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El sistema de pensiones en México castiga la maternidad

En el país, la licencia por maternidad permite que una trabajadora obtenga el 100% de su salario a través de un subsidio pagado por el IMSS, pero durante ese tiempo pierden ahorro para el retiro.
lun 11 mayo 2026 06:02 PM
Las mujeres tienen permiso de maternidad, pero lo 'pagan' caro con su pensión: su afore deja de crecer
Durante la licencia de maternidad el IMSS paga el salario, pero la pausa en aportaciones a la Afore reduce el ahorro acumulado y puede impactar el monto final de pensión.
(Kemal Yildirim/Getty Images)

En México, la licencia de maternidad garantiza el 100% del salario vía subsidio del IMSS. Sin embargo, durante ese periodo se pierden aportaciones a la cuenta individual de Afore, lo cual alimenta la desigualdad que existe en el retiro entre hombres y mujeres.

En el sistema de pensiones como está diseñado, la calidad del retiro también depende del ahorro acumulado y del número de semanas cotizadas, por lo cual esta pausa puede tener efectos en la vida después de la jubilación de trabajadoras que deciden tener familia.

Más aún si esta problemática se suma a trayectorias laborales intermitentes, mayor informalidad y menor presencia femenina en la economía formal. El resultado es una brecha que no solo persiste, sino que podría ampliarse cuando más mujeres comiencen a jubilarse bajo el esquema de cuentas individuales.

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Menos formalidad, menos ahorro

El estudio Desafíos y oportunidades en el empleo y ahorro para las mujeres en México, elaborado por el Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección (CIMAD-IPADE) y Afore SURA, documenta que la brecha inicia desde la participación laboral.

De acuerdo con la investigación, la proporción de mujeres empleadas respecto a la población en edad laboral se mantiene significativamente por debajo de la de los hombres. Esa menor inserción tiene consecuencias directas sobre el ahorro previsional.

Además, la ENIF 2024 muestra que incluso considerando únicamente a personas con actividad remunerada, las mujeres siguen teniendo menor proporción de cuentas para el retiro, con una diferencia cercana a 10 puntos porcentuales frente a los hombres.

“Poquito menos del 30% de nuestras cuentas son mujeres. Y el tema se agrava cuando ves la actividad de las cuentas. Muchas pasaron por la formalidad, pero no regresan o son muy intermitentes. Aunque tengan Afore, no están acumulando nuevas aportaciones”, señala Emilio Beltrán, director general de Afore SURA. Es decir, la cuenta existe, pero el saldo no crece.

La maternidad como incapacidad

Durante la incapacidad por maternidad, el IMSS paga un subsidio equivalente al 100% del salario registrado. Sin embargo, al no existir salario base de cotización en esos días, no se generan aportaciones proporcionales a la subcuenta de retiro, lo que implica que el saldo de la Afore no recibe nuevas contribuciones durante ese periodo.

“Durante la incapacidad por maternidad, aunque el IMSS paga un subsidio equivalente al 100% del salario, no se mantienen todas las aportaciones a la Afore. En este periodo solo se realizan aportaciones a la subcuenta de Cesantía y Vejez, mientras que las aportaciones a la subcuenta de Retiro, trabajador y cuota social se suspenden temporalmente, ya que estas dependen directamente del salario pagado por el patrón, y durante la incapacidad no hay pago de nómina”, señaló Emilio Beltrán.

Aunque el subsidio por maternidad del IMSS cubre el salario completo, ese pago no siempre se considera como salario base de cotización para efectos de aportaciones al retiro. El crecimiento de una cuenta individual ante el Sistema de Ahorro para el Retiro depende de las semanas cotizadas ante el IMSS y de las cuotas que se derivan de esas semanas. Cuando hay una pausa en la cotización —como en una incapacidad por maternidad— no se generan nuevas aportaciones al sistema de retiro, lo que reduce el ritmo de acumulación de recursos en la Afore.

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Guillermo Mendieta, contador especialista del Colegio de Contadores Públicos de México, explica que esa interrupción impacta directamente el cálculo final de la pensión.

