Streaming ilegal en expansión
Ese crecimiento también abrió una puerta para las redes de piratería de transmisiones deportivas.
El informe advierte que servicios ilegales de streaming, retransmisiones a través de redes sociales y operaciones sofisticadas de televisión por protocolo de internet, conocidas como IPTV, socavan el mercado legal al distribuir partidos y eventos deportivos sin autorización.
El mecanismo suele ser sencillo, ya que basta con que un usuario capture la señal legítima de una transmisión y la redistribuya en internet a través de sitios web, aplicaciones o plataformas sociales.
A partir de ese momento, el contenido puede replicarse con rapidez entre miles de espectadores.
La facilidad tecnológica amplifica el problema, porque equipos relativamente baratos y software accesible permiten capturar y retransmitir video en alta calidad, lo que elimina una de las barreras que antes frenaban el consumo de contenido pirata.
El problema del deporte en vivo
El deporte televisado además enfrenta una vulnerabilidad particular frente a otras industrias culturales.
Películas o series mantienen valor comercial durante meses o años, pero los eventos deportivos concentran casi todo su valor económico en el momento de la transmisión.
Un partido de futbol o una pelea de boxeo pierde interés pocas horas después de terminar. Por eso el daño económico de la piratería ocurre en tiempo real.
Cuando una transmisión ilegal se elimina, el partido ya terminó y el impacto comercial resulta imposible de recuperar.
Los grandes torneos internacionales reflejan con claridad esa tendencia. Eventos como la Copa Mundial de la FIFA o los Juegos Olímpicos concentran audiencias de miles de millones de espectadores y se convierten en objetivos prioritarios para las redes de streaming ilegal.
Durante el Mundial de Rusia 2018, por ejemplo, el partido entre Brasil y Suiza registró más de 613,000 visualizaciones ilegales en línea, la cifra más alta detectada para un encuentro de fase de grupos de ese torneo.