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La sucesión familiar amenaza a empresas mexicanas por falta de comunicación

UBS advierte que 33% de los conflictos patrimoniales surge por conversaciones tardías sobre herencias y control empresarial.
El gran reto de las familias millonarias en México ya no es crear más riqueza, sino heredarla sin destruirla
A nivel global, 83 billones de dólares cambiarán de manos entre generaciones, en lo que UBS considera la mayor transferencia de riqueza de la historia. (hyejin kang/Getty Images/iStockphoto)

La mayor transferencia de riqueza de la historia ya comenzó y pone a prueba a las familias empresarias mexicanas, de acuerdo con los grandes gestores patrimoniales. Más allá de heredar empresas y patrimonios, el reto será evitar que la falta de planeación, comunicación y gobernanza destruya valor construido durante generaciones, en un contexto donde muchos fundadores aún concentran las decisiones clave de sus negocios.

Patrick Raschle, Head Advisory Office Mexico y CEO de UBS Asesores México, considera que el país se encuentra en un momento clave para definir si esos patrimonios logran trascender o se debilitan durante el proceso de sucesión.

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México se encuentra en un punto de inflexión. Existe una base sólida de empresas familiares que han acumulado patrimonio durante décadas, pero la preparación para una transición estructurada sigue siendo desigual”, señaló.

El desafío ocurre en medio de lo que UBS describe como la mayor transferencia de riqueza de la historia. A nivel global, el patrimonio que cambiará de manos entre generaciones se estima en 83 billones de dólares, una cifra que obligará a millones de familias a replantear la manera en que administran, preservan y hacen crecer sus activos.

Sin embargo, la sucesión sigue siendo un tema incómodo. De acuerdo con UBS, cerca del 60% de las familias latinoamericanas todavía asocia este proceso con un evento familiar más que con una responsabilidad estratégica, mientras que menos de una cuarta parte de las familias en el mundo cuenta con estructuras formales de gobernanza.

Decisión que se posterga, riqueza que se puede perder

Aunque la atención suele centrarse en impuestos, estructuras legales o vehículos de inversión, los especialistas coinciden en que los mayores riesgos suelen originarse dentro de la propia familia. “La postergación de estas conversaciones es frecuente y representa uno de los principales riesgos en los procesos de sucesión”, advirtió Raschle.

Según UBS, 33% de las tensiones relacionadas con la transferencia patrimonial tiene su origen en problemas de comunicación. Cuando los temas de herencia, control empresarial o distribución de responsabilidades se posponen durante años, la probabilidad de conflictos aumenta significativamente.

En México, donde las empresas familiares tienen un peso relevante en la economía, estas tensiones pueden traducirse no solo en disputas personales, sino también en pérdidas de valor, fragmentación accionaria o dificultades para garantizar la continuidad del negocio.

“La comunicación estructurada desde etapas tempranas permite alinear expectativas, clarificar responsabilidades y reducir riesgos en la transición”, sostuvo el directivo de UBS.

Los herederos quieren invertir de otra manera

La sucesión no solo implica transferir riqueza. También supone entregar el control a generaciones con prioridades y hábitos distintos. Juan Hernández, director de Vanguard Latinoamérica, considera que uno de los principales errores de las instituciones financieras es concentrar toda la relación con el fundador y descuidar a quienes eventualmente heredarán el patrimonio.

“No se trata solo de conocer al patriarca de la riqueza, sino conocer a la esposa, a los hijos, y cuáles son sus preferencias”, explicó, en el sentido que esto debería ser parte de la práctica común de los gestores de patrimonio.

Para Hernández, la nueva generación de inversionistas se relaciona con el dinero de forma distinta a la de sus padres. Muchos prefieren aplicaciones móviles y plataformas digitales para administrar su patrimonio.

“Las nuevas generaciones igual prefieren comunicarse más digitalmente o hacerlo a través de un wallet digital y no de la forma tradicional”, afirmó.

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El cambio ya se refleja en el crecimiento de la industria financiera mexicana. De acuerdo con Vanguard, el número de cuentas de inversión y plataformas digitales pasó de apenas algunos cientos de miles hace poco más de una década a más de 10 millones en la actualidad, impulsado por la digitalización y la simplificación de los procesos de apertura.

La riqueza necesita instituciones, no solo fundadores

La transición generacional también está obligando a replantear la gobernanza de las empresas familiares. Según UBS, la nueva generación participa cada vez más temprano en decisiones operativas, estratégicas y de inversión. Sin embargo, esto no necesariamente significa que existan mecanismos formales para garantizar una sucesión ordenada.

La figura del fundador continúa siendo dominante en muchas organizaciones mexicanas, pero la complejidad de los negocios modernos exige estructuras más institucionalizadas, reglas claras y procesos definidos para la toma de decisiones.

“A nivel global, alrededor del 32% de los emprendedores planea transicionar o salir de su negocio en los próximos cinco años, pero en América Latina esta cifra se reduce a solo 10%”, destacó Raschle. La diferencia refleja que muchos empresarios de la región siguen posponiendo decisiones que inevitablemente deberán tomar.

La importancia de diversificar y aprovechar nuevas tendencias

Hernández agregó, por otra parte que, durante años, gran parte del ahorro financiero en México se concentró en instrumentos de deuda de corto plazo. Sin embargo, Vanguard observa una transición gradual hacia portafolios más diversificados y con exposición internacional. Hernández señaló que alrededor de 80% de los recursos de la industria de fondos continúa invertido en renta fija mexicana, principalmente de corto plazo, pese a que muchos inversionistas tienen horizontes de largo plazo.

Además, para las nuevas generaciones, la conversación se está ampliando hacia ETFs, acciones globales, inversiones temáticas, criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), e incluso activos alternativos como infraestructura, crédito privado y capital privado.

“Es buen momento para empezar a invertir hoy”, afirmó Hernández, quien insistió en que las decisiones patrimoniales deben construirse con horizontes de 10 años o más y evitar reacciones emocionales frente a episodios de volatilidad o incertidumbre geopolítica.

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