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México y Canadá toman caminos comerciales diferentes ante China y EU

Mientras Carney busca autonomía estratégica y nuevos socios como China, Sheinbaum privilegia la estabilidad con Estados Unidos, su principal mercado y ancla productiva.
jue 22 enero 2026 05:55 AM
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El T-MEC convive con estrategias cada vez más distintas entre sus socios. (Foto: Presidencia de México.)

México y Canadá comparten un tratado comercial, pero ya no una lectura común de cómo actuar.

La forma en que cada país se prepara para un entorno de tensiones comerciales, proteccionismo y competencia geopolítica marca una separación cada vez más visible respecto a su relación con China y Estados Unidos.

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Canadá se acerca a China

Casi 76% de las exportaciones de Canadá tuvo como destino Estados Unidos y el comercio bilateral alcanzó 761,800 millones de dólares en 2024, un nivel de concentración que Ottawa considera riesgoso en un entorno de presión política y uso recurrente de aranceles como herramienta de negociación.

Las tensiones comerciales recortaron 4% las exportaciones de bienes de Canadá a Estados Unidos entre enero y octubre de 2025, frente al mismo periodo de 2024.

El gobierno de Mark Carney decidió acelerar su estrategia de diversificación y cerró un acuerdo comercial con China, país que dejó de ocupar el papel de “enemigo” común frente a Washington. Canadá también abrió conversaciones con Qatar, como parte de un esfuerzo por ampliar su red de socios.

El objetivo es duplicar las exportaciones no estadounidenses en una década y el gigante asiático parece una buena opción.

El comercio entre Canadá y China suma 118,700 millones de dólares, una cifra todavía marginal frente a Estados Unidos, pero con un valor estratégico creciente como alternativa y como palanca de negociación.

En contraste con Estados Unidos, las exportaciones de Canadá a China aumentaron 9.8% entre enero y octubre de 2025.

La visión es clara en el Foro Económico Mundial de Davos, Carney tomó el micrófono y dejó una definición que resume su postura. Canadá tiene lo que el mundo quiere y, en una era de cambios profundos, se presenta como un socio fuerte y confiable con ambición de construir.

En Davos, dijo, sostuvo reuniones con líderes empresariales de distintos sectores y países interesados en invertir y cooperar.

Carney fue más allá del discurso comercial. Afirmó que el mundo vive una ruptura, no una transición. Las grandes potencias, señaló, comenzaron a usar la integración como arma, los aranceles como palanca y las cadenas de suministro como vulnerabilidades explotables. Las instituciones multilaterales, desde la Organización Mundial del Comercio hasta la ONU, muestran un desgaste evidente.

La agencia pública de crédito a las exportaciones de Canadá reconoce el reto de reducir su alta concentración comercial con Estados Unidos y abrir nuevos horizontes para sus exportadores, pero ya tiene un análisis en el que tres regiones emergen como ejes de diversificación con alto potencial: el Indo-Pacífico, Europa y Reino Unido, y Latinoamérica y el Caribe.

Para Canadá, la respuesta pasa por ganar autonomía estratégica sin encerrarse. Energía, alimentos, minerales críticos, finanzas y cadenas de suministro forman parte de esa agenda. Un mundo de bloques, advirtió Carney, será más pobre y más frágil, pero negociar de forma bilateral con una potencia hegemónica implica hacerlo desde la debilidad.

“Aceptamos lo que se nos ofrece. Competimos entre nosotros para ser los más complacientes. Esto no es soberanía. Es ejercer la soberanía aceptando la subordinación”, dijo Carney. Un mensaje que en México se lee como dedicatoria directa.

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México se aleja y prefiere a EU

A diferencia del primer ministro canadiense, desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum fija la línea. La relación con Estados Unidos se guiará por el interés nacional y el diálogo permanente. México hará lo que le convenga al país y buscará el entendimiento con Washington.

Reconoce que las conversaciones con Trump se mantienen en un tono respetuoso y el mantener abiertos los canales de comunicación facilita acuerdos en comercio, economía y seguridad.

Otra diferencia de los intereses y prioridades es que Sheinbaum optó por no asistir a Davos, ni enviar al secretario de Economía Marcelo Ebrard. La presencia mexicana se concentró en un mensaje distinto más allá del comercio. Alicia Bárcena acudió para presentar el Plan México y los Polos del Bienestar, con el objetivo de atraer inversión productiva alineada con la política industrial interna.

Para México es primero la negociación y cooperación por encima de la confrontación.

Esa postura refleja una realidad: más de 80% de las exportaciones mexicanas se dirige a Estados Unidos y representa alrededor de 40% del PIB del país. La profundidad de la integración productiva, en especial en manufactura, automotriz y electrónica, limita el margen para un giro abrupto. México permanece anclado a su principal socio y así lo reconoce el gobierno.

Con China, la relación es asimétrica. México exporta alrededor de 10,000 millones de dólares, pero importa mucho más. La estrategia mexicana apunta a reducir esa dependencia mediante sustitución de importaciones, mayor contenido regional y el uso de aranceles como herramienta de política industrial, en sintonía con Estados Unidos. A finales de 2025, México elevó aranceles sobre 1,400 productos chinos a niveles de entre 5% y 50%, incluso en sectores como vehículos eléctricos y acero.

Entre enero y noviembre de 2025, las exportaciones de México a Estados Unidos crecieron 6.8% y a China cayeron 0.21%, una dinámica diferente a la de Canadá.

México sostiene que América del Norte debe integrarse más para competir con China, un discurso que Canadá compartía hasta hace poco. Ottawa se mueve en serio hacia la diversificación, mientras México privilegia la alineación selectiva con Washington.

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China se abre y EU se cierra

En Davos, China también tomó la palabra. El viceprimer ministro He Lifeng advirtió que el mundo no puede regresar a la ley de la selva y ofreció a China no solo como la fábrica del mundo, sino como su mercado.

Instó a la comunidad internacional a respaldar con firmeza el libre comercio y a impulsar una globalización económica inclusiva y benéfica para todos. También llamó a defender el multilateralismo y a construir un orden económico y comercial internacional más justo y equilibrado.

"China abrirá más sus puertas al mundo", aseguró.

En contraste, Howard Lutnick, secretario de comercio de Estados Unidos, defendió el modelo America First y criticó una globalización que, dijo, dejó atrás a los trabajadores estadounidenses.

"La globalización ha fallado a Occidente y a los Estados Unidos de América. Es una política fallida. Es lo que ha defendido el Foro Económico Mundial: exportar, deslocalizar, buscar la mano de obra más barata del mundo y hacer que el mundo sea un lugar mejor gracias a ello. El hecho es que ha dejado atrás a Estados Unidos".

Las cifras del World Data Lab muestran por qué el debate importa. Para 2030, China tendrá más de mil millones de consumidores con capacidad de gasto diario superior a 12 dólares. India alcanzará 773 millones. Estados Unidos quedará en tercer lugar con 348 millones. El crecimiento se concentra en Asia y otros mercados emergentes, mientras Europa y Japón enfrentan estancamiento o retroceso.

El académico Wolfgang Alschner de la Universidad de Ottawa, señala que la diferencia de estrategias estuvo marcada desde el principio. Cuando Trump impuso aranceles a Canadá y México en 2025, el primero respondió con contraaranceles y boicots, incluso al alcohol estadounidense. México eligió un tono más conciliador y de espera.

Mientras tanto, la relación comercial entre México y Canadá busca también su propio rumbo, con la mira puesta en ampliar un intercambio que se limita a 32,000 millones de dólares y la promesa de Sheinbaum y Carney de fortalecerlo.

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