Plan México, aún sin definiciones claras
Durante la mesa de discusión del evento, especialistas señalaron que el Plan México todavía carece de definiciones operativas claras, por lo que representa una oportunidad para incorporar este tipo de criterios antes de que se consoliden sus instrumentos de política industrial.
“Plan México es una declaración de intenciones; todavía falta llenarlo de contenido”, señaló Brown durante el evento de presentación oficial.
Los expertos sugirieron que la estrategia industrial del país debería alinearse con los compromisos climáticos internacionales de México, particularmente con la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC), el instrumento mediante el cual el país define sus metas de reducción de emisiones y transición energética.
“Lo que tenemos que hacer es alinear el Plan México con la Contribución Determinada a Nivel Nacional de México, que ya tiene mecanismos democráticos de validación”, indicaron.
En el mismo sentido, Esquivel consideró que uno de los elementos que podría marcar una diferencia en la estrategia de desarrollo del país es un papel más activo del Estado en la conducción de los proyectos de inversión, particularmente en infraestructura y política industrial.
“La idea es que el Estado mexicano tenga un papel más protagónico en la conducción de las decisiones, en lugar de que prevalezcan únicamente los intereses de retorno del sector privado”, explicó. De acuerdo con el economista, este enfoque buscaría alinear la participación de inversionistas privados con prioridades de desarrollo definidas por el gobierno, aunque advirtió que aún queda por ver si el sector empresarial tendrá suficiente interés en participar bajo esas condiciones.
Transición energética y desarrollo territorial
La discusión sobre inversiones también se conecta con la transición energética. De acuerdo con los especialistas, uno de los principales puntos de tensión será definir si la estrategia industrial del país continuará basada en combustibles fósiles —como el gas natural— o si se acelerará la adopción de energías más limpias.
Este debate resulta particularmente relevante en sectores intensivos en recursos, como los centros de datos vinculados al desarrollo de inteligencia artificial, que requieren grandes cantidades de electricidad y agua para operar.
Los expertos señalaron que evaluar adecuadamente estas inversiones implica considerar no sólo los beneficios económicos que prometen, sino también sus costos ambientales y su impacto en los territorios donde se instalan.
Participación social en riesgo
En ese contexto, especialistas también advirtieron que la participación de la sociedad civil en la definición de políticas económicas enfrenta actualmente mayores obstáculos.
“Las capacidades de la sociedad civil para incidir en las decisiones públicas se han visto constantemente debilitadas”, señaló Alexandra Haas Paciuc, directora ejecutiva de Oxfam México, durante la mesa de discusión.
Haas agregó que muchas organizaciones sociales trabajan hoy en condiciones de mayor vulnerabilidad e incluso bajo contextos de violencia, lo que limita su capacidad de incidir en debates sobre desarrollo, inversión o desigualdad.
A pesar de ello, subrayó que la inclusión de comunidades, trabajadores y organizaciones sociales en las discusiones sobre inversión y política industrial sigue siendo clave para ampliar la deliberación pública sobre el rumbo económico del país.