"A pleno rendimiento"
Claudia Sahm, economista jefe de la firma de inversión New Century Advisors, explicó a la AFP que la economía había sido sorprendentemente robusta, pero que era demasiado pronto para predecir los efectos completos de la guerra con Irán.
Señaló que la mayor economía del mundo salió de la pandemia "a pleno rendimiento", y que esa fortaleza le había ayudado a sortear las tormentas posteriores, incluida la actual conmoción energética.
Según Sahm, en el escenario actual con precios elevados de la energía, aranceles e incertidumbre política es "poco probable que baste para descarrilar la economía".
El verdadero problema, indicó, será si genera una "crisis de confianza", especialmente en el sector de la inteligencia artificial (IA), sustento de buena parte del optimismo en Wall Street.
Son las acciones tecnológicas vinculadas a la IA las que han impulsado la bolsa estadounidense este año, a pesar de los recientes sobresaltos derivados de la guerra con Irán.
En ese periodo, el Nasdaq Composite ha subido en torno al 13%, el S&P 500 más de un 8% y el Dow más de un 3%.
Pero "la bolsa no es la economía", advirtió Zandi al señalar que el dinero que se gana en Wall Street beneficia de forma desproporcionada a los hogares de mayores ingresos.
La resiliencia "no es infinita"
Para las familias de clase trabajadora, la inflación, especialmente de la gasolina y los comestibles, tiende a definir la economía de este grupo.
En abril, esas cifras alcanzaron sus niveles más altos en varios años.
Los precios del combustible han subido alrededor de un 51% desde que comenzó la guerra, y los de los comestibles se situaron en su nivel más alto desde 2023.
Esa desigualdad ha dado lugar a lo que los economistas llaman la "economía en forma de K", en la que el consumo de los estadounidenses de mayores ingresos está aumentando, mientras que el de los de menores ingresos disminuye.
Un estudio reciente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York concluyó que el crecimiento del gasto minorista desde 2023 ha sido impulsado por los hogares que ganan más de 125,000 dólares al año.
Aun así, Sahm afirma que los colchones de la economía estadounidense, en múltiples frentes, se están agotando.
"Hay resiliencia", dijo, pero "no es infinita".