El repunte del consumo estuvo impulsado por el gasto en bienes importados, que avanzó 4.9% mensual y 25% anual, mientras que el consumo de bienes y servicios nacionales creció de manera más moderada, con un alza de 0.1% mensual y 1.9% anual.
El consumo privado mostró una recuperación hacia el cierre del año tras la caída registrada en noviembre, acumulando avances en seis de los últimos siete meses.
Inversión avanza, pero mantiene debilidad anual
Por su parte, la inversión fija bruta, indicador que refleja el gasto en maquinaria, equipo y construcción, aumentó 0.5% mensual en diciembre, con lo que hiló tres meses consecutivos de crecimiento, aunque en su comparación anual registró una caída de 1.6%.
Al interior del indicador, la inversión en construcción creció 0.9% mensual, impulsada principalmente por el segmento no residencial, mientras que el gasto en maquinaria y equipo disminuyó 0.3%, afectado por la debilidad del componente nacional.
Según Monex, la construcción se consolidó como el principal motor de la inversión al cierre del año, mientras que la maquinaria y equipo continúa reflejando un entorno de menor dinamismo para el gasto empresarial.
Demanda interna, clave para el crecimiento
En un análisis sobre estos indicadores, Banorte señaló que los datos reflejan que la demanda doméstica —compuesta principalmente por consumo e inversión— seguirá siendo uno de los principales soportes de la actividad económica durante 2026. Y destacó que el mayor impulso al consumo provino del componente importado, mientras que el gasto doméstico avanzó de manera marginal. Además, señaló que el dinamismo del mercado laboral, los aumentos salariales y las remesas (aunque decrecientes) han contribuido a sostener el gasto de los hogares.
Banorte también consideró que el desempeño de la inversión podría mejorar si se materializan proyectos de infraestructura y planes de inversión pública y privada anunciados recientemente.