“Uno de los mayores retos para implementar la Manifestación de Valor Electrónica está relacionado con la tecnología, pero sobre todo con un tema organizacional y de quién es responsable del proceso de inicio a fin. La información necesaria para determinar el valor suele encontrarse dispersa en múltiples sistemas y áreas como el ERP financiero, sistemas de compras, contratos con proveedores, sistemas logísticos, documentación del agente aduanal”, detalló.
Cuando estos datos no están estructurados, el proceso de integración se vuelve manual, lento y propenso a errores, agregó el especialista de Deloitte.
Los errores, falta de documentos e inconsistencias pueden terminar en multas; la cancelación de la patente del agente aduanal, quien coadyuva en el proceso; cancelación de programas IMMEX o del padrón de importadores; además de gastos por maniobras derivadas de revisiones aduaneras, que corren a cargo del importador, detalló el CEO de Siem Business.
En la Vucem, ahora a cargo de la Agencia de Transformación Digital, hay campos que no tienen candados para los valores; “si tú le pones 1,000 millones de pesos en el valor de la mercancía, te la va a aceptar y te la va a dejar pasar”. También se enfrentan inconsistencias en la interpretación de las reglas de origen y clasificación arancelaria, lo que una aduana puede considerar válido, otra puede rechazarlo, esto puede derivar en retrasos en las cadenas de suministro de las empresas, afectando la oferta de bienes para el consumidor final, advirtió Islas.
Alineación con estándares internacionales
Pedro Canabal, quien es ex administrador central de Planeación y Programación de Comercio Exterior en el SAT, consideró que el sector pasa por una curva de aprendizaje, la cual terminará con la alineación de México con estándares internacionales para la trazabilidad de mercancías que exige la nueva versión del tratado con la Unión Europea, así como con el T-MEC, que iniciará un proceso de revisión a partir del 1 de julio..
Toda la información que brinde el exportador, la va a tomar el importador en México para la Manifestación. “Y eso le abre mercado al exportador, porque si el importador tiene claro que no va a tener un problema de auditoría de comercio exterior con la autoridad mexicana o la autoridad del país que corresponda, pues obviamente eso le genera una ventaja competitiva”, detalló Canabal.
Destacó que las empresas que integren correctamente la Manifestación de Valor Electrónica, van a aprovechar mejor el mercado europeo, y van a defender las preferencias que se imponen en el T-MEC, además de evitar contingencias por su valuación, responden mejor a una auditoría de comercio exterior del SAT, y demuestran que las operaciones son reales a los socios comerciales, la autoridad fiscal y la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM).