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Nueva regla del SAT obliga a importadores a digitalizar procesos y contratos

La Manifestación de Valor Electrónica eleva exigencias de trazabilidad y riesgos de sanciones por errores documentales.
México tiene el T-MEC y el tratado con la UE para facilitar importaciones, pero el SAT complica el proceso
Los errores, falta de documentos e inconsistencias en la Manifestación de Valor Electrónica pueden terminar en multas; la cancelación de la patente del agente aduanal quien coadyuva en el proceso; cancelación de programas IMMEX o del padrón de importadores; además de gastos por maniobras para revisiones en aduanas, que corren a cargo del importador, detalló el CEO de Siem Business, Sergio Islas. (Foto: Alfredo Estrella/AFP. )

Frente a una nueva versión del Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y México (TLCUEM) y la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), importadores en México enfrentan desafíos en materia técnica y operativa para cumplir con la Manifestación de Valor Electrónica al Servicio de Administración Tributaria (SAT), cuya obligación, tras una prórroga que se otorgó el 31 de marzo, entra en vigor el próximo 1 de junio.

Con los recientes cambios a la Ley Aduanera y a las Reglas Generales de Comercio Exterior, los importadores son los oficialmente responsables de cumplir con la Manifestación, pues conocen los términos y las negociaciones de compra-venta internacional; antes lo hacían, mayormente, los agentes aduanales, el trámite pasa a ser 100% digital y consiste en integrar una serie de documentos para comprobar el valor y la trazabilidad de las mercancías en aduanas y su trazabilidad en aduanas, a través de la Ventanilla Única de Comercio Exterior (Vucem) y signar con la firma electrónica (e.firma), explicaron especialistas consultados por Expansión.

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La obligación busca combatir la subvaluación y triangulación de mercancías importadas, en sintonía con el Plan Maestro de la autoridad fiscal que este año refuerza la lucha anti evasión y fraudes fiscales, a través de la comprobación de materialidad de las operaciones de las empresas; es decir, que no emitan o utilicen facturas que no sostengan la prestación de servicios o compra-venta de mercancías.

Los retos

El principal reto para quienes importan bienes radica en la implementación de tecnología para auditar la factura, la manifestación de valor y pedimiento, y que estos documentos cuadren para no tener ninguna contradicción o error con la autoridad, comentó Sergio Islas, CEO y fundador de Siem Business.

Algunas empresas ya adoptaron tecnologías con IA para cumplir con estas obligaciones, pero las que no, primero deben digitalizar toda una serie de documentos y procesos para lograrlo, además de capacitar a personal, lo que implica incrementos en sus costos de operación, explicó Islas.

Ya no basta con tener nada más el pedimento correcto. Ahora, el importador debe contar con un expediente electrónico robusto que soporte el valor de lo que se declara, los pagos, los contratos, los fletes, los seguros, los incrementables, el origen, y en suma, toda la trazabilidad de toda la operación”, explicó Pedro Canabal, socio Legal y de Comercio Exterior en Baker Tilly México, e integrante del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Comercio Exterior (IMECE).

Con la transmisión vía electrónica de la Manifestación de Valor, la autoridad ahora puede analizar digitalmente la consistencia entre múltiples fuentes de información, refirió Manuel Muñiz, socio de Comercio Exterior y Aduanas en Deloitte México en un análisis.

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“Uno de los mayores retos para implementar la Manifestación de Valor Electrónica está relacionado con la tecnología, pero sobre todo con un tema organizacional y de quién es responsable del proceso de inicio a fin. La información necesaria para determinar el valor suele encontrarse dispersa en múltiples sistemas y áreas como el ERP financiero, sistemas de compras, contratos con proveedores, sistemas logísticos, documentación del agente aduanal”, detalló.

Cuando estos datos no están estructurados, el proceso de integración se vuelve manual, lento y propenso a errores, agregó el especialista de Deloitte.

Los errores, falta de documentos e inconsistencias pueden terminar en multas; la cancelación de la patente del agente aduanal, quien coadyuva en el proceso; cancelación de programas IMMEX o del padrón de importadores; además de gastos por maniobras derivadas de revisiones aduaneras, que corren a cargo del importador, detalló el CEO de Siem Business.

En la Vucem, ahora a cargo de la Agencia de Transformación Digital, hay campos que no tienen candados para los valores; “si tú le pones 1,000 millones de pesos en el valor de la mercancía, te la va a aceptar y te la va a dejar pasar”. También se enfrentan inconsistencias en la interpretación de las reglas de origen y clasificación arancelaria, lo que una aduana puede considerar válido, otra puede rechazarlo, esto puede derivar en retrasos en las cadenas de suministro de las empresas, afectando la oferta de bienes para el consumidor final, advirtió Islas.

Alineación con estándares internacionales

Pedro Canabal, quien es ex administrador central de Planeación y Programación de Comercio Exterior en el SAT, consideró que el sector pasa por una curva de aprendizaje, la cual terminará con la alineación de México con estándares internacionales para la trazabilidad de mercancías que exige la nueva versión del tratado con la Unión Europea, así como con el T-MEC, que iniciará un proceso de revisión a partir del 1 de julio..

Toda la información que brinde el exportador, la va a tomar el importador en México para la Manifestación. “Y eso le abre mercado al exportador, porque si el importador tiene claro que no va a tener un problema de auditoría de comercio exterior con la autoridad mexicana o la autoridad del país que corresponda, pues obviamente eso le genera una ventaja competitiva”, detalló Canabal.

Destacó que las empresas que integren correctamente la Manifestación de Valor Electrónica, van a aprovechar mejor el mercado europeo, y van a defender las preferencias que se imponen en el T-MEC, además de evitar contingencias por su valuación, responden mejor a una auditoría de comercio exterior del SAT, y demuestran que las operaciones son reales a los socios comerciales, la autoridad fiscal y la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM).

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