El boom de la inteligencia Artificial
La OMC identifica a la inteligencia artificial como un factor que ha superado las expectativas a inicios de 2026. El gasto en inteligencia artificial crece por encima de lo previsto, lo que impulsa la demanda de bienes asociados a esta tecnología, como semiconductores, equipos de cómputo y componentes electrónicos.
Si la demanda de estos bienes se mantiene en niveles similares a los de 2025, el crecimiento del comercio de mercancías podría aumentar en 0.5 puntos porcentuales, compensando en gran medida el impacto negativo derivado del encarecimiento energético.
El efecto de la inteligencia artificial no solo impacta a los bienes, también impulsa el comercio de servicios digitales, desde procesamiento de datos hasta soluciones basadas en software, lo que refuerza el cambio hacia una economía más digital.
Entonces, por un lado, los conflictos geopolíticos siguen siendo un factor determinante, con capacidad de alterar costos, rutas y decisiones de inversión. Por otro, la digitalización y la inteligencia artificial están redefiniendo la naturaleza del comercio, con un mayor peso de los servicios y de los bienes tecnológicos.
La OMC plantea que este entorno genera un comercio global con trayectorias divergentes. Los Factores tradicionales como la apertura comercial o los aranceles siguen siendo relevantes, pero ya no son suficientes para explicar el comportamiento del comercio global.
Ante este panorama, las decisiones de empresas y gobiernos se vuelven más complejas. La necesidad de diversificar riesgos, asegurar cadenas de suministro y aprovechar nuevas tecnologías define cada vez más la dinámica del comercio internacional.