Canadá se acerca a China
Casi 76% de las exportaciones de Canadá tuvo como destino Estados Unidos y el comercio bilateral alcanzó 761,800 millones de dólares en 2024, un nivel de concentración que Ottawa considera riesgoso en un entorno de presión política y uso recurrente de aranceles como herramienta de negociación.
Las tensiones comerciales recortaron 4% las exportaciones de bienes de Canadá a Estados Unidos entre enero y octubre de 2025, frente al mismo periodo de 2024.
El gobierno de Mark Carney decidió acelerar su estrategia de diversificación y cerró un acuerdo comercial con China, país que dejó de ocupar el papel de “enemigo” común frente a Washington. Canadá también abrió conversaciones con Qatar, como parte de un esfuerzo por ampliar su red de socios.
El objetivo es duplicar las exportaciones no estadounidenses en una década y el gigante asiático parece una buena opción.
El comercio entre Canadá y China suma 118,700 millones de dólares, una cifra todavía marginal frente a Estados Unidos, pero con un valor estratégico creciente como alternativa y como palanca de negociación.
En contraste con Estados Unidos, las exportaciones de Canadá a China aumentaron 9.8% entre enero y octubre de 2025.
La visión es clara en el Foro Económico Mundial de Davos, Carney tomó el micrófono y dejó una definición que resume su postura. Canadá tiene lo que el mundo quiere y, en una era de cambios profundos, se presenta como un socio fuerte y confiable con ambición de construir.
En Davos, dijo, sostuvo reuniones con líderes empresariales de distintos sectores y países interesados en invertir y cooperar.
Carney fue más allá del discurso comercial. Afirmó que el mundo vive una ruptura, no una transición. Las grandes potencias, señaló, comenzaron a usar la integración como arma, los aranceles como palanca y las cadenas de suministro como vulnerabilidades explotables. Las instituciones multilaterales, desde la Organización Mundial del Comercio hasta la ONU, muestran un desgaste evidente.
La agencia pública de crédito a las exportaciones de Canadá reconoce el reto de reducir su alta concentración comercial con Estados Unidos y abrir nuevos horizontes para sus exportadores, pero ya tiene un análisis en el que tres regiones emergen como ejes de diversificación con alto potencial: el Indo-Pacífico, Europa y Reino Unido, y Latinoamérica y el Caribe.
Para Canadá, la respuesta pasa por ganar autonomía estratégica sin encerrarse. Energía, alimentos, minerales críticos, finanzas y cadenas de suministro forman parte de esa agenda. Un mundo de bloques, advirtió Carney, será más pobre y más frágil, pero negociar de forma bilateral con una potencia hegemónica implica hacerlo desde la debilidad.
“Aceptamos lo que se nos ofrece. Competimos entre nosotros para ser los más complacientes. Esto no es soberanía. Es ejercer la soberanía aceptando la subordinación”, dijo Carney. Un mensaje que en México se lee como dedicatoria directa.