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Piratería de transmisiones deportivas entra al radar de EU por el Mundial

Un reporte de la Oficina del Representante Comercial señala que el streaming ilegal de deportes y las redes de IPTV pirata generan pérdidas potenciales de hasta 28,000 mdd al año para la industria deportiva global.
mié 04 marzo 2026 02:18 PM
El streaming ilegal de deportes amenaza el negocio millonario de las transmisiones, EU lo pone bajo la lupa
El mercado mundial de derechos de transmisión deportiva alcanzó un valor cercano a 62,600 millones de dólares en 2024. (Foto: iStock)

Con el Mundial de 2026 en el horizonte, Estados Unidos pone mayor atención a uno de los mercados ilegales que crecen al ritmo del streaming digital: la piratería de transmisiones deportivas.

El país será coanfitrión de la próxima Copa Mundial de la FIFA junto con México y Canadá, y las autoridades comerciales estadounidenses ya anticipan que los grandes eventos deportivos atraerán no solo audiencias globales, sino también redes de distribución ilegal de partidos y contenidos deportivos.

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Dado que Estados Unidos es coanfitrión de la Copa Mundial de la FIFA, estamos particularmente atentos a la venta de mercancía falsificada y a la transmisión ilícita de eventos deportivos
Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos (USTR)

El funcionario advirtió que estas prácticas no solo constituyen robo de propiedad intelectual, sino que también pueden perjudicar a los consumidores. La compra de productos falsificados puede implicar riesgos para la salud o la seguridad, mientras que acceder a sitios que distribuyen transmisiones ilegales puede exponer a los usuarios a malware y otras amenazas digitales.

La advertencia aparece en la edición más reciente de la Lista de Mercados Notorios de la USTR, que este año dedica su sección temática a la piratería de transmisiones deportivas en vivo y a los desafíos de proteger los derechos de autor en la era digital.

Un negocio multimillonario

La transmisión de eventos deportivos se consolidó como uno de los segmentos más valiosos de la industria global del entretenimiento.

El mercado mundial de derechos de transmisión deportiva alcanzó un valor cercano a 62,600 millones de dólares en 2024 y mantiene una trayectoria de crecimiento acelerado impulsada por plataformas digitales y servicios de streaming.

Ese negocio sostiene a todo un ecosistema económico. Los ingresos por derechos de transmisión financian ligas profesionales, pagan a los atletas, respaldan la producción televisiva y apoyan programas de desarrollo deportivo.

Las cifras de los contratos reflejan la magnitud de este mercado: la NFL firmó acuerdos de derechos mediáticos valuados en alrededor de 110,000 millones de dólares para el periodo 2023-2033 con cadenas y plataformas como CBS, NBC, FOX, ESPN y Amazon.

Solo ESPN planea pagar cerca de 2,700 millones de dólares al año por el programa Monday Night Football y el Super Bowl a partir de 2026.

En Europa, los derechos de transmisión nacionales e internacionales de la Premier League inglesa para el ciclo 2022-2025 superaron los 13,200 millones de dólares, mientras que el streaming deportivo continúa ampliando su audiencia.

Proyecciones del sector estimaban que hacia finales de 2025 más de 90 millones de estadounidenses verían eventos deportivos por streaming al menos una vez al mes, frente a los 57 millones registrados en 2021.

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Streaming ilegal en expansión

Ese crecimiento también abrió una puerta para las redes de piratería de transmisiones deportivas.

El informe advierte que servicios ilegales de streaming, retransmisiones a través de redes sociales y operaciones sofisticadas de televisión por protocolo de internet, conocidas como IPTV, socavan el mercado legal al distribuir partidos y eventos deportivos sin autorización.

El mecanismo suele ser sencillo, ya que basta con que un usuario capture la señal legítima de una transmisión y la redistribuya en internet a través de sitios web, aplicaciones o plataformas sociales.

A partir de ese momento, el contenido puede replicarse con rapidez entre miles de espectadores.

La facilidad tecnológica amplifica el problema, porque equipos relativamente baratos y software accesible permiten capturar y retransmitir video en alta calidad, lo que elimina una de las barreras que antes frenaban el consumo de contenido pirata.

El problema del deporte en vivo

El deporte televisado además enfrenta una vulnerabilidad particular frente a otras industrias culturales.

Películas o series mantienen valor comercial durante meses o años, pero los eventos deportivos concentran casi todo su valor económico en el momento de la transmisión.

Un partido de futbol o una pelea de boxeo pierde interés pocas horas después de terminar. Por eso el daño económico de la piratería ocurre en tiempo real.

Cuando una transmisión ilegal se elimina, el partido ya terminó y el impacto comercial resulta imposible de recuperar.

Los grandes torneos internacionales reflejan con claridad esa tendencia. Eventos como la Copa Mundial de la FIFA o los Juegos Olímpicos concentran audiencias de miles de millones de espectadores y se convierten en objetivos prioritarios para las redes de streaming ilegal.

Durante el Mundial de Rusia 2018, por ejemplo, el partido entre Brasil y Suiza registró más de 613,000 visualizaciones ilegales en línea, la cifra más alta detectada para un encuentro de fase de grupos de ese torneo.

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Pérdidas millonarias

El impacto económico también resulta considerable, de acuerdo con estimaciones citadas en el informe indican que ligas como la NFL, la NBA y la UFC calculan que la piratería de transmisiones deportivas provoca pérdidas potenciales de hasta 28,000 millones de dólares al año para la industria global.

Ante ese panorama, la USTR pidió a sus socios comerciales reforzar sus marcos de protección de propiedad intelectual y avanzar en la adopción de instrumentos internacionales como el Tratado de Derecho de Autor de la OMPI y el Tratado sobre Interpretación o Ejecución y Fonogramas, que fortalecen la protección de contenidos en el entorno digital.

Con el Mundial 2026 , Estados Unidos busca frenar un mercado ilegal que amenaza miles de millones de dólares en derechos de transmisión y el modelo de negocio que sostiene a las grandes ligas deportivas.

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