Al final de la vida laboral, la mujer puede enfrentar dos escenarios: aceptar un monto menor o trabajar más semanas para alcanzar el mínimo legal, dependiendo si cotiza bajo la Ley 1973 o 1997. Esto lo dijo en el sentido de que las mujeres también se ven afectadas cuando deciden salir de la economía formal para buscar, en la informalidad, la flexibilidad que exige convertirse en madre.

En el sistema de contribución definida —Ley 97— “te vas a retirar con lo que tengas”, advierte Emilio Beltrán. “Si no estuviste aportando una parte relevante de tu vida laboral, la brecha se va a ampliar”.

En contraste con el esquema de beneficio definido de la Ley 73, donde el Estado asumía el faltante, hoy la responsabilidad del monto final recae en la cuenta individual.

"Cabe recordar que gran parte de lo que se va a afore es por parte de la aportación patronal. Para 2026, el ahorro obligatorio va a representar el 10.638% del sueldo. El trabajador pone el 1.115% , el resto lo está absorbiendo el patrón. Desde 2023 esa aportación patronal ha venido subiendo de forma progresiva, con la meta de llegar al 15% en 2030", señaló José Luis Romero, CEO de Kuppra, una consultoría.

Una trabajadora corroboró para Expansión que, durante su periodo de maternidad, la empresa donde está empleada no le depositó durante los 84 días naturales que dura la incapacidad, sino que el IMSS le pagó con base en dicho subsidio. En ese periodo, además, dejó de recibir otras prestaciones, como los vales de despensa que ofrece su empleador como un beneficio adicional a lo que marca la ley.

72% de las mujeres que buscan trabajar son madres

El menor ahorro para el retiro de las mujeres también refleja desigualdades estructurales del mercado laboral. De acuerdo con el IMCO, el 58% de las madres trabajadoras se encuentra en la informalidad, una proporción superior a la de mujeres sin hijos, mientras que la carga de cuidados sigue recayendo principalmente sobre ellas: dedican en promedio 35 horas semanales al trabajo no remunerado, frente a 15 horas de los hombres.

Esta situación empuja a muchas mujeres hacia empleos más flexibles pero sin seguridad social, lo que reduce continuidad en cotizaciones, limita aportaciones a la Afore y termina afectando directamente el monto de su pensión. Además, el organismo advierte que incluso entre las mujeres que desean trabajar, 72% son madres, lo que evidencia cómo la maternidad sigue siendo una barrera para la permanencia en el empleo formal.

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El reporte Ahorro para el retiro 2025 de México ¿Cómo Vamos? también documenta que las mujeres presentan menor participación en empleo formal, mayor intermitencia laboral y menor acumulación de ahorro voluntario en comparación con los hombres, factores que inciden directamente en el saldo final de sus cuentas individuales.

Normas sociales que se reflejan en la pensión

Para Fátima Masse, economista especializada en temas sociales, el sistema previsional refleja desigualdades que se construyen mucho antes del retiro.

“Las mujeres tienden a salir del mercado laboral cuando aumenta la demanda de cuidados, ya sea por hijos o por adultos mayores. Eso genera trayectorias interrumpidas o una transición hacia empleos informales que ofrecen mayor flexibilidad, pero sin seguridad social”, explica.

De hecho, el estudio IPADE–SURA señala que 57% de las mujeres sin cuenta de retiro no la tienen por no contar con un trabajo remunerado o nunca haberlo tenido. Además, la informalidad femenina ronda 54.9% del empleo total, ligeramente superior a la masculina (53.9%), según datos citados en la investigación.

¿Se puede corregir?

El directivo de Sura plantea dos posibles ajustes de política pública. El primero, reconocer como semanas cotizadas los periodos de maternidad en términos de ahorro para el retiro. Aunque se trate de “algunas pocas semanas”, en el acumulado de dos o tres hijos pueden marcar diferencia para acceder a beneficios como la pensión mínima garantizada.

El segundo, redistribuir la cuota social —aportación gubernamental concentrada en salarios bajos tras la reforma de 2020— con un sesgo de género. “Podría haber acciones de política pública neutrales en costo que balanceen el barco”, sostiene.

Sin embargo, modificar el esquema implica un análisis presupuestal. Los subsidios por maternidad ya representan un gasto para el erario, y extender aportaciones durante ese periodo implicaría mayores recursos públicos o empresariales.

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