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El comercio global se juega entre la IA y la guerra en Medio Oriente

La guerra bajaría el comercio de 1.9% a 1.4%, pero la Inteligencia Artificial puede compensar esos 0.5 puntos porcentuales, proyecta el economista jefe de la OMC, Robert Staige.
mié 01 abril 2026 12:10 PM
Comercio mundial
El comercio mostró un desempeño más sólido de lo esperado en 2025, pero ese impulso enfrenta nuevos riesgos en 2026. (AFP)

El comercio mundial entra a 2026 con dos escenarios opuestos que marcarán su rumbo: un dinamismo de los bienes y servicios demandados por el auge de la inteligencia artificial y el conflicto en Medio Oriente , que amenaza con frenar el crecimiento económico.

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De acuerdo con el economista jefe de la Organización Mundial del Comercio, Robert Staiger, El comercio mostró un desempeño más sólido de lo esperado en 2025, pero ese impulso enfrenta nuevos riesgos.

Uno de los principales riesgos proviene del frente energético, pues el conflicto en Medio Oriente tiene implicaciones directas sobre los precios del petróleo , una variable crítica para el comercio internacional.

Si los precios se mantienen elevados durante todo el año, el crecimiento del comercio mundial de mercancías puede reducirse de 1.9% a 1.4%, lo que implica una caída de medio punto porcentual.

Este impacto se explica por el efecto que tiene la energía sobre los costos de producción y transporte. El encarecimiento del petróleo eleva los costos logísticos, presiona los márgenes de las empresas y reduce el dinamismo del intercambio de bienes.

La OMC explica que el efecto es aún más profundo en servicios, porque sectores como transporte y viajes son especialmente sensibles a este tipo de choques. Las cancelaciones de vuelos, las interrupciones en rutas marítimas y el aumento en los costos de seguros afectan directamente la actividad. Bajo este escenario, el crecimiento del comercio de servicios puede bajar de 4.8% a 4.1%.

Mientras el comercio de bienes depende en gran medida de factores físicos como transporte y energía, los servicios, aunque más resilientes, no son inmunes a las disrupciones.

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El boom de la inteligencia Artificial

La OMC identifica a la inteligencia artificial como un factor que ha superado las expectativas a inicios de 2026. El gasto en inteligencia artificial crece por encima de lo previsto, lo que impulsa la demanda de bienes asociados a esta tecnología, como semiconductores, equipos de cómputo y componentes electrónicos.

Si la demanda de estos bienes se mantiene en niveles similares a los de 2025, el crecimiento del comercio de mercancías podría aumentar en 0.5 puntos porcentuales, compensando en gran medida el impacto negativo derivado del encarecimiento energético.

El efecto de la inteligencia artificial no solo impacta a los bienes, también impulsa el comercio de servicios digitales, desde procesamiento de datos hasta soluciones basadas en software, lo que refuerza el cambio hacia una economía más digital.

Entonces, por un lado, los conflictos geopolíticos siguen siendo un factor determinante, con capacidad de alterar costos, rutas y decisiones de inversión. Por otro, la digitalización y la inteligencia artificial están redefiniendo la naturaleza del comercio, con un mayor peso de los servicios y de los bienes tecnológicos.

La OMC plantea que este entorno genera un comercio global con trayectorias divergentes. Los Factores tradicionales como la apertura comercial o los aranceles siguen siendo relevantes, pero ya no son suficientes para explicar el comportamiento del comercio global.

Ante este panorama, las decisiones de empresas y gobiernos se vuelven más complejas. La necesidad de diversificar riesgos, asegurar cadenas de suministro y aprovechar nuevas tecnologías define cada vez más la dinámica del comercio internacional.

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