Gonzali destacó que otra de las consecuencias es que aunque los tenedores de tarjetas van a sentir momentáneamente el alivio en el pago de intereses, cuando quieran buscar una nueva tarjeta se encontrarán con que los bancos ya no les prestarán dinero y acudirán a otros esquemas menos regulados o ilegales.
“Las otras opciones que no están reguladas o que están menos reguladas van a ser peor”, dijo.
Por otro lado, las personas que sí pagan a tiempo perderán beneficios que suelen dar los bancos como puntos o cashback.
Un análisis del centro de investigación Vanderbilt Policy Accelerator señala que topar las tasas de las tarjetas en 10% significa un ahorro de 100,000 millones de dólares, aunque también implicaría una reducción de 27,000 millones en recompensas a clientes.
“Entonces, algo que parece muy bueno al final podría afectar en temas de bancarización, inclusión financiera e incluso en temas relacionados con fomentar el consumo”, añadió Vértiz.
Aunque el presidente Trump dio como límite este 20 de enero para que los bancos implementen este tope a las tasas, si desde este miércoles los bancos hicieran caso omiso tampoco están incumpliendo la ley, ya que esta iniciativa debe ser aprobada por el Congreso.
Los bancos más grandes, por activos, en Estados Unidos son: JP Morgan, Bank of America, Citigroup, Wells Fargo, Goldman Sachs y Morgan Stanley.
Las acciones de estos bancos han registrado caídas en Wall Street aunque Franklin Templeton estima que podría verse un repunte en las acciones si la medida no se lleva al Congreso.
“Si al final del día los bancos deciden no hacer nada y ven que fue puro ruido, seguramente podríamos ver una revaluación en los siguientes días”, dijo Gonzali.
Ambos expertos descartan que la medida de poner un tope a la tasa de interés de las tarjetas suponga un impacto para el sistema financiero en México.
“No creo que tenga repercusiones directas para México”, sostuvo Gonzali.