En ese sentido, los errores en validaciones, duplicidades de datos o inconsistencias entre áreas pueden no ser evidentes hasta que la autoridad detecta un patrón irregular.
Los respaldos de información como facturas también son clave, debido a que la Administración Tributaria ha implementado acciones para comprobar que las facturas o Comprobantes Fiscales Digitales (CFDI) amparen operaciones existentes. Por lo que se requiere que estén en estricto orden para mostrar la evidencia.
Digitalización obligada para las empresas
El nuevo modelo de fiscalización presiona a las organizaciones y contribuyentes a modernizar su infraestructura tecnológica para su cumplimiento fiscal.
“Independientemente del tamaño, todas [las empresas] comparten la necesidad de cumplir con la regulación. Las obligaciones fiscales son prácticamente las mismas; lo que cambia es el volumen y la complejidad de los datos.”
De acuerdo con Estela, la necesidad actual es integrar los procesos fiscales, contables, operativos y legales bajo una misma arquitectura. Al hacerlo, se permite:
- Validar información en tiempo real.
- Reducir el margen de error humano.
- Generar alertas sobre inconsistencias.
- Contar con trazabilidad completa ante auditorías.
Cuando los datos fiscales están bien estructurados, puede convertirse en una herramienta estratégica para mejorar la operación, identificar patrones de facturación y optimizar procesos internos.
Con ello, también surgen las “bóvedas fiscales” digitales, una solución para almacenar, organizar y consultar información de manera inmediata. Esto no solo facilita el cumplimiento legal, sino que mejora la capacidad de respuesta ante auditorías internas o externas, además de cumplir con la legislación que obliga a guardar datos durante al menos cinco años.
Ciberseguridad, un nuevo frente del cumplimiento
La digitalización también implica mayor exposición de riesgos de ciberseguridad. La información fiscal contiene datos sensibles, como datos sobre transacciones, firmas electrónicas, datos de clientes y proveedores.
Bajo este contexto, la seguridad es un requisito mínimo. En el mercado existen soluciones tecnológicas con protección de datos, cifrado de información y monitoreo de vulnerabilidades.
Estela, por ejemplo, tiene certificaciones ISO como la 9001, 27001 y 27701 para cumplir con las medidas de seguridad. En ese sentido, las empresas deben buscar opciones que aseguren el cumplimiento y protección de sus datos.
2026: el punto de inflexión
El mensaje es claro: la autoridad fiscal está cada vez más preparada para un entorno completamente digital. Las empresas que no aceleren su transformación enfrentarán mayores costos operativos, menor capacidad de reacción y más exposición a revisiones dirigidas.