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Importaciones de acero en EU caen 21% por aranceles; industria los defiende

La administración Trump evalúa ajustes a tarifas de hasta 50%, mientras México busca aliviar el impacto en cadenas productivas.
jue 26 febrero 2026 05:55 AM
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México ocupa el tercer lugar entre los mayores proveedores de acero a Estados Unidos. (Foto: Julio César Aguilar/AFP)

Los datos oficiales confirman que la política arancelaria impulsada por el presidente Donald Trump bajo la Sección 232 logró frenar la entrada de acero extranjero al mercado estadounidense. Durante 2025, las importaciones alcanzaron un valor de 25,091 millones de dólares, lo que representó una caída de 21% frente a 2024.

Mientras que, en volumen, las compras externas cayeron 12.6%, una señal del impacto inmediato de las restricciones comerciales sobre el flujo internacional del metal. Sus principales proveedores, entre ellos México, ya resienten los efectos.

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A pesar del debate político y empresarial sobre posibles ajustes, la industria siderúrgica de Estados Unidos mantiene un respaldo firme a estas medidas. El Instituto Americano del Hierro y el Acero sostuvo ante el gobierno que los aranceles de la Sección 232 continúan como una herramienta esencial para proteger la seguridad nacional. Para el organismo, el acero constituye un activo estratégico cuya disponibilidad resulta crítica para sectores industriales, infraestructura y defensa.

El instituto también advirtió que el comercio global enfrenta fuertes distorsiones provocadas por subsidios y políticas industriales aplicadas por otros países. Las cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos refuerzan esa preocupación. El exceso de capacidad siderúrgica mundial alcanza hoy 680 millones de toneladas métricas y podría elevarse hasta 721 millones hacia 2027, un escenario que aumenta el riesgo de oleadas de exportaciones a bajo precio.

Según el posicionamiento presentado por la industria, los aranceles impuestos por Trump resultan indispensables para evitar que ese exceso de producción genere incrementos abruptos de importaciones que dañen al mercado estadounidense, lo que a su juicio representaría una amenaza directa para la seguridad nacional y para la estabilidad financiera del sector siderúrgico local.

En paralelo, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, reconoció que la administración Trump mantiene disposición para introducir ajustes en los amplios aranceles de hasta 50% aplicados al acero y al aluminio, ante la presión creciente de empresas manufactureras y socios comerciales afectados por el encarecimiento de insumos.

Greer explicó que el gobierno analiza cambios en la forma de aplicación de ciertas tarifas con el objetivo de facilitar el cumplimiento regulatorio. El funcionario señaló que algunas empresas tuvieron que contratar personal adicional para cumplir con las normas comerciales, lo que elevó costos administrativos. Bajo esa lógica, la administración busca evitar que las compañías destinen recursos excesivos a cálculos regulatorios en detrimento de su operación productiva.


 

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Funcionarios estadounidenses evalúan mecanismos para limitar el alcance de los aranceles, los cuales no solo impactan a los metales en estado primario, sino también a decenas de productos manufacturados que incorporan acero y aluminio dentro de sus cadenas de suministro.

El ajuste ocurre en un contexto donde los principales proveedores ya registran caídas relevantes. En 2025, Canadá permaneció como el mayor exportador hacia Estados Unidos con 4.5 millones de toneladas métricas, aunque sus envíos descendieron 31% frente al año previo. Brasil ocupó el segundo lugar con 4.1 millones de toneladas y una reducción de 8%. México se colocó en la tercera posición al exportar 2.8 millones de toneladas, cifra que implicó una contracción anual de 20%.

Corea del Sur aportó 2.6 millones de toneladas con una baja de 5%, mientras Alemania destacó como el único proveedor relevante con crecimiento, al aumentar sus ventas 5% hasta alcanzar 1.1 millones de toneladas métricas.

Jacob Jensen, analista de política comercial del American Action Forum, considera que la administración Trump vuelve a mostrar disposición para moderar su propia agenda comercial cuando los aranceles generan presión sobre los precios al consumidor. De acuerdo con reportes, la nueva propuesta dividiría las importaciones en distintas categorías con esquemas arancelarios separados y más simples.

Bajo ese modelo, los bienes de consumo con contenido de acero y aluminio enfrentarían un arancel de 15% aplicado sobre el valor total del producto y no solo sobre el contenido metálico. Los bienes intermedios pagarían una tasa de 25%, mientras los bienes industriales y materiales de construcción quedarían sujetos al arancel completo de 50%.

El rediseño también abriría la puerta a nuevas exenciones para productos incorporados a la lista arancelaria mediante el llamado proceso de inclusión. Este cambio ofrecería alivio a empresas estadounidenses afectadas por mayores costos de insumos o por impactos indirectos derivados de los gravámenes sobre acero y aluminio. Sin embargo, en ciertos casos el nuevo esquema podría elevar la carga arancelaria, ya que el cálculo partiría del valor total del bien y no del porcentaje metálico contenido.

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México tiene esperanza

En este escenario, México mantiene expectativas de avance en las discusiones sobre el T-MEC. El gobierno mexicano sostiene conversaciones con autoridades comerciales estadounidenses para revisar los aranceles que hoy alcanzan hasta 50%, medidas que funcionarios mexicanos consideran costosas tanto para la industria nacional como para la propia economía de Estados Unidos.

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, informó que a inicios de febrero sostuvo reuniones con Jamieson Greer y con el secretario de Comercio estadounidense, encuentros en los que México presentó sus doce prioridades comerciales. Entre ellas sobresale la eliminación de los aranceles al acero y al aluminio, los cuales calificó como medidas disfuncionales desde una perspectiva económica.

La presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que México insiste de forma constante en ajustes a estas tarifas, ya que su impacto rebasa al metal primario y alcanza productos derivados integrados en maquinaria y equipo, lo que eleva costos a lo largo de cadenas productivas completas en América del Norte.

Sheinbaum señaló que existe margen para cambios, aunque pidió cautela hasta conocer una decisión formal. México además mantiene un déficit comercial con Estados Unidos en este sector cercano a 4,500 millones de dólares y equivalente a 2.5 millones de toneladas, un dato que, según el gobierno mexicano, resta sustento económico a las barreras arancelarias.

La Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero advierte que el impacto ya resulta visible dentro del país. Las plantas nacionales operan hoy por debajo del 60% de su capacidad instalada, una situación que pone bajo presión empleos, inversiones y planes de expansión dentro de uno de los sectores industriales clave para la integración manufacturera regional.

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