El acuerdo firmado entre el gobierno federal y la industria siderúrgica busca fortalecer el uso de acero nacional. La medida apunta a reducir importaciones y dar mayor espacio a la producción local en obras públicas. Pero los datos de comercio exterior muestran que será un reto.
México duplicó su dependencia del acero extranjero en la era postpandemia
Las cifras de Banxico indican que México sigue dependiendo más del acero del exterior, incluso con la caída reciente en las compras.
En 2025, las importaciones de fundición, hierro y acero, es decir, insumos básicos para la industria, sumaron 16,362 millones de dólares. El monto es menor que el máximo de 21,547 millones alcanzado en 2023 y también baja frente a los 20,243 millones de 2024.
A primera vista, parece una corrección, pero el dato cobra relevancia cuando se compara con el pasado.
En 2015, México importaba 9,406 millones de dólares en esta misma categoría. Esto significa que, aun con la baja reciente, el país compra ahora 1.7 veces más en acero que hace una década.
El salto del acero
El crecimiento se concentró después de la pandemia y la entrada en vigor del T-MEC.
En 2020, las importaciones tocaron un nivel de 8,802 millones de dólares. Un año después, subieron a 17,523 millones. Para 2022 superaron los 20,822 millones y en 2023 marcaron su punto más alto.
La balanza comercial de México en fundición, hierro y acero se volvió más desigual. El déficit pasó de 7,178 millones de dólares en 2015 a 13,366 millones en 2025.
Estados Unidos fue el principal proveedor de acero como insumo para México, con 38.7% de las compras. Después aparecen Brasil con 14.3%, Japón con 12%, Corea del Sur con 6.8% y China con 5.9%. México consume más acero del que produce y recurre al exterior para cubrir esa diferencia.
La comparación con la importación de manufacturas de fundición, hierro o acero, es decir, productos ya transformados o terminados, cuenta otra historia.
En este segmento, las importaciones pasaron de 9,386 millones de dólares en 2015 a 10,422 millones en 2025, lo que refleja un crecimiento limitado.
México incrementó la compra de insumos básicos, pero el avance en productos con mayor valor agregado fue mucho más limitado.
El país no solo compra más acero. Depende más de él para sostener actividades clave como la construcción, la industria automotriz y la manufactura.
En este contexto, el acuerdo del gobierno con la industria siderúrgica cobra sentido. Los datos muestran que México enfrenta un desbalance entre lo que produce y lo que consume.
En 2025 la producción nacional de acero se ubicó en 14 millones de toneladas, mientras que el consumo alcanzó 28 millones. Es decir, el país cubre la mitad de su demanda con importaciones, lo que explica la creciente dependencia del exterior.
En este escenario, los principales productores que se verán beneficiados por la nueva política industrial son ArcelorMittal, Deacero, Frisa Forjados, Gerdau Corsa, Grupo Acerero, Grupo Simec, Suacero, Tenaris TAMSA, Ternium y Tyasa, empresas clave para el abasto de insumos en sectores como construcción, automotriz y manufactura.
Competencia desleal y aranceles
La industria enfrenta dos presiones que han limitado su competitividad. Por un lado, la competencia de China. Por otro, los aranceles de Estados Unidos.
Sergio de la Maza Jiménez, presidente de la Canacero, advirtió que China concentra 53% de la producción mundial de acero, con 961 millones de toneladas, y exporta bajo condiciones de dumping y subsidios. Este acero no solo llega de forma directa, también se incorpora en productos manufacturados como autos, maquinaria y electrodomésticos.
En México, las importaciones indirectas de acero ya alcanzan 11 millones de toneladas, lo que refleja la magnitud del reto para la industria local.
En 2025, México importó acero básico desde China por 974.6 millones de dólares, muy por encima de los 293 millones registrados antes de la pandemia y del T-MEC.
Pero vale la pena destacar que China no es el principal proveedor asiático de acero para México, ese lugar lo ocupa Japón.
A esta presión se suma la política comercial de Estados Unidos. A esta presión se suma la política comercial de Estados Unidos. Bajo la Sección 232, el gobierno de Donald Trump impuso un arancel de 25% al acero en marzo y posteriormente lo elevó a 50% en junio, con la posibilidad de reducirlo a 25% para México y Canadá, pero sujeto a condiciones.
Estas medidas han tenido impacto. Las exportaciones mexicanas de acero hacia Estados Unidos cayeron 24% en 2025 frente al año previo.
Ante la negativa de Estados Unidos de eliminar los aranceles al acero, México opta por aplicar medidas para fortalecer y proteger su industria nacional.
Marcelo Ebrard dijo que, tras reunirse con la Presidenta y el sector acerero, se definió la estrategia para cumplir con ese fin.
Por ello, se firmó un acuerdo que plantea que el gobierno priorice la compra de acero hecho en México y respalde a las empresas para ampliar su capacidad. El acuerdo también contempla inversiones enfocadas en producir acero más sofisticado y sustituir importaciones.