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¿Tu empresa está lista? El SAT es más analítico y menos aleatorio para auditar en 2026

Este año el SAT tiene una infraestructura más robusta, equipada con IA para mejorar su fiscalización. Las empresas no pueden quedarse atrás y deben mejorar sus ecosistemas.
mar 17 febrero 2026 04:05 PM
¿Tu empresa está lista? El SAT es más analítico y menos aleatorio para auditar en 2026
“Con procesos cada vez más automatizados, el SAT tendrá un rol mucho más analítico y proactivo. Las auditorías estarán enfocadas en patrones, inconsistencias y riesgos detectados a partir de datos reales”, explica Estela, empresa especializada en cumplimiento fiscal digital. (Expansión / ChatGPT)

El Servicio de Administración Tributaria (SAT) está en su fase más potente en años, con un modelo de fiscalización cada vez más digital, automatizado y predictivo para recaudar 5.8 billones de pesos, la meta más ambiciosa desde que tiene registro. Esto se traduce en menos auditorías, más revisiones dirigidas a partir de datos y cruces de información e inteligencia artificial.

El cambio no es mejor, ya que obliga a los contribuyentes y a las empresas a mejorar sus ecosistemas donde almacenan y validan su información fiscal. Al respecto, Cynthia Peña, vicepresidenta regional Legal y Compliance de ESTELA, empresa especializada en soluciones de facturación electrónica y cumplimiento fiscal, comparte sus perspectivas para este periodo.

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Un SAT más analítico y menos reactivo

Por años, la fiscalización se caracterizó por revisiones que no siempre respondían a un análisis en tiempo real, pero hoy el escenario es diferente. La autoridad fiscal ya utiliza herramientas de inteligencia artificial y modelos predictivos para detectar inconsistencias, riesgos o comportamientos atípicos.

Esto implica que los contribuyentes que cometen errores recurrentes, tengan discrepancias o información mal estructurada puedan ser detectados con mayor rapidez y precisión. Además, Peña señaló que el SAT también fortalece el intercambio de información entre países para ampliar su capacidad de análisis.

“Estamos viendo un SAT mucho más tecnológico, más robusto y más analítico. Las auditorías ya no estarán basadas en selecciones al azar, sino en patrones detectados a través del cruce automatizado de datos”, explicó Cynthia Peña.

La digitalización de procesos, mayor vigilancia para el cumplimiento, pagos voluntarios, auditorías y combatir las facturas falsas están entre las facultades aprobadas en el Paquete Económico 2026 .

Al respecto, al cierre de 2025, el SAT obtuvo 30,368 millones de pesos por multas fiscales, un monto tres veces mayor a lo recaudado por el mismo concepto en 2019, gracias a una mayor aplicación de sanciones y recargos derivadas a revisiones más precisas para la fiscalización de recursos.

El problema no es cumplir, sino cómo se cumple

Las obligaciones fiscales ya no se tratan de meros trámites periódicos que la empresas y contribuyentes deben cumplir, sino que obliga a mirar a un proceso continuo de gestión de datos.

De acuerdo con Estela, muchas organizaciones todavía preparan su contabilidad fiscal con procesos manuales, en hojas de cálculo como Excel o sistemas heredados que no están completamente integrados. Aunque la información final se sube en las plataformas del SAT, el camino para llegar a las cifras es lento, con mayor margen de error y dificultades para responder ante auditorías o revisiones posteriores.

“El problema no es que las empresas hagan algo indebido, sino que el proceso de validación, almacenamiento y trazabilidad de la información sigue siendo artesanal en muchos casos”, señalan desde Estela.

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En ese sentido, los errores en validaciones, duplicidades de datos o inconsistencias entre áreas pueden no ser evidentes hasta que la autoridad detecta un patrón irregular.

Los respaldos de información como facturas también son clave, debido a que la Administración Tributaria ha implementado acciones para comprobar que las facturas o Comprobantes Fiscales Digitales (CFDI) amparen operaciones existentes. Por lo que se requiere que estén en estricto orden para mostrar la evidencia.

Digitalización obligada para las empresas

El nuevo modelo de fiscalización presiona a las organizaciones y contribuyentes a modernizar su infraestructura tecnológica para su cumplimiento fiscal.

“Independientemente del tamaño, todas [las empresas] comparten la necesidad de cumplir con la regulación. Las obligaciones fiscales son prácticamente las mismas; lo que cambia es el volumen y la complejidad de los datos.”

De acuerdo con Estela, la necesidad actual es integrar los procesos fiscales, contables, operativos y legales bajo una misma arquitectura. Al hacerlo, se permite:

- Validar información en tiempo real.
- Reducir el margen de error humano.
- Generar alertas sobre inconsistencias.
- Contar con trazabilidad completa ante auditorías.

Cuando los datos fiscales están bien estructurados, puede convertirse en una herramienta estratégica para mejorar la operación, identificar patrones de facturación y optimizar procesos internos.

Con ello, también surgen las “bóvedas fiscales” digitales, una solución para almacenar, organizar y consultar información de manera inmediata. Esto no solo facilita el cumplimiento legal, sino que mejora la capacidad de respuesta ante auditorías internas o externas, además de cumplir con la legislación que obliga a guardar datos durante al menos cinco años.

Ciberseguridad, un nuevo frente del cumplimiento

La digitalización también implica mayor exposición de riesgos de ciberseguridad. La información fiscal contiene datos sensibles, como datos sobre transacciones, firmas electrónicas, datos de clientes y proveedores.

Bajo este contexto, la seguridad es un requisito mínimo. En el mercado existen soluciones tecnológicas con protección de datos, cifrado de información y monitoreo de vulnerabilidades.

Estela, por ejemplo, tiene certificaciones ISO como la 9001, 27001 y 27701 para cumplir con las medidas de seguridad. En ese sentido, las empresas deben buscar opciones que aseguren el cumplimiento y protección de sus datos.

2026: el punto de inflexión

El mensaje es claro: la autoridad fiscal está cada vez más preparada para un entorno completamente digital. Las empresas que no aceleren su transformación enfrentarán mayores costos operativos, menor capacidad de reacción y más exposición a revisiones dirigidas.

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Bajo este escenario, el cumplimiuento fiscal se convierte en clave de la eficiencia y competitividad. Para Cynthia Peña, la pregunta no es si una empresa cumple, sino qué tan preparada está para ser analizada en tiempo real.

“Más allá de las fechas, lo importante es contar con sistemas automatizados que funcionen como alarmas y que tengan la información lista y validada para enviarse al SAT en el momento correcto”.

Con información de Dainzú Patiño.

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