías importantes.

Pero Harris, del Bank of America, dijo que es la guerra comercial, no la Fed, la que está causando la fortaleza del dólar. Nerviosos por la desaceleración económica mundial y la política comercial, los inversores están abandonando las monedas extranjeras a favor del dólar.

“La Fed es lo que realmente ha ayudado a amortiguar el golpe de la guerra comercial. Han estado evitando que el dólar sea aún más fuerte”, dijo Harris.

La Fed, citando la guerra comercial y la desaceleración global, bajó las tasas de interés dos veces este verano, el primer recorte de este tipo desde 2008.

“La única razón por la que a alguien le importa la Fed es porque no podemos llegar a un acuerdo comercial. La Fed es una póliza de seguro”, dijo Young, de FTSE Russell. “Lo que Wall Street quiere es un fin a los aranceles”.

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¿Pueden los hogares seguir impulsando el crecimiento?

La historia reciente muestra que Estados Unidos puede evitar una recesión incluso cuando el índice de fabricación ISM cae en territorio de contracción. Eso sucedió varias veces en la década de 1990, así como en 2003, 2012, 2013 y 2016, de acuerdo con Bespoke Investment Group. Esto se debe a que la manufactura constituye solamente una pequeña parte de la economía moderna.

El gasto del consumidor, que impulsa aproximadamente dos tercios de la economía, se mantiene sólido porque el desempleo es bajo, la confianza es fuerte y las acciones estadounidenses se cotizan cerca de niveles récord.

La esperanza es que los consumidores continúen apuntalando las cosas, extendiendo la expansión económica más larga en la historia estadounidense.

Y aún es posible que Washington y Pekín, por temor a problemas económicos, finalmente lleguen a un acuerdo para evitar otra ronda de aranceles que dañaría el crecimiento. Un acuerdo comercial, especialmente uno que revierta los aranceles existentes, aumentaría la confianza entre los presidentes ejecutivos y los hogares.

Pero algunas “grietas” están comenzando a aparecer en el gasto del consumidor, de acuerdo con Lisa Shalett, directora de inversiones de Morgan Stanley Wealth Management.

En un informe a los clientes, señaló que la contratación se ha ralentizado, el gasto personal se desaceleró en septiembre y la confianza del consumidor en la disponibilidad de puestos de trabajo cayó.

El riesgo es que el panorama del consumidor podría oscurecerse antes de que pueda llegarse a un acuerdo comercial.

“Si la confianza de los consumidores se debilita seriamente”, escribió el martes Ian Shepherdson, economista en jefe de Pantheon Macroeconomics, “Estados Unidos podría caer en la primera recesión causada directamente por las acciones del presidente, en lugar de por la acción de una política monetaria estricta sobre un sector privado sobrecargado”.

O, como lo expresó Boockvar del Bleakley Advisory Group, “usar los aranceles como la herramienta para hacer retroceder a China fue una idea realmente tonta y la historia no verá con buenos ojos la estrategia”.

No es de extrañar que la Casa Blanca esté tratando de echarle la culpa a la Fed.

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