“México se encuentra en un punto de inflexión. Existe una base sólida de empresas familiares que han acumulado patrimonio durante décadas, pero la preparación para una transición estructurada sigue siendo desigual”, señaló.
El desafío ocurre en medio de lo que UBS describe como la mayor transferencia de riqueza de la historia. A nivel global, el patrimonio que cambiará de manos entre generaciones se estima en 83 billones de dólares, una cifra que obligará a millones de familias a replantear la manera en que administran, preservan y hacen crecer sus activos.
Sin embargo, la sucesión sigue siendo un tema incómodo. De acuerdo con UBS, cerca del 60% de las familias latinoamericanas todavía asocia este proceso con un evento familiar más que con una responsabilidad estratégica, mientras que menos de una cuarta parte de las familias en el mundo cuenta con estructuras formales de gobernanza.
Decisión que se posterga, riqueza que se puede perder
Aunque la atención suele centrarse en impuestos, estructuras legales o vehículos de inversión, los especialistas coinciden en que los mayores riesgos suelen originarse dentro de la propia familia. “La postergación de estas conversaciones es frecuente y representa uno de los principales riesgos en los procesos de sucesión”, advirtió Raschle.
Según UBS, 33% de las tensiones relacionadas con la transferencia patrimonial tiene su origen en problemas de comunicación. Cuando los temas de herencia, control empresarial o distribución de responsabilidades se posponen durante años, la probabilidad de conflictos aumenta significativamente.
En México, donde las empresas familiares tienen un peso relevante en la economía, estas tensiones pueden traducirse no solo en disputas personales, sino también en pérdidas de valor, fragmentación accionaria o dificultades para garantizar la continuidad del negocio.
“La comunicación estructurada desde etapas tempranas permite alinear expectativas, clarificar responsabilidades y reducir riesgos en la transición”, sostuvo el directivo de UBS.
Los herederos quieren invertir de otra manera
La sucesión no solo implica transferir riqueza. También supone entregar el control a generaciones con prioridades y hábitos distintos. Juan Hernández, director de Vanguard Latinoamérica, considera que uno de los principales errores de las instituciones financieras es concentrar toda la relación con el fundador y descuidar a quienes eventualmente heredarán el patrimonio.
“No se trata solo de conocer al patriarca de la riqueza, sino conocer a la esposa, a los hijos, y cuáles son sus preferencias”, explicó, en el sentido que esto debería ser parte de la práctica común de los gestores de patrimonio.
Para Hernández, la nueva generación de inversionistas se relaciona con el dinero de forma distinta a la de sus padres. Muchos prefieren aplicaciones móviles y plataformas digitales para administrar su patrimonio.
“Las nuevas generaciones igual prefieren comunicarse más digitalmente o hacerlo a través de un wallet digital y no de la forma tradicional”, afirmó.