Guillermo Mendieta, contador especialista del Colegio de Contadores Públicos de México, explica que esa interrupción impacta directamente el cálculo final de la pensión.
Al final de la vida laboral, la mujer puede enfrentar dos escenarios: aceptar un monto menor o trabajar más semanas para alcanzar el mínimo legal, dependiendo si cotiza bajo la Ley 1973 o 1997. Esto lo dijo en el sentido de que las mujeres también se ven afectadas cuando deciden salir de la economía formal para buscar, en la informalidad, la flexibilidad que exige convertirse en madre.
En el sistema de contribución definida —Ley 97— “te vas a retirar con lo que tengas”, advierte Emilio Beltrán. “Si no estuviste aportando una parte relevante de tu vida laboral, la brecha se va a ampliar”.
En contraste con el esquema de beneficio definido de la Ley 73, donde el Estado asumía el faltante, hoy la responsabilidad del monto final recae en la cuenta individual.
"Cabe recordar que gran parte de lo que se va a afore es por parte de la aportación patronal. Para 2026, el ahorro obligatorio va a representar el 10.638% del sueldo. El trabajador pone el 1.115% , el resto lo está absorbiendo el patrón. Desde 2023 esa aportación patronal ha venido subiendo de forma progresiva, con la meta de llegar al 15% en 2030", señaló José Luis Romero, CEO de Kuppra, una consultoría.
Una trabajadora corroboró para Expansión que, durante su periodo de maternidad, la empresa donde está empleada no le depositó durante los 84 días naturales que dura la incapacidad, sino que el IMSS le pagó con base en dicho subsidio. En ese periodo, además, dejó de recibir otras prestaciones, como los vales de despensa que ofrece su empleador como un beneficio adicional a lo que marca la ley.
72% de las mujeres que buscan trabajar son madres
El menor ahorro para el retiro de las mujeres también refleja desigualdades estructurales del mercado laboral. De acuerdo con el IMCO, el 58% de las madres trabajadoras se encuentra en la informalidad, una proporción superior a la de mujeres sin hijos, mientras que la carga de cuidados sigue recayendo principalmente sobre ellas: dedican en promedio 35 horas semanales al trabajo no remunerado, frente a 15 horas de los hombres.
Esta situación empuja a muchas mujeres hacia empleos más flexibles pero sin seguridad social, lo que reduce continuidad en cotizaciones, limita aportaciones a la Afore y termina afectando directamente el monto de su pensión. Además, el organismo advierte que incluso entre las mujeres que desean trabajar, 72% son madres, lo que evidencia cómo la maternidad sigue siendo una barrera para la permanencia en el empleo formal